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Javier Somalo

Madrid, el Tinell

Sánchez e Iglesias aprovecharán la tendencia positiva que ya estaba marcando Madrid para achacarla a su decisión de intervenir en una comunidad que quieren pintar como fallida.

Javier Somalo
Sánchez e Iglesias aprovecharán la tendencia positiva que ya estaba marcando Madrid para achacarla a su decisión de intervenir en una comunidad que quieren pintar como fallida.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con los consejeros de Hacienda y Función Pública Javier Fernández-Lasquetty e Interior, Enrique Lopez. | EFE

El presidente Pedro Sánchez dice que “estamos ante un momento de extraordinaria gravedad en la Comunidad de Madrid”, lo que le exime de ser el presidente de un país, España, que, a todas luces, está en un momento de extrema gravedad. A eso se reduce la operación “cierre de Madrid”.

No importa que Navarra supere en incidencia epidémica a las apocalípticas cifras de la capital que no consiguen gobernar. No importa que la evolución real de la pandemia en Madrid muestre una mejoría porque los datos se reflejan casi a mes vencido y eso da una cobarde ventaja, enorme si se trabaja bien el corto plazo de las redes sociales y los potentes medios afines. Lo que realmente importa es que Sánchez es la víctima de un sistema descentralizado que deja la Sanidad en manos de algunas comunidades autónomas, Madrid concretamente, que no saben gestionarla y que le obliga a despertar de la siesta para decirle al niño que deje de joder con la pelota, a golpe de BOE, el tradicional pasquín del PSOE, tan rentable antaño. Madrid no sabe pero el Gobierno sí, aunque haya pruebas en contrario. Pero Sánchez inauguró el verano para que otros respondieran por el otoño. Es así de simple.

Y la OMS dice que no sabe por qué España es el peor país de Europa en el manejo de la pandemia. Quizá sea porque no quiere saberlo igual que tampoco quiere saber por qué la OMS es un desastre global dirigido por Tedros Adhanom, un tipo que escondió epidemias y que fue ministro de un régimen genocida. Human Rights Watch acusó a Tedros Adhanom de ocultar tres epidemias de cólera en Etiopía en las épocas en las que fue ministro, en la primera década del presente siglo, lo que provocó una alta mortalidad. Amigo confeso del régimen chino, la sospecha de que hizo lo mismo tras la crisis de Wuhan forma parte de las muchas denuncias que pesan sobre él. Nada raro si se tiene en cuenta que era ministro de Mengistu Haile Mariam, condenado en Etiopía por genocidio. Tedros nombró al ya fallecido carnicero Robert Mugabe como embajador de buena voluntad de la OMS, cargo que fue revocado poco después ante el evidente escándalo.

Pues España es la peor, llevando la contraria al bueno de Manolo Escobar, porque ni PSOE ni Podemos están preparados para gobernar, sólo para mantenerse en el poder. Pero a diferencia de otras ocasiones —llegar al poder, lamentablemente suele ser la única una meta— esta vez quieren quedarse para cambiar las reglas e instituciones que nos trajeron la democracia. Si el Rey es un obstáculo, se ataca al Rey, ya sea desde su padre o directamente, como sucedió en la entrega de despachos judiciales. Si la Ley es otro impedimento, pues se cambia, como ya ha decidido hacer con la renovación del CGPJ para no depender de la oposición. Y si el siguiente escollo es Madrid, pues para eso está el BOE. Contra la pandemia son incompetentes, pero para el mal son de lo más eficaz.

Bien estamos entre la OMS y el dúo revolucionario. María Neira, la española que dirige el departamento de Salud Pública de la OMS, es la que se ha hecho, en un acto organizado por Nueva Economía Fórum, esas inocentes preguntas sobre España sin hallar respuesta. Pero se intuyen de sobra si también lamenta, como ha hecho, que haya quien denuncie en los tribunales a Fernando Simón. Dice Neira que no le gustan las discrepancias políticas, que la organización a la que pertenece no tiene elementos para juzgar el comportamiento de las administraciones —como les pasa a casi todos los organismos internacionales hipertrofiados por la carísima burocracia— y que la OMS tiene un contacto “muy regular” con Illa y Simón. Muy regular tirando a malo, por lo visto. Sólo hay una frase de Neira que revela cierta lucidez, aunque sea colateral, en el análisis de la pandemia. A ella me acojo:

Podemos tener los sistemas epidemiológicos más sofisticados, las mejores bases de datos, de análisis, pero que si no hay una mente inteligente detrás que lo analice no sirven para tomar decisiones, para aprender, corregir y adaptar lo que sea necesario. Los sistemas de vigilancia epidemiológica sirven si detrás cuentan con una estrategia global bien diseñada”.

Supongo que la OMS se incluye en esa carencia de mentes inteligentes, dados los resultados. Pero en España, además de tal inepcia, hay una clara estrategia de aprovechamiento político, lo que eleva exponencialmente el riesgo para los ciudadanos, atrapados por el virus biológico y el político. Quizá por eso España es la peor. Y eso lo sabe de sobra la española Neira por más que pretenda poner distancia desde el Olimpo Mundial de la Salud (OMS).

Hay que primar la lucha contra la pandemia, hay que trabajar unidos apartando las diferencias políticas y salir juntos y salir más fuertes y todos los lemas que se quieran acuñar con aplausos, canciones o spots publicitarios. Pero con el gobierno Sánchez-Iglesias es literalmente imposible porque tiene una estrategia calculada para ganar poder con la pandemia, no para erradicarla, y romper el cerco político de Madrid, su máxima ambición. La izquierda amalgamada en Frente tiene una manía histórica con Madrid. Pero es la ciudad en la que ellos mismos se ajustaron las cuentas a tiros.

Lo peor de todo es que tienen astucia de sobra para el emponzoñamiento político mientras que contra la pandemia sólo nos queda la antología de la incompetencia de Fernando Simón, el que no veía riesgos más allá de “algún contagio”, el que no creía necesarias las mascarillas porque no había, el que no veía problemas en ir a manifestaciones. Pero no he de caer en la trampa de culpar a Simón, Monchito del ventrílocuo Sánchez.

Sánchez e Iglesias aprovecharán la tendencia positiva que ya estaba marcando Madrid para achacarla a su decisión de intervenir en una comunidad que quieren pintar como fallida. Creen que apuestan a caballo ganador: menos daño epidémico sin su ayuda y Ayuso herida de muerte. No hay cordón sanitario más literal y mejor diseñado. El Pacto del Tinell es historia.

 

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