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Federico Jiménez Losantos

El Gobierno trata a Casado como Maduro a Guaidó

Se tiene la sensación de que el PP son Madrid y Cayetana. No hay más discurso, ni actitud, ni proyecto, ni ideas, ni vida inteligente.

Federico Jiménez Losantos
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Se tiene la sensación de que el PP son Madrid y Cayetana. No hay más discurso, ni actitud, ni proyecto, ni ideas, ni vida inteligente.
Sánchez recibe a Casado en Moncloa. | EFE

Todas las negligencias criminales, embustes semanales y borrado de cadáveres del Gobierno han desembocado en un relincho de satisfacción, coreado por felices rebuznos mediáticos, con el que Sánchez, ese émulo de la Mula Francis que ocupa la Moncloa como podría ocupar una cuadra con el Burro de Troya, ha celebrado el fin del estado de alarma y el comienzo del estado de pánico. A esta democracia confinada y teleamordazada llamada España, con capital en Babia y por jinete un Babieca, le espera otra vuelta de tuerca: quieren convencernos de que alabemos por consenso y como salvador de 450.000 españoles al responsable de la muerte de 45.000.

La Oposición ante la manipulación

Durante tres meses, votase o no el estado de alarma, la Oposición, es decir, PP y Vox, porque Cs ha decidido que su futuro está a los pies del PSOE, esperando convertirse algún día en socio adoptivo, ha dicho una y otra vez que "no era el momento", pero que ya llegaría, y que "cuando todo pasase", se haría balance y se denunciaría a los responsables de tanto desastre, del sanitario al económico pasando por el institucional. Pues bien, ya ha pasado. Oficialmente, al menos. ¿Qué piensa hacer la Oposición?

Vox anunció este sábado que no asistirá al espectáculo de autobombo del que se presenta como "salvador de vidas" cuando es el máximo responsable de que se hayan perdido tantas. Me parece muy bien. Entiendo que el Rey, por el que habla la Mula Francis enjaezada de Babieca, tenga que ir. Pero ni una sola institución responsable debería formar parte de este inmenso engaño, de esta mezcla de timo y lavado de cerebro para convencernos de que hemos tenido la suerte de sobrevivir… gracias a Sánchez e Iglesias.

Cuando el diálogo se llama Zapatero

En los dos últimos meses hemos asistido al penoso zigzagueo del PP, cuya máxima expresión fue la conspiración de Teodoro y sus Mañuecos contra Cayetana, derrotada finalmente por la fuerza y el talento de la portavoz, que a veces logra convencernos de que existe aquel partido renovador que en su Congreso anunció Pablo Casado. Desde entonces, las recaídas rajoyanas se suceden con la puntualidad de un cambio de estación. Y asistimos a la paradoja de que el PP que sube en las encuestas por la erosión de los partidos en el Poder, se va desvaneciendo políticamente. Feijóo está tan poseído de su poder, o de la debilidad de Casado, que ha empezado a tirar piedras contra su propio tejado, además de apedrear el del partido. El comportamiento de los presidentes castellano-leonés y murciano contra Madrid, como si Madrid no fuera el gran enemigo para la izquierda, está siendo deleznable. Y, de hecho, hay días en que, mirando los medios, favorables o no, se tiene la sensación de que el PP son Madrid y Cayetana. No hay más discurso, ni actitud, ni proyecto, ni ideas, ni vida inteligente.

Pero hasta ahí podríamos movernos en el terreno de la hipótesis, de la crisis pasajera, de los problemas de brujulear entre el Gobierno y Vox, de una hipersensibilidad o exceso de responsabilidad del líder ante la crisis económica y social que se nos viene encima y de la dificultad de lograr un consenso duradero con quien, como recordaba bien este sábado José María Marco, ha hecho de la ruptura de todos los consensos su único programa político.

Todo esto sería comprensible, en cierto sentido plausible, y, en todo caso, remediable. Lo que no es ni comprensible, ni plausible ni tiene remedio es aceptar a Zapatero como interlocutor de parte del Gobierno. Y eso es lo que, según supimos por Esteban Urreiztieta en El Mundo, hizo Casado hace dos semanas enviando a su secretario general a hablar con el narcoembajador de Venezuela o dejando al portavoz del narcochavismo hablar con el secretario general del PP. Y encima, en secreto, a escondidas y como si el hecho mismo de la reunión no fuera el valor de la información, filtrada, como es natural, por el padre político del sanchismo-leninismo.

Tan miserables como estúpidos

No se sabe qué resulta más indignante: la miserable actitud de reunirse con un sujeto despreciable, la estupidez de principiante creyendo que la reunión se mantendría en secreto o la confesión de que en el PP están desesperados porque Sánchez "no les llama" desde hace semanas. A Guaidó lo trata con más respeto el Gobierno venezolano, que, al menos, lo insulta, le roba los partidos, apalea a sus seguidores y lo ve como enemigo.

Pero la persecución a Guaidó y sus seguidores se debe a que hace ya tiempo que la Oposición venezolana se niega a reunirse con ese siniestro engañabobos, ese correo chavista llamado Rodríguez Zapatero. Si García Egea, Teodoro, acepta reunirse con él para tratar de sus relaciones con el Gobierno es que los dirigentes del PP valen moralmente menos que Guaidó y la oposición venezolana, cosa previsible, y que no han aprendido nada de la experiencia antichavista con Zapatero, o sea, que son idiotas. Se puede decir de muchos modos, pero el sentido es el mismo: ni ética ni estética; ni astucia ni prudencia; ni entidad ni dignidad. ¿Para votarles o para botarlos?

Director de Es la Mañana de Federico.

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