Menú

Pablo y la Legislatura de los Difuntos

Cualquiera puede deducir que en este río revuelto el que lleva los pantalones remangados, dispuesto a quedarse toda la pesca, se llama Pablo Iglesias.

Javier Somalo
0
Pablo Iglesias | EFE

El motín de Aluche, el boicot de la Autónoma y el atentado de Alsasua –como han borrado a ETA ya no se dice "atentado"– auguran lo que será la legislatura que podría ver la luz poco antes de la Noche de los Difuntos.

Han llamado a la Transición "el régimen del 78" y quieren derrocarlo como los que esperaron la muerte natural de Franco para hacer una revolución… que nadie demandaba porque ya no era necesaria. Aquellos acabaron desilusionados por la falta de acción después de tanto banquillo y se convirtieron en la generación "pasota" que luego tomó muy distintos caminos. Hoy, infinitamente más inoportunos que entonces pues ni siquiera les ampara la nostalgia, pintan una España sin derechos, hambrienta, machista a ultranza, con policía asesina… una España que, según su propia construcción, es la Venezuela o el Irán de sus inspiraciones intelectuales, revolucionarias y bancarias. Son exactamente lo que reprochan a los demás, actitud inequívocamente totalitaria.

El día del boicot a Felipe González y Juan Luis Cebrián en el Aula Magna de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid se escuchó:

Nos consideramos legitimados para realizar un boicot directo a la presencia de estos dos seres nauseabundos que representan lo peor de lo viejo y que no termina de morir…

Sabíamos lo que entienden por legalidad: una mera opción. Ahora también conocemos de dónde emana la legitimidad –de ellos mismos– y a qué fin sirve: la violencia. Y de nuevo encontramos el origen de su justificación más de un siglo atrás, cuando Pablo Iglesias Posse avisó en sede parlamentaria de que se serviría de la Ley mientras la Ley le sirviera y sólo hasta entonces y que llegaría hasta donde fuera sin descartar "el atentado personal", en concreto contra Antonio Maura pero, en general contra todo obstáculo. Legalidad y Legitimidad, toda una teoría del Poder escrita sin tinta tantos años después por Pablo Iglesias, ahora Turrión. "Lo peor de lo viejo y que no termina de morir", farragoso circunloquio que contra Maura fue innecesario.

Sorprendentemente, en esta ocasión el PSOE (Gestora) y el Grupo Prisa condenaron de inmediato la agresión e identificaron raudos al cerebro de la operación: Podemos, sin duda. "¡Que lo demuestren!", dijo con su atropellada voz adolescente Íñigo Errejón. Indicios sobran: los de Iglesias han pasado de participar en algaradas –Monedero, el 13-M frente a la sede del PP– a organizarlas contra Rosa Díez en la Complutense y, por fin, a inspirarlas –síntoma de verdadero poder– marcando claramente los objetivos en sus arengas, cada día más incendiarias. La única diferencia es que ahora la intendencia la gestionan los cuadros inferiores. Iglesias sabe bien que en España los autores materiales pueden salir de un casting y que la autoría intelectual de un crimen –sin la que no sería posible el crimen– no importa demasiado o no es vinculante. El que tenga memoria también recordará, además, dónde estaban el PSOE y Prisa aquél 13-M o cuando agredieron a Rosa Díez.

Pero es que como el futuro no es lo que era, que así se titulaba la ponencia abortada, el PSOE pedrista anda indignado con el de la Gestora y con los boicoteados; los de Iglesias con los de Errejón; los Escolar con los Cebrián –ojo, por primera vez, la prensa de izquierdas se tira los trastos. A todo esto, los matones de la Autónoma defendían a Pedro el viajero y no dudaron en hablar de Golpe mayúsculo. Sólo llegan la calma y la comunión a la izquierda cuando bosteza Rita Barberá o estornuda Paquito Correa. Pero llegará del todo, y sólo para ellos, cuando eche a andar la legislatura.

Al poco tiempo de los sucesos de Aluche, Madrid y Alsasua, Iglesias capitaneó y esta vez también protagonizó otro simbólico aviso. La última vez que se dejaron recuerdos en un escaño fue en 1995 cuando el ex jefe etarra Mikel Zubimendi arrojó una bolsa con cal viva sobre el banco del socialista Ramón Jáuregui. En la nueva versión se usaron folletos con la Declaración Universal de Derechos Humanos que ni Iglesias ni Monedero ni Errejón llevarían a la Asamblea de Caracas porque allí los presos políticos merecen serlo. Tampoco hay folletitossi el machismo criminal o la homofobia sumarísima se producen en Teherán, pues allí son tradiciones dignas de conservarse ante las que no cabe injerencia imperialista alguna. Derechos humanos, dicen… En sus manos, tan amenazante es una declaración de derechos como la bolsa de cal viva volcada por un etarra.

Motines, boicots, palizas y folletos en escaños nos adelantan lo que puede ser la sesión de investidura para la que tienen ya preparados numeritos "espontáneos" y "conquistas democráticas" a uno y otro lado de las puertas del Congreso. Esta es otra peligrosa novedad: ahora están en los dos lados de la sede marcada a los violentos por Pablo Iglesias como origen de todos los males, o sea de la democracia. Y lo que ocurra fuera se habrá ordenado desde dentro, lo cual acerca aún más a Podemos a ese PSOE del otro Iglesias, su fundador. No descartemos algún tipo de acción coordinada interior-exterior con cobertura especial de La Sexta.

Sin embargo, lo más grave está por venir porque la legislatura en ciernes será un Pacto del Tinell elevado a la enésima potencia: el PSOE querrá demostrar –a los suyos, pero mirando a Podemos– que ser abstencionista no es ser colaboracionista y que a radical no hay quien le gane. Será como morder el anzuelo. Cualquiera puede deducir que en este río revuelto el que lleva los pantalones remangados, dispuesto a quedarse toda la pesca, se llama Pablo Iglesias.

Mariano Rajoy, que ya ha expresado a los suyos el temor de que el acoso sea infernal y global, tendrá muy difícil encontrar una salida al cerco. Sólo una evolución inédita hasta ahora en el PSOE, un papel institucional responsable de Ciudadanos y un canto del cisne del presidente del Gobierno pueden convertir la Legislatura de los Difuntos en una última y sacrificada oportunidad para España. De lo contrario, Aluche, Madrid y Alsasua serán, más pronto que tarde, texto del BOE.

En España

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios