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EDITORIAL

Código Penal: Sánchez alienta el golpismo

El felón Sánchez y los que le aconsejan parecen creen que una 'voladura controlada' del régimen del 78 les puede dejar en el poder de forma prácticamente indefinida.

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Con las ampliaciones y modificaciones propias del paso del tiempo, Francia mantuvo vigente el Código Penal napoleónico de 1810 hasta 1994, lo que da una idea de la calidad de ese texto y del cuidado con el que un país serio modifica una ley tan importante.

Es exactamente lo contrario de lo que pretende hacer el Gobierno de Pedro Sánchez, dispuesto a modificar el Código Penal para lograr un acuerdo cortoplacista que le permita aprobar unos Presupuestos con el apoyo de al menos uno de los partidos implicados en el golpe de Estado separatista.

El mensaje es políticamente demoledor y moralmente infame: mientras que los separatistas se reafirman una y otra vez –la última, este fin de semana en El País blanqueador– en que no hubo nada de ensoñación en la intentona sediciosa de 2017, y en que lo volverán a hacer en cuanto tengan la oportunidad, el Gobierno les ofrece una rebaja de penas; como para despejar todas las dudas que el miedo a la Ley pudiese despertar en los golpistas que no han dejado por un momento de serlo.

Por desgracia, todos los Gobiernos de la democracia han hecho concesiones al nacionalismo, y eso es, precisamente, lo que nos ha llevado a esta situación. Sin embargo, Sánchez está yendo mucho más allá: en primer lugar, porque ya no se trata de partidos que iban de moderados y se movían dentro de la legalidad, sino con formaciones abiertamente separatistas cuyos líderes están condenados por delitos muy graves o huidos de la Justicia. Y, en segundo lugar, porque el del PSOE es el primer presidente del Gobierno que parece dispuesto a cambiar lo esencial para lograr lo circunstancial; a modificar –o más bien demoler– la arquitectura institucional de la Nación para lograr un acuerdo que le permita sobrevivir unos meses o como mucho unos años en la Moncloa.

El felón Sánchez y los que le aconsejan parecen creen que una voladura controlada del régimen del 78 les puede dejar en el poder de forma prácticamente indefinida; pero que se anden con cuidado, porque las revoluciones terminan por devorar a sus hijos y a sus instigadores, y esta no sería una excepción.

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