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Crisis total en Noruega: ¿por qué Mette-Marit y Marius Borg están hundiendo la monarquía?

Del pasado turbio de la princesa a las graves causas judiciales de su primogénito: la institución se desmorona por su opacidad y falta de ética.

Noruega vive una crisis institucional sin precedentes. Al escándalo de la más que cercana relación entre Mette-Marit y el pedófilo y delincuente sexual Jeffrey Epstein se suman varios acontecimientos más que han hecho que la popularidad de la Familia Real esté en los índices más bajos de su historia.

Con motivo de la desclasificación de documentos del caso Epstein, donde la princesa Mette-Marit aparece en más de mil ocasiones, la Casa Real ha tenido que emitir dos comunicados en los que la princesa ha tenido que pedir perdón. Y es que Mette-Marit vive pidiendo perdón desde que se anunció su compromiso matrimonial con el príncipe Haakon el 1 de diciembre de 2000, y lo sigue haciendo en la actualidad. De confesar su "pasado salvaje" o pedir disculpas por darle un manotazo a su marido al bajar de un avión, justificando que sentía pánico a volar y que la ponía en un estado de nerviosismo irrefrenable, a un mensaje de arrepentimiento y disculpas por "no haber investigado adecuadamente los antecedentes ni haber comprendido con suficiente rapidez la naturaleza de su persona" cuando ella misma le había confesado a Epstein que le había buscado en Google, y el segundo, pidiendo disculpas por "la situación en la que he puesto a la familia real, especialmente al rey y a la reina" y que se explicará más adelante porque "se encuentra en una situación muy difícil y necesita tiempo para recomponerse".

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La Familia real de Noruega el día del 18 cumpleaños de Ingrid Alexandra

En 2019 Mette-Marit tuvo que pedir disculpas porque había tenido algunos contactos sociales con el depredador sexual. Un año antes se le diagnosticó fibrosis pulmonar, y quizás por eso el asunto pasó más inadvertido para el pueblo noruego. Ahora no le perdonan la mentira más que evidente de que la relación entre ambos duró varios años por lo que, en aquel momento, Mette-Marit no fue ni transparente ni sincera.

Por si fuera poco, días atrás salieron a la luz las imágenes de Mette-Marit saludando a Ghislaine Maxwell, la expareja y cómplice de Epstein, hoy entre rejas, durante un evento en 2012 de la Fundación Clinton, donde acudió en compañía de su hijo, que era menor de edad.

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Fue en 2012 precisamente cuando comenzaron los escándalos de Marius Borg. Tenía 15 años y se dedicaba a colgar imágenes suyas y de su familia en redes, comprometiendo la seguridad de la casa. Se alertó a los padres de la imprudencia de Marius, y los príncipes, en vez de recapacitar y hacer recapacitar a su hijo por su imprudencia, se enfadaron muchísimo por el toque de atención recibido y no por lo que hizo Marius. De aquellos barros, estos lodos, claro…

Una de las primeras personas que tuvo una premonición con lo que pasaría con Marius fue la princesa Ragnhild, hermana del rey Harald, que al anunciarse el compromiso de Haakon y Mette-Marit, declaró: "Tras el nacimiento de su nuevo hijo, heredero real al trono, el pobre Marius no será nada. Tiene seis años, pero entenderá que hay una diferencia. Eso les dará problemas a Haakon y Mette-Marit".

Para el príncipe Haakon, Marius siempre fue un hijo más. Y, aunque nunca formó parte de la Casa Real, ni tenía títulos, sí era un miembro de la familia real que contaba con un pasaporte diplomático que le permitía viajar sin someterse a los controles habituales, hasta que se le retiró.

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Marius Borg

A sus 29 años, Marius Borg ha sido acusado de 38 delitos por los que podría ser condenado hasta 12 años de cárcel. Al menos una de las agresiones sexuales se produjeron en Skaugum, la residencia de los príncipes herederos, y otra, durante una escapada junto al príncipe Haakon para hacer surf.

El primer día del juicio, y al igual que hizo el príncipe Harry, Marius se presentó como una víctima del caso culpando a los medios de comunicación que lo persiguen desde que tenía 3 años, y que le han "acosado y atormentado".

Y si con esto nos creíamos que no era suficiente, la tormenta perfecta todavía estaba por llegar. Después de los comunicados de la princesa, cuando lo más fácil hubiera sido guardar silencio, respetar a la justicia y no hacer visitas, Haakon, Mette-Marit y la princesa Ingrid-Alexandra acudieron al hospital a ver a Marius, que tuvo que ser ingresado después de su detención, y que muchos califican como un error.

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Horas después, Ingrid Alexandra publicó en su perfil privado de Instagram una reflexión en la que protegió a su madre y a su hermano, sin mostrar un mínimo de empatía hacia las víctimas, olvidándose del daño causado. Un grave error porque lo mínimo que debería hacer es no culpar a la prensa de los males que se han buscado su madre y su hermanastro, no defender lo indefendible en redes sociales y, sobre todo, ser discreta y responsable a nivel institucional.

Y para terminar de rematar, el príncipe Haakon hizo una declaración a los medios diciendo: "Apoyamos a Marius en la situación en la que se encuentra, y también apoyamos a la princesa heredera. Esperamos comprensión". Una vez más, un miembro de la Familia Real sin mostrar empatía y queriéndonos mostrar la imagen de un pobre chico rebelde e indefenso, es un desastre que roza lo insultante.

Si con estos argumentos tan vagos, difíciles de justificar y que no abordan realmente el problema creen que es suficiente para pedir disculpas y recuperar la normalidad institucional, están muy equivocados…

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