
El mercado canario encuentra su empuje lejos de nuestras fronteras. Desde julio de 2022, el Archipiélago ha sumado cerca de 12.000 nuevos trabajadores por cuenta propia, pero el dato esconde una realidad que redefine el tejido productivo: el 43% de estos nuevos emprendedores es de origen extranjero. Hablamos de más de 5.100 foráneos que han decidido jugarse su patrimonio para abrir un negocio en las Islas.
La cifra, extraída de los registros de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), confirma que el capital y el esfuerzo foráneo actúan como sostén del trabajo autónomo. Hoy, casi el 23% de los afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) en Canarias proviene de otro país. Uno de cada cuatro pequeños comerciantes, hosteleros o profesionales independientes que levanta la persiana cada mañana nació fuera de España.
España pierde talento local
El fenómeno canario replica y amplifica una tendencia nacional que dibuja un panorama dispar. En los últimos cuatro años, España ha perdido 7.630 autónomos de nacionalidad española. Sin embargo, el balance global se salva de los números rojos gracias a la incorporación de 132.466 afiliados extranjeros en todo el país. El emprendimiento local se apaga mientras el foráneo asume el riesgo.
La distribución de este empuje económico beneficia a ambas provincias. Santa Cruz de Tenerife lidera el crecimiento en términos absolutos, captando el 53% de las nuevas altas extranjeras al sumar 2.723 cotizantes hasta alcanzar los 17.371. Por su parte, Las Palmas absorbe el 47% restante, sumando 2.409 nuevos autónomos hasta superar los 16.200.
El relevo generacional frente a la burocracia
Detrás de la estadística hay negocios de barrio que evitan el cierre. UPTA advierte de un problema estructural: miles de autónomos canarios rozan la edad de jubilación. Ante la falta de relevo familiar, el comprador extranjero se convierte en la única garantía para que comercios e iniciativas rentables no desaparezcan. No vienen a desplazar actividad económica, sino a heredarla y mantenerla viva. Nacionalidades históricas en este ámbito como la china, italiana o británica encabezan el censo, mientras colombianos, ucranianos y rusos protagonizan los mayores picos de crecimiento.
El reto pendiente sigue siendo el muro administrativo. Para consolidar este tejido empresarial, el sector público debe eliminar las barreras burocráticas y facilitar el acceso a la financiación. Si el emprendedor, nazca donde nazca, choca contra una maraña de trámites y asfixia fiscal, la creación de riqueza se detiene. El dinamismo que aportan los trabajadores extranjeros demuestra que el mercado canario tiene pulso, siempre que se le permita operar en libertad.

