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Ideas 4 de Noviembre de 2008

¿HAY ESPERANZA?

Navarra y el drama de la derecha

Óscar Elía Mañú
Cómo pasa el tiempo. Hace dos años, cabalgando a lomos del grupo Prisa, la "Cultura contra la Guerra" y los brujos visitadores de La Moncloa, Rodríguez Zapatero estaba negociando con ETA cómo anexionar el Viejo Reyno al proyecto nacionalista vasco de "Euskal Herria" sin que se notase demasiado. El objetivo era acabar con el Gobierno de UPN y sustituirlo por uno nacional-socialista, eufemísticamente denominado "Gobierno de Progreso".
ECONOMÍA

Una moratoria para los bancos

Juan Ramón Rallo
Los socialistas son expertos en redistribuir la riqueza de los pobres desorganizados en favor de los ricos organizados aparentando beneficiar a los primeros. Ya lo hicieron con los 50.000 millones de su famoso plan de rescate de la banca, supuestamente destinado a que las entidades financieras volvieran a prestar dinero a los españoles, pero cuyo auténtico propósito era y es evitar la quiebra de los bancos a costa del contribuyente.
LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

La voluntad

Horacio Vázquez-Rial
Los totalitarismos del siglo XX desprestigiaron algunas palabras hasta el punto de borrarlas de los diccionarios de uso de las personas de bien: nadie puede emplear sin un punto de resquemor el término raza después de Auschwitz, de modo que la corrección política ha determinado su sustitución por etnia, de idéntico significado pero con menor carga de pasado: suena más científico pero es un puro alarde de hipocresía.
SOCIEDAD INTERNACIONAL

La multipolaridad como nueva utopía

Marcelo Birmajer
El siglo XX acostumbró a varios de quienes lo transitamos a desconfiar de la palabra utopía. La concepción teórica de una sociedad radicalmente distinta de la que empíricamente constituimos dio como resultado más muertes injustas y opresiones que mejoras en el siglo pasado.
CRÓNICAS COSMOPOLITAS

Cosas que ocurrían en Barcelona (1)

Carlos Semprún Maura
Estoy cenando solo en el Flash-Flash (o "La Tortillería"), un sábado por la noche, y en una mesa vecina dos chicas me miran intensamente. No recuerdo las fechas exactas, después de tantos años, pero era un periodo en el que iba mucho a Barcelona, para ocuparme de la colección Acracia (Tusquets) y fundar y luego intentar afianzar la revista Nada.