Esta madrugada, el mundo será testigo de una maniobra que combina la precisión de la ingeniería más avanzada con el riesgo extremo de la exploración espacial. Tras diez días de misión de Artemis II y tras haber superado la barrera de los 1.100.000 kilómetros recorridos, la cápsula Orion se dispone a cerrar el capítulo más ambicioso de la navegación tripulada desde el programa Apolo. El objetivo es ambicioso: traer de vuelta a salvo a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen desde las inmediaciones de la Luna hasta las aguas del Pacífico, frente a San Diego.
La NASA compartirá la emisión de esta fase final a partir de las 00:30 horas. La fase crítica, que durará aproximadamente 42 minutos, comenzará a la 01:33 horas con una separación de módulos que dejará a la cápsula sola ante el abismo. El módulo de servicio europeo, que ha sido el corazón propulsor de la nave durante toda la travesía, será desechado para exponer el componente vital de la supervivencia: el escudo térmico. A partir de ese instante, la orientación de la nave será gobernada por los motores de control de reacción, preparando el "golpe" contra la atmósfera terrestre previsto para las 01:53 horas.
La física del reingreso es implacable. La Orion impactará contra la capa atmosférica a una velocidad vertiginosa de 38.400 km/h. La clave de la supervivencia reside en un número: -5,8 grados. Ese es el ángulo exacto de inclinación necesario para la entrada. Una desviación de apenas un grado hacia arriba provocaría que la cápsula rebotara en la atmósfera como una piedra sobre un lago; un grado de más, y el estrés térmico superaría la resistencia de los materiales.
Durante el descenso, la fricción transformará el aire en un plasma incandescente a 2.700 grados centígrados, una temperatura capaz de fundir casi cualquier estructura y que provocará un inquietante silencio de radio. Para soportar este infierno, el escudo ablativo compuesto por 186 bloques de Avcoat sobre titanio se irá consumiendo intencionadamente para disipar la energía térmica. La NASA ha ajustado esta vez la trayectoria para que el reingreso sea más pronunciado, evitando los desprendimientos detectados en la misión anterior.
Finalmente, una compleja secuencia de once paracaídas entrará en acción para reducir la velocidad hasta los 27 km/h. Una vez que la cápsula contacte con el océano, cinco airbags naranjas garantizarán su estabilidad. A pocos kilómetros, el buque USS John P. Murtha ya aguarda para ejecutar un rescate coordinado con buzos y helicópteros, asegurando que, tras medio siglo, la humanidad vuelva a casa tras haber abrazado la cara oculta de la Luna.