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El día que refunden la Federación Catalana del PSOE, arrasa.

José García Domínguez
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El día que refunden la Federación Catalana del PSOE, arrasa.
Miquel Iceta, votando en las más recientes autonómicas catalanas | EFE

No estaba muerto, no, que estaba de parranda. Miquel Iceta i Llorens acaba de sobrevivirse a sí mismo (otra vez) en el único oficio que ha conocido a lo largo de toda su vida, el de intrigar en los pasillos del PSC desde que, con apenas 18 años cumplidos, consiguiera ya un empleo de liberado a tiempo completo bajo las órdenes de su gran mentor y padre espiritual, el expresidiario Josep Maria Sala i Grisó. Eso sí, el condotiero mayor del país petit no podrá seguir ejerciendo sus pericias de liante en la legendaria sede de la calle Nicaragua, que ha tenido que ser malvendida a toda prisa, metáfora definitiva de la decadencia del socialismo pedáneo, a fin de hacer frente a las deudas del partido. Curiosa criatura política, el PSC. Desde siempre, sus dirigentes, Iceta incluido, han mirado por encima del hombro a sus homólogos peninsulares, a los que en privado tienen por una cofradía de rudos ignaros, sobre todo a los andaluces, que son quienes ahora mandan en Ferraz. Y es que, desde el mismo instante fundacional del partido, la nomenklatura del PSC ha vivido atormentada por la creencia de adolecer de un déficit de catalanidad, signifique eso lo que signifique. Por cierto, la misma patología de raíz freudiana que ahora misma parece atenazar a alguna instancia directiva de Ciudadanos.

Así las cosas del inconsciente colectivo socialdemócrata a este lado del Ebro, no es de extrañar que tanto Parlón, la presunta soberanista, como Iceta, el presunto cínico, compartiesen idéntica fantasía: la de romper el cordón umbilical con el PSOE, en esta ocasión amparándose bajo la coartada del no a Rajoy. Aunque, si bien no lo podrán reconocer jamás, de quienes en puridad les gustaría divorciarse es de sus propios votantes, no del PSOE. Y es que, entre la inmensa ristra de falsedades que dan forma al corpus doctrinal del catalanismo político contemporáneo, acaso la mayor de todas las trolas sea esa que pretende afirmar la existencia de grandes diferencias entre la base sociológica del PSC y la del resto del PSOE. Nada más lejos de la verdad, sin embargo. Porque no es que el electorado del PSC en Cataluña se asemeje al del PSOE en el conjunto de España, es que son absolutamente iguales, tan iguales y tan clavados como dos gotas de agua. Al punto de que el retrato robot de un votante medio del PSC no es más que la fotocopia de un votante medio del PSOE en cualquier otro rincón aleatorio de la península. Para empezar, resulta que nada menos que el 77% de los votantes del PSC, tres de cada cuatro, son hijos de padres nacidos fuera de Cataluña. Tres de cada cuatro. Algo que lo aproxima al PP, que cuenta con un 69% de electores con orígenes familiares inmediatos que también remiten a algún otro lugar de España. En sus antípodas, JxSí y la CUP reciben el apoyo de, respectivamente, un 82% y un 73% de votantes procedentes de linajes autóctonos.

Pero, para mayor tormento de Iceta y Parlón, ocurre que, salvo el PSC, todos los partidos políticos de Cataluña, todos, poseen una mayoría de electores nacidos en Cataluña. El PSC, en cambio, cuenta entre sus votantes con un 51% de no catalanes de nacimiento. En cuanto a la lengua familiar de sus simpatizantes, el sufrido Iceta arrostra un 70% de castellanohablantes, porcentaje muy similar al que se observa entre los seguidores del PP, un 74%. Frente a ellos, un 82% de los electores de JxSí posee como lengua propia el catalán. Pasando a otros indicadores sociodemográficos, se constata que la edad media del votante tipo del PSC, 59 años, resulta ser similar a la de cuantos prejubilados en potencia apoyan ahora mismo al PSOE en cualquier parte. Y otro tanto cabe decir a propósito de sus respectivos perfiles profesionales y formativos. Así, la mayor parte del electorado socialista catalán, un 64% del total, está integrado por personas inactivas, algo que refleja el peso determinante de los pensionistas y jubilados entre sus apoyos. Lo mismo, por lo demás, que se observa en la clientela del PSOE a nivel nacional. Por lo que respecta al nivel formativo, en fin, el 54% de los votantes del PSC dispone únicamente de estudios primarios, nivel parejo al de los del PP, el 52%. Porcentajes que contrastan, sobre todo, con los de de la CUP, que, pese al muy engañoso aliño indumentario de sus representantes, alcanzan un 48% de licenciados universitarios entre su electorado. A Iceta y a Parlón les parecerá una vulgaridad insufrible eso de pertenecer a un partido socialista de España, pero sus votantes, ¡ay!, continúan siendo más españoles que la sidra El Gaitero. El día que refunden la Federación Catalana del PSOE, arrasa.

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