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Federico Jiménez Losantos

El coronavirus pone en cuarentena el cambio de régimen

En los 70 días que van desde el 31 de diciembre, hasta el 9 de marzo el comportamiento de Sánchez y Asociados ha sido atroz.

Federico Jiménez Losantos
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En los 70 días que van desde el 31 de diciembre, hasta el 9 de marzo el comportamiento de Sánchez y Asociados ha sido atroz.
EFE

El numerito de autoridad ternurista protagonizado ayer por El Felón satisfará las expectativas de los sociatas y medios anejos, pero no garantiza en absoluto que se vaya a cumplir el estado de alarma ni que las medidas económicas incógnitas remedien la catástrofe que tan concienzudamente ha labrado el bigobierno socialcomunista, incapaz de entender la economía como un conjunto de decisiones de los ciudadanos a través de las reglas del mercado y no un juguete a merced de un poder político lerdo cuanto ladrón. Por de pronto, las decisiones económicas se aplazan hasta el martes. Y con toda probabilidad, el martes volverán a aplazarse, jibarizarse o nulificarse. No hay Gobierno con dos gobiernos. Con un pasmado y un tirano, menos.

Tras la pompa del Irresponsable vendrán las rebajas de los socios. Si tardó siete horas en sujetar al marido de la Infectada, más le costará sujetar al catanazi Torra, que, como siempre, arrastrará a ERC; amén del aizkolari Urkullu y a la harka separatista, atlántica y mediterránea, cuyo embajador es el cuarenteno Iglesias, que se cisca en la gente y en el Estado y quiere sacar partido de una situación de excepcionalidad, como a él le gustan. Lo único que debía concretar es lo que no concretó: las medidas económicas. Lo último que debía hacer es prometer. Y en realidad es lo único que hizo. Podemos y sus socios dejaron el alarde caudillista en alarde… sin caudillo.

70 días de irresponsabilidad, hasta el 8-M

El komisar Oliver no le pasó esta vez preguntas sobre el 8-M, cuyas víctimas empezarán a llenar esta semana las UCI de Madrid y toda España. Pero en esa jornada está la cima de la culpabilidad criminal y criminosa de las izquierdas y sus infinitos medios televisuales. ¿Es posible que nadie preguntara sobre la infección de Montero y sí sobre la cuarentena rota por su marido? No. ¿Es verosímil que ni un solo medio recordara que seis días antes del 8-M las autoridades sanitarias de la UE habían prevenido contra las aglomeraciones o reuniones multitudinarias? No. Es que se ha decretado el Estado de Alarma contra la memoria. Y con razón, porque los 70 días que van desde el 31 de diciembre, fecha en que China informa a la OMS de la epidemia, hasta el 9 de marzo, al día siguiente del alarde femirrojo, fecha en que el Gobierno se declaró alarmado a través del ojiplático ministro de Sanidad Illa, el comportamiento de Sánchez y Asociados ha sido atroz. Repasemos, con Luis del Pino, esa cronología de la irresponsabilidad.

31 de enero: primer diagnosticado por coronavirus en España -un turista italiano en Tenerife-. Pedro Sánchez se prepara para acudir al día siguiente a la cumbre de Beja, donde piensa hablar de cambio climático con sus socios europeos. Diez días antes, ha declarado la emergencia climática en España. Ese mismo 31 de enero, Fernando Simón declaraba que España no iba a tener "más allá de unos cuantos casos diagnosticados".

9 de febrero: segundo diagnosticado en España. Pedro Sánchez se ha reunido tres días antes con Quim Torra para su operación diálogo y ha firmado con Ada Colau dos días antes un convenio de colaboración. Después se ha recluido con su gobierno en Quintos de Mora para abordar los planes legislativos y presupuestarios.

13 de febrero: 3 casos diagnosticados. Pedro Sánchez ha anunciado dos días antes su ley de eutanasia. El día anterior, en el Congreso, ha anunciado también que actualizará la Ley de Memoria Histórica. El mismo 13 lamenta en Twitter la cancelación del Mobile World Congress, pese a que llevaban semanas desertando todas las grandes empresas. Dice que la cancelación es "una decisión que, de acuerdo con los expertos y la información disponible, no responde a razones de salud pública en España". Fernando Simón, insiste en que en España "no hay coronavirus", "no existe riesgo de infectarse", y que la ansiedad social está "un poco fuera de lo razonable".

