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El PSOE y las catástrofes

El problema del socialismo español, y de lo que hay a su izquierda, es su predisposición a saltarse la ley y las normas cuando le conviene, mientras que no exhibe una gestión adecuada cuando las catástrofes ocurren bajo su gobierno.

El problema del socialismo español, y de lo que hay a su izquierda, es su predisposición a saltarse la ley y las normas cuando le conviene, mientras que no exhibe una gestión adecuada cuando las catástrofes ocurren bajo su gobierno.
Sánchez en el Puesto de Mando Avanzado de la zona afectada por los incendios forestales de la sierra oeste, a 25 de julio de 2026, en Cenicientos. | EUROPA PRESS

Nuestro corazón se ha encogido con las catástrofes sucesivas que afectan a España. Entre ellas, las últimas, los pavorosos incendios que asolan el paisaje español, además de conmovernos por el sufrimiento humano que originan y el destrozo patrimonial que suponen para las personas y para la Nación, deben conducirnos a dos reflexiones. Una, sobre sus causas y prevenciones y otra, sobre el comportamiento del partido del gobierno, el PSOE, ante las calamidades.

La primera, es cosa de expertos y políticos que piensen en la prioridad nacional. ¿O es que la preservación de la riqueza natural en España y su cuidado no es una prioridad? Pero la segunda, es decisiva porque sí, y desgraciadamente, el comportamiento histórico y presente del PSOE siempre ha sido el mismo: la doble vara de medir, la incapacidad de actuar nacionalmente ante las fatalidades.

No diré que otros no pequen de la misma insensibilidad y cinismo moral, pero en su caso es evidente que, cuando son otros los que gobiernan, exige responsabilidades políticas inmediatas y convierte la tragedia en prueba de incompetencia del Gobierno o del sistema, esa gran cosa mala regida por el capitalismo. Cuando es el PSOE el que gobierna elude responsabilidad alguna en el desastre y es espeso, incapaz, en la gestión de las ayudas del Estado.

Ya en la gripe de 1918, El Socialista denunció el capitalismo y la estructura de clases como elementos sistémicos causales del infortunio. En el desastre de Annual de 1921, Indalecio Prieto llegó a exclamar: "Ocho mil cadáveres piden justicia". Sobre las sucesivas desventuras políticas, muchas veces originadas por su dirección, jamás se ha pedido perