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Montoro y Alsasua, la negación de la evidencia

¿Cree el Sr. Montoro que iban a dejar un rastro de gasto real para financiar un acto ilegal como el 1 de Octubre?

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Nada es lo que parece cuando alguien arriesga una opinión sobre el nacionalismo sin conocer a fondo sus motivaciones y meandros. Pues una cosa es la fachada y otra muy distinta las vísceras. Dos ejemplos bastan: el juicio por el linchamiento de dos guardias civiles y sus compañeras en Alsasua y las declaraciones de Montoro sobre la financiación del 1 de Octubre.

Una cosa es que Montoro no tenga constancia, factura en mano, y otra muy distinta que el dinero que financió el 1 de Octubre no provenga de los presupuestos del Gobierno de la Generalidad. Una cosa es que haya interés en convertir el linchamiento de Alsasua en una bronca de bar y otra muy distinta que ese aquelarre de odio abertzale se pueda evaporar de la noche a la mañana.

Son muchos años, incluso después de la disolución de ETA –lo recuerda Maite Pagazartúa–, de pedagogía del odio por otros medios para lograr la descalificación moral de cuantos son considerados despreciables por su condición de servidores del Estado, así como de sus familiares. "La estigmatización insana y tóxica no paró en Alsasua [después de la disolución de ETA] y, por tanto, se siguió involucrando a todos los niños del pueblo y a los jóvenes, en aquelarres de odio, cada año, disfrazados de fiestas populares en las que también bailaban y realizaban pasacalles antes o después de representar pastorales de odio contra los guardias [y todo lo español]".

Detrás de esta calma chicha tras la suspensión del terror asesino de ETA hay odio, resentimiento y violencia moral contra España y todo lo que la represente. Los mismos que aterrorizaron antes, como los que recogían las nueces, siguen ahora mandando, amedrentando y excluyendo por otros medios. Más sutiles, igualmente criminales: la estigmatización, la descalificación moral, el desprecio. Han dejado de matar, pero se han quedado con la hegemonía moral. Y con el poder. Un asco.

¿Eso pasa desapercibido para el ministro Cristóbal Montoro? ¿Qué pretende con enmendarle la plana al juez del Supremo Pablo Llarena? ¿Acaso no sabe que es dar oxígeno a los mismos que en Alsasua hablan de "bronca de bar" y en Cataluña de "presos políticos"? ¿Desconoce que durante años los Gobiernos de la Generalidad han camuflado partidas presupuestarias en departamentos distintos para fines destinados a su competencia con la intención de impedir ser detectadas?

Les contaré algo personal. En la primera legislatura de Cs, detectamos en las partidas de la Consejería de Agricultura peticiones de informes externos por valor de 11.999,99 €. Me llamó la atención que faltara un céntimo para llegar a 12.000 €, cifra a partir de la cual no se podían asignar informes a dedo, sino por concurso público. Lo investigué, y no era el único caso, había cientos de ellos que se acercaban mucho a los 12.000 € sin sobrepasarlos para evitar sacarlos a concurso público. Lo denunciamos. Pero hubo una partida especialmente sospechosa, la destinada a la política lingüística. Por entonces pertenecía a Vicepresidencia. Como en esa primera legislatura de Cs éramos muy beligerantes con la inmersión y todo lo que rodeara a la política lingüística y el adoctrinamiento escolar, los presupuestos de los años siguientes empezaron a enmascarar las partidas millonarias dedicadas a política lingüística en diferentes departamentos diferentes a tal denominación. De tal manera que otras consejerías y departamentos gastaban en política lingüística millones que no constaban como gasto en política lingüística. El truco era enmascararlas.

¿Cree el Sr. Montoro que iban a dejar un rastro de gasto real para financiar un acto ilegal como el 1 de Octubre? ¿Cree que iban a dejar así como así las huellas presupuestarias para financiar el golpe institucional contra la democracia?

Por favor, Sr. Montoro, está bien que cualquier autoridad del Estado colabore con la justicia y con la verdad. Están obligadas a hacerlo. ¿Pero colabora más con la verdad negando categóricamente que no hubo financiación o, por el contrario, aclarando que no tiene constancia de ello?

Años de subvenciones a docenas de organizaciones como Òmnium Cultural y la ANC, acumulando bienes para tiempos de trincheras. Demasiados favores. Subvenciones diseminadas por los meandros del procés. Lo raro sería que hubieran dilapidado ya todo.

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