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EDITORIAL

Sánchez veta al partido de Ortega Lara y corteja al de quienes lo secuestraron

Abascal tenía toda la razón: el PSOE prefiere ir de la mano de los proetarras.

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Tiene toda la razón el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) al criticar la "cobardía de Pedro Sánchez frente a Bildu en el Congreso, después de que haya optado de forma deliberada por no hacer referencia a los crímenes de ETA ni a la justificación permanente de la formación abertzale sobre los mismos". Ciertamente, la nauseabunda y servil condescendencia con la que el candidato socialista a la presidencia ha tratado a los proetarras –así como a las formaciones golpistas catalanas– es clara prueba de que Sánchez, tal y como denuncia Covite, "ha preferido no incomodar a su potencial aliado de cara a la investidura antes que recordarle, como era de justicia, que sigue justificando el asesinato selectivo de seres humanos". Incluidos no pocos socialistas.

Ciertamente, aun cuando Sánchez llegara finalmente a un acuerdo con la extrema izquierda podemita, todavía le seguiría siendo necesario el concurso de separatistas catalanes y vascos para ser investido presidente. Y, consciente de ello, no sólo no ha querido recordar a Bildu su abyecta complicidad con el terrorismo etarra, sino que ha llegado incluso al repugnante extremo de decirle a su portavoz: "Yo a su grupo no le veto, respeto la legitimidad que tiene", así como a manifestar que socialistas y proetarras "compartimos cuestiones, que tienen que ver con los derechos sociales, o con la Memoria Histórica, a la cual agradezco que haga referencia".

La total carencia de escrúpulos de quien, por conservar la poltrona, es capaz de compartir "memoria histórica" y protección de "derechos sociales" con el altavoz de una banda terrorista que ha segado criminalmente la vida a un millar de españoles es tan infame como lo es el antidemocrático ostracismo que los socialistas –y desgraciadamente no sólo ellos– practican contra una formación liberal-conservadora de impecables credenciales democráticas como Vox: Sánchez no sólo no ha querido, en su turno de replica, dirigir siquiera la palabra a Santiago Abascal, sino que los portavoces del PSOE siguen tratando al partido de José Antonio Ortega Lara como una excrecencia antisitema a la que no se debe otorgar la menor legitimidad.

Así las cosas, y teniendo presentes las alianzas ya consumadas de socialistas y proetarras en lugares tan importantes como Navarra, nadie ha demostrado tanto que Abascal acierta al afirmar que "Sánchez prefiere a Otegi antes que a Ortega Lara" que el propio candidato socialista a la presidencia del Gobierno.

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