24 de febrero: 4 casos diagnosticados. Cuatro días antes, Pedro Sánchez ha empezado a discutir con nuestros socios de la UE los presupuestos europeos tras la salida del Reino Unido. Dos días antes, Pedro Sánchez hablaba en Twitter de la supuesta brecha salarial y de Antonio Machado. El día anterior presentaba la candidatura del PSOE a las elecciones gallegas.

25 de febrero: 8 casos diagnosticados. Pedro Sánchez se hace la foto en la reunión Interministerial sobre el coronavirus, sin tomar ninguna medida, y anuncia el calendario legislativo, afirmando en Twitter que "España necesita un Gobierno de acción, resolutivo y ejecutivo".

26 de febrero: 14 casos diagnosticados. Pedro Sánchez reafirma en el Congreso su compromiso con el diálogo en Cataluña, recibe a Torra con todos los honores en Moncloa y sentencia en Twitter que "el machismo mata". El Ministerio de Sanidad decía en Twitter que aquellos que hubieran venido de zonas de riesgo podían hacer vida normal.

27 de febrero: 26 casos diagnosticados. El Congreso aprobaba, a solicitud del gobierno, el nuevo techo de gasto.

28 de febrero: 45 casos diagnosticados. Pedro Sánchez declara en Twitter "somos un Gobierno resolutivo, de acción, comprometido con el diálogo territorial" y preside la reunión de la Comisión Delegada para el Reto Demográfico.

29 de febrero: 59 casos diagnosticados. Pedro Sánchez habla en Twitter de las medidas que piensan tomar para hacer frente a la revuelta de agricultores y ganaderos.

1 de marzo: 84 casos diagnosticados. Pedro Sánchez presenta en Vitoria la candidatura del PSOE a las elecciones vascas y vuelve a defender lo que él llama "diálogo" en Cataluña.

2 de marzo: 125 casos diagnosticados. Pedro Sánchez reúne al Comité Federal del PSOE para hablar del proyecto de nueva Ley Educativa. Reafirma en Twitter el compromiso de su gobierno con la descarbonización.

3 de marzo: 169 casos diagnosticados y 1 muerto. El gobierno Sánchez presenta sus proyectos de Ley Educativa y de Ley de Libertad Sexual.

4 de marzo: 228 casos diagnosticados y 2 muertos. Pedro Sánchez se hace la foto con el personal del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, mientras sigue sin tomar ninguna medida de contención. Eso sí, transmite por Twitter sus "condolencias a las familias de los fallecidos con coronavirus en Euskadi y Valencia" y su "solidaridad con las personas afectadas por este virus". Participa también en el Consejo de Seguridad Nacional, al que asiste por primera vez Pablo Iglesias.

5 de marzo: 282 casos diagnosticados y 3 muertos. Pedro Sánchez anima a través de Twitter a participar en los actos del 8M.

6 de marzo: 365 casos diagnosticados y 8 muertos. Pedro Sánchez sigue animando a través de su cuenta de Twitter a conmemorar el 8M, porque "sin feminismo no hay futuro".

7 de marzo: 430 casos diagnosticados y 10 muertos. El PSOE dice en su cuenta de Twitter que "hay que salir a llenar las calles" al día siguiente.

Simón: "casi todos (los casos) están asociados a grupos bien identificados que se han producido a partir de casos conocidos, con lo cual no han aumentado, sino que incluso se han reducido algunas de las zonas con las que teníamos dudas sobre el origen y una posible transmisión comunitaria asociada a esos posibles casos". Así que "no hay una avalancha de casos".

A preguntas de periodistas sobre la manifestación del 8-M, aclara que "él no iba a decirle a nadie lo que tenía que hacer" pero si su hijo le preguntaba, le diría "que haga lo que quiera". "Es una convocatoria para nacionales en la que en principio participan nacionales, pero no quiere decir que no haya extranjeros ni tampoco algunos de alguna zona de riesgo, pero no es una afluencia masiva de personas de zonas de riesgo".

8 de marzo: 674 casos diagnosticados y 17 muertos. Pedro Sánchez y el PSOE echan el resto en las redes animando a conmemorar, también en las calles, el Día Internacional de la Mujer. Sólo en Madrid, acuden 120.000. Irene Montero, según un vídeo ocultado, ya está enferma, y tose a Boti, pero no quiere dejar el protagonismo a Carmen Calvo y Begoña Gómez.

9 de marzo: el Gobierno despierta, Salvador Illa alega que el "cambio de la situación" del coronavirus se produjo "el domingo al anochecer". "Hemos tomado las medidas que hemos considerado oportunas en el momento en que las hemos considerado oportunas. (...). La situación del lunes no es la misma que la del domingo, o que la del sábado. Esto va a ser así". En realidad, la víspera ya conocían el repunte en Madrid de los casos de virus, pero no quisieron anular una apuesta propagandística que creían decisiva.

13 de marzo: con más de 6.000 infectados y de 100 muertos, el Gobierno anuncia el confinamiento de todos los españoles en sus casas.

15 de marzo: Sánchez convoca un borrascoso Consejo de Ministros, al que acude Iglesias pese a estar en cuarentena. Pretende intervenir las empresas eléctricas y evitar que el Estado de Alarma anunciado deje sin funciones a Cataluña y País Vasco. Urkullu y Torra denuncian "un 155 camuflado". Rumores de crisis de Gobierno. Se aplazan las "medidas económicas urgentes" hasta el martes, pero Iglesias queda fuera del grupo de aplicación del estado de alarma. En su círculo, Iglesias anuncia que "dará la batalla". Abascal ofrece su respaldo al Gobierno contra los separatistas. Casado dice que "el Gobierno no ha estado a la altura". Mientras habla, miles y miles de madrileños responden a una movilización espontanea en las redes sociales y salen a sus balcones para aplaudir a los sanitarios por su abnegada labor.

El coronavirus parece lograr el fin de la LOAPA: recuperar para el Estado las competencias en Sanidad, Educación y Seguridad. La Oposición, entre el positivo de la cúpula de Vox en Vista Triste y la cautela de Casado, se diluye y desvanece.

La maldición de Francokammon

Hace algunos meses vaticiné la maldición de Francokammon a los que lo sacaron de su tumba de mala manera y lo enterraron en contra de los derechos civiles de su familia y de la base de toda civilización: el respeto a los muertos. Añadí que, si bien el mérito de Franco era haber derrotado al comunismo y traer, aunque a la fuerza, una gran prosperidad económica para la inmensa mayoría de los españoles, los comunistas sobrevivieron a su dictadura. En cambio, el PSOE nunca pudo con Franco. Se empeñó en declarar la guerra civil a media España y Franco lo derrotó. Luego perdió la posguerra con el franquismo; y la Transición ante franquistas y comunistas. El 99% de los afiliados del PSOE, según sus datos, lo hizo tras la muerte de Franco. Ni un minuto antes, ni un minuto después. Sabio temor al muerto.

Creerse invulnerables a las lecciones de la Historia es lo que, como en la bolchevización de las facciones de Largo y Prieto contra Besteiro en la II República, que acabó en la ruina de 1939, produjo la zapaterización de 2008, de la que Sánchez es hijo político. Y cuando menos lo esperaba, zas, a su Gobierno, asociado a separatistas y comunistas, los grandes enemigos de Franco, le alcanza el coronavirus, la peor crisis sanitaria del siglo. Si no es venganza de desenterrado, lo parece. Si no España, Sánchez lo merece.

Los comunistas siguen en el Poder

El asalto a la Tumba de Franco se produjo al tiempo que Sánchez, con el respaldo de los separatistas catalanes, vascos y gallegos, formaba gobierno con los comunistas de Podemos en noviembre de 2019, ochenta años justos después de que los socialistas los echaran a bombazos del único gobierno de España al que habían pertenecido, el socialista. Entraron con Largo Caballero y salieron tras alzarse toda la Izquierda contra Negrín y el PCE, por empeñarse, al servicio de Stalin, en alargar una guerra ya perdida.

Ese recuerdo fue borrado legalmente, con la Derecha de menordomo, por Zapatero y su Ley de Memoria Histórica, que deslegitimó la Transición a la vez que el franquismo, porque de él provino. También la Constitución, basada en la soberanía nacional, que el PSOE de Zapatero estaba dispuesto a liquidar junto a los separatistas. Y Sánchez, junto a ellos y con Podemos. Su voluntaria alianza parlamentaria con los golpistas catalanes ha llevado al PSOE y a Podemos a prohijar la liquidación del régimen constitucional. Ayer, Sánchez perdió la ocasión de echar del Gobierno a Iglesias, pero la Oposición tampoco aprovechó la cuarentena impuesta por el coronavirus al proyecto de cambio de régimen, que, por desgracia, continuará. También la maldición de Francokammon: ya han caído Irene y Begoña. Habrá más.

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