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Pablo Molina

Ese Rajoy del que usted me habla

A Casado no le pareció bien que la Policía y la Guardia Civil trataran de hacer cumplir una resolución judicial que ordenaba impedir un intento de golpe de Estado.

Pablo Molina
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A Casado no le pareció bien que la Policía y la Guardia Civil trataran de hacer cumplir una resolución  judicial que ordenaba impedir un intento de golpe de Estado.
Pablo Casado, en RAC 1. | Twitter RAC 1

El presidente del Partido Popular aportó este martes una valiosa información biográfica, a tener en cuenta cuando le toque ser nuevamente candidato a la presidencia del Gobierno. Lo hizo en el marco comparable de una entrevista en una emisora de radio de Cataluña, aprovechando su presencia en el Principado para participar en la campaña electoral. Allí, precisamente allí, Casado explicó que renunció a sus funciones como portavoz del Partido Popular el 1 de octubre de 2017 porque no estaba de acuerdo con las cargas policiales que tuvieron lugar durante el butifarréndum secesionista.

 A Casado no le pareció bien que la Policía y la Guardia Civil trataran de hacer cumplir una resolución del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que ordenaba impedir un intento de golpe de Estado orquestado por los dirigentes de la Generalidad. Se agradece la aclaración, pero llega francamente tarde. Lo suyo es que hubiera explicado su posición al día siguiente de la consulta ilegal y, acto seguido, presentado su dimisión como vicesecretario de comunicación de su partido, el mismo que ahora preside. Casado recuerda ahora su profundo rechazo a las cargas policiales del 1-O, pero ni inmediatamente antes ni después de esa fecha hizo notar su oposición a que el Gobierno de su partido tratara de hacer cumplir la ley ante la amenaza golpista.

A comienzos de septiembre de 2017, el presidente popular amenazaba en las redes sociales a los diputados separatistas del Parlamento con un contundente “Que se atengan a las consecuencias. Lo pagarán caro. Se acabó la broma”. Después de la consulta soberanista fue todavía más directo al advertir a Puigdemont de que podía acabar como Lluís Companys, el presidente catalán encarcelado durante la II República por rebelión. Ni en estas dos ocasiones ni en ninguna otra hasta este martes dio Casado alguna pista de que, en realidad, nunca estuvo de acuerdo con la actuación de la fuerza pública para impedir una intentona golpista. Más bien todo lo contrario.

Pero como recuerda Marisú Montero, lo que se dice en campaña se queda en la campaña. En todo caso, con el lío de Bárcenas en los tribunales, lo que toca en el actual PP es desmarcarse de Rajoy como si Mariano no hubiera sido presidente del partido durante años y Casado su portavoz. “Ese Rajoy del que usted me habla” es el antiguo PP, el que mandó a la Policía a cerrar los colegios el 1-O porque no quiso impedir a tiempo un golpe de Estado. El de ahora los habría abierto de par en par para que la fiesta de la democracia fuera completa. Dentro de cuatro años, el sucesor de Casado nos dirá que el PP tendría que haber animado a la gente a ir votar. Por supuesto, a favor.

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