Carmen Machi: "Nuestra moral es cuestionable, muy cuestionable"
Carmen Machi y Bruna Cusí reflexionan en Los justos sobre el dilema moral de aceptar dinero a cambio de absolver a un culpable.
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Carmen Machi sitúa el corazón del conflicto de Los justos en una pregunta incómoda: qué haríamos ante una tentación límite. "Nos ofrecen un millón de euros por declarar inocente a un claro culpable", resume sobre la premisa de la película en una entrevista para esCine.
En Los justos los 9 miembros de un jurado popular que deben decidir si el político que están juzgando es culpable o inocente de corrupción recibirán un tentador soborno, un millón de euros para cada uno a cambio de decantarse por la inocencia. A partir de ahí, la actriz describe un proceso reconocible en cualquier espectador: "A cualquier ser humano le dicen, y sin reflexión ninguna le dicen, pero ¿qué dices?, o sea, creo que te echas las manos a la cabeza".
Sin embargo, el encierro y la presión colectiva transforman esa reacción inicial. "Los encierros tienen estas cosas, más vale sumarte a la mayoría para sobrevivir", explica. En ese contexto, aflora lo más profundo del individuo: "Empiezan a salir todas las partes... realmente lo más profundo de cada ser humano". Y es ahí donde lanza la reflexión central: "Nuestra moral es cuestionable, muy cuestionable".
El peso del dinero y el poder
Bruna Cusí incide en cómo el poder y las circunstancias alteran los principios. "El abuso del poder te cambia la moral y la ética cuando lo tienes", afirma, vinculando esta idea no solo a la ficción, sino también a la vida real. Para la actriz, la clave está en la conciencia individual: "Es importante ser consciente del privilegio que ocupas para seguir con una moral clara".
La película también pone el foco en la precariedad cotidiana. Cusí define a su personaje como alguien que vive en tensión constante: "Ella es autónoma, o sea que hay una dificultad en el día a día por vivir". Esa presión económica convierte la oferta en una tentación real: "Por muy íntegro que seas, hay un momento en que cuando la cosa empieza a bascular, pues dices, mira, tonto el último".
Machi, por su parte, amplía el análisis al plano social: "El dinero como protagonista, de cómo maneja nuestras vidas y cómo es la religión del capitalismo".
Un rodaje marcado por el caos
Más allá del discurso moral, ambas actrices recuerdan un rodaje especialmente accidentado. "Este ha sido de los más... este el que más", reconoce Machi, que no duda en calificar la película como "una película milagro". Las dificultades fueron constantes: "Una enferma, otro se cayó y se rompió la cara, a otra le dio una infección gigantesca en la cara".
A pesar de ello, el equipo logró sacar adelante el proyecto en condiciones extremas: "Hay muchísimos planos y salen a una toma, el 95%, a una toma". Cusí también recuerda la dificultad añadida de trabajar sin réplicas en muchas escenas: "Muchos planos no teníamos al actor para dar la réplica". Esa adversidad terminó reforzando al equipo: "Tanta desgracia nos unió mucho", afirma Cusí.
Personajes al límite
El resultado es una película que, según Machi, interpela directamente al espectador. "No es una película para verla en grupo... y luego irte a tomar una cervecita y deliberar", propone, subrayando su capacidad para generar debate.
Los personajes, llevados al extremo, reflejan conflictos reconocibles: "El agotamiento te puede sacar lo peor de ti o lo más sensible de ti". En ese límite emocional, la integridad se tambalea: "Su integridad se le tambalea y tiene que manifestar por qué".
Cusí coincide en esa mirada coral sobre la sociedad: "La mayoría de las personas que están dentro del jurado son gente trabajadora". Una representación que conecta con el público desde lo cotidiano y lo reconocible.
Pincha en el audio para escuchar la entrevista completa.
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