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José García Domínguez

Hacen falta más nucleares (en Francia)

Macron acaba de ordenar que se amplíe el número de centrales nucleares de que dispone el país. Y de modo urgente.

José García Domínguez
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Macron acaba de ordenar que se amplíe el número de centrales nucleares de que dispone el país. Y de modo urgente.
Emmanuel Macron. | EFE

Aunque Pablo Casado todavía no se haya enterado del asunto, España produce, y desde hace años, energía solar todas las noches; el problema es que produce poca, muy poca; en promedio, el 1% de la demanda eléctrica nocturna de nuestro país, una ínfima miseria. Así las cosas, no nos queda más remedio para satisfacer nuestra necesidad colectiva de energía que depender del suministro de gas extranjero que nos provee un país tan serio, fiable y políticamente estabilizado como la República Democrática y Popular de Argelia; abastecedor que, a su vez, necesita recurrir para su transporte hacia Europa a un gaseoducto que atraviesa cientos y cientos de kilómetros a lo largo de otro país tan serio, fiable y con un futuro político tan previsible y tranquilizador como el actual Reino de Marruecos. Eso, nosotros; pero es que lo de Alemania todavía pinta peor. A fin de cuentas, el funcionamiento cotidiano de nuestro sistema económico, y en su totalidad, solo está en manos de un par de sátrapas chantajistas del Tercer Mundo; sátrapas chantajistas que, a su vez, se odian a muerte.

Y a los alemanes les ocurre lo mismo, pero con la nada baladí diferencia de que el tipo que controla, también a miles de kilómetros, la llave del grifo que regula su disponibilidad nacional de energía es uno que despacha en el Kremlin, se ganó la vida durante décadas como agente del KGB y responde por Vladímir Putin. Si bien, y tanto nosotros como los alemanes, disponemos de otra alternativa al alcance de nuestro bolsillo, a saber: pagar durante los próximos dos o tres siglos una fortuna incalculable a los norteamericanos para que nos traigan su carísimo gas en barcos desde, literalmente, la otra punta del mundo. Eso y rezar para que en la próxima guerra los submarinos del enemigo no se dediquen a hundir en el Atlántico todos esos barquitos de los que dependería nuestro destino. Ocurre, es sabido, que españoles y alemanes somos muy listos. Los franceses, en cambio, se antojan necios. Por eso Macron acaba de ordenar que se amplíe el número de centrales nucleares de que dispone el país. Y de modo urgente.

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