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Federico Jiménez Losantos

El caso de Murcia: Rivera provoca y Abascal liquida la alternativa al PSOE

Había que demostrar quién era más chulo, y creo que Rivera y Abascal pueden estar igualmente satisfechos: han empatado a irresponsabilidad.

Federico Jiménez Losantos
Federico Jiménez Losantos - El caso de Murcia: Rivera provoca y Abascal liquida la alternativa al PSOE
Iván Espinosa de los Monteros y Santiago Abascal | Europa Press

Lo visto en Murcia esta semana tiene muchas lecturas, y no pretendo agotarlas todas: me faltan datos que los partidos de centro-derecha han ocultado a sus votantes en particular y a la ciudadanía en general. Lo que tengo claro es que no hay precedentes de una burla a una región española como la registrada allí. Y tengo la certeza moral de que la humillación a la que los jefes de Cs y Vox en Madrid han sometido a sus representantes murcianos se la habrían evitado a los votantes catalanes y vascos. Sobre los madrileños, tengo dudas, que se despejarán esta semana. Pero cambiar la abstención por el 'no' a mitad de discurso, como hizo Vox, por órdenes de Madrid, era una vergüenza inédita en la historia de la democracia española.

Responsable, Cs y culpable Vox

Es posible que Ciudadanos sea responsable en última instancia, por su estúpido sectarismo frente a Vox, pero el culpable de esa humillación a la democracia ha sido el partido ayer de Abascal, hoy no sabemos de quién. Porque por segunda vez fue Vox el que votó con Podemos y PSOE contra el candidato del PP. La primera, pudo ser un razonable alarde de fuerza. La segunda desnudó la debilidad de los tres partidos que deberían construir la alternativa a una Izquierda más que dispuesta a construir un régimen social-comunista-separatista sobre los escombros del régimen del 78 y del Estado español. Nada de eso les ha importado a Abascal ni a Rivera. Había que demostrar quién era más chulo, y creo que ambos pueden estar igualmente satisfechos: han empatado a irresponsabilidad.

El fondo de ese embrollo que humilla a los votantes y deshonra a los partidos que lo cometen, es sencillo, sórdidamente sencillo: tanto Abascal como Rivera quieren ocupar el lugar de Casado, pero sin presidir el PP. El uno no quiere llegar y el otro no quiere volver. Pero ambos quieren reinar sobre la Derecha antes que pensar en derrotar a la Izquierda, porque ambos son jóvenes y creen que llegarán a la Moncloa contra el PSOE, pero no con el PP. Rivera cree que habrá investidura de Sánchez y que no se repetirán elecciones, así que se prepara para una guerra de trincheras dentro de las derechas, cuando los votos que pidieron y obtuvieron fue para oponerse a la izquierda socialista, comunista y separatista, no para matarse entre ellos.

Vox empuja a Ciudadanos, que se deja empujar

En Murcia uno tenía la impresión de que Vox quiere que Ciudadanos se alíe con el PSOE y le empuja a ello impidiendo su participación en un gobierno alternativo. Y al menos una parte de Ciudadanos quiere ese empujón de Vox para romper el compromiso de Rivera de no apoyar a Sánchez. Quizás, al propio Rivera le viene bien para tener una salida. De otra forma no se entiende el veto desde Madrid a la firma de un acuerdo en Murcia que estaba hecho. Que Vox tampoco ha jugado limpio lo demuestra el compromiso de Abascal a abstenerse que, de pronto, se convirtió en un incomprensible 'no'. Que el ventrílocuo de los muñecos murcianos fuera Espinosa y no Abascal, da lo mismo. Peor si se hizo a espaldas del jinete que si éste delegó la puñalada en el señorito, pero en ambos casos hubo, al menos, una mentira de Abascal. Tal vez dos. Aunque el liante sea el otro.

Al margen de lo que, tras su reunión con Casado, prometió a López Miras y pudo escucharse por el manos libres del teléfono, pero no cumplió, hubo una mentira anterior tras la que se escondió Abascal por la mañana, y que recuerda la ocurrencia de provocar una moción de censura contra los ayuntamiento de izquierdas al día siguiente de dejarla ganar, en Zaragoza y Madrid. Dijo Abascal que los medios "acólitos" del PP y Cs mentíamos, porque si no la apoyaba Cs, la izquierda no gobernará Murcia ni Madrid.

¿Le da igual a Vox que gobierne la Izquierda?

La verdad es que, si Vox no apoya a la derecha, que es de lo que se trata, se repetirán las elecciones, que seguramente ganará la izquierda. Ya no tendrá problemas Vox con la derechita cobarde y la veleta naranja, pero a ver quién vuelve a confiar en ellos para derrotar al PSOE y a Podemos.

La limitada masa encefálica que dirige Vox clama entonces: "¡Nos da igual! ¡Para hacer la misma política, mejor que la haga la izquierda!" Y ya hay quien pide en las redes derribar al Gobierno andaluz para que se enteren el PP y Cs de lo que cuesta un peine en la oposición, ¡como si ellos fueran a conquistar el Poder en cuanto haya elecciones! Por supuesto, los que llevan a Vox al abismo, suyo y de toda la derecha, saben muy bien que no les dará igual a los ciudadanos, que van a sufrir mengua segura en sus libertades y serán arruinados a impuestos.

Pero a cambio, nos dicen, se conserva el honor. Digo el Honor, con mayúscula, al que estos señores dicen sacrificar lo que no es suyo, sino de los votantes, y que se resume en que los ayer humillados por Rivera serán humillados mañana por Sánchez. Ah, y como andan sobrados de gallardía y hombría (otra cosa es la solvencia financiera) entregarán la Comunidad de Madrid, reducto de resistencia fiscal y política a los socialistas del PSOE y del PP, a Gabilondo y al comunista Errejón. Nos venden como caballeroso, viril y así como machote lo que no pasa de estúpido, fementido y traidor.

Una semana para rectificar o morir

En la semana que empieza sabremos si Ciudadanos quiere seguir provocando a Vox para debilitar a un PP que perdería las bases de poder territorial en Madrid y Murcia, porque Rivera sólo piensa en la Moncloa, o si se bajan del burro de su insoportable chulería unos señores que venían a regenerar la política española y, hasta ahora, lo que están demostrando es que lo que les va es la administración caprichosa del caciquismo partidista. Porque lo de Murcia ha sido una apoteosis de la corrupción caciquil, con la novedad de que en el siglo XIX el partido hacía elegir a los "cuneros" por provincias seguras, y en el XXI, son los elegidos democráticamente por las provincias los tratados como chachas y mayordomos del cacicazgo central.

Creo que nadie sabe lo que está pasando en Vox. O lo que ha pasado ya, que es el eclipse, esperemos que momentáneo, de la autoridad moral de Abascal, en beneficio de una pareja, pandilla o secta que no eran lo que se dice nada antes de que surgiera ese movimiento patriótico que venía a salvar a España de separatistas y comunistas, y va camino de entregársela. Este viernes, se preguntaba Francisco Rosell en la tertulia de Es la Mañana de Federico: ¿Qué ha cambiado en unos meses para que en Andalucía se pudiera pactar lo que pactaron PP, Cs y Vox: un cambio que liquidó casi cuarenta años de corrupto régimen socialista y, sin embargo, ahora no se pueda pactar lo mismo para Murcia o Madrid, donde no hay que conquistar sino defender?

Lidercitos de porcelana

Y se respondía: el partido es aparentemente el mismo y el líder, teóricamente, también; el único cambio es que hay dos actores nuevos. ¡Pero qué cambio! Aquel partido que no dejaba entrar a sus mítines a los medios que les maltrataban, hoy es huésped fijo de La Sexta y de la SER. Y el fijo no es sólo el líder, sino los que, desde Madrid, dan a Murcia la orden de cambiar la abstención pactada por el 'no', junto a Podemos y PSOE. ¿Ha pensado alguien con responsabilidad en Vox cuantos 'noes' para elecciones futuras han cosechado con ese sansonismo trapacero? Yo no lo sé, pero sé que tampoco lo saben los que dicen que todos los votantes de Vox apoyan la actitud de sus jefes madrileños humillando a los murcianos para deleite de la Izquierda y de Ciudadanos, el que menos sufre con el desaire. Algo ha cambiado también en poco tiempo: ya nadie habla de los votos que ganará Vox en Murcia, sino de los que no perderá. Los lidercitos de porcelana no aspiran más que a salvar sus muebles, como los marqueses de Galapagar.

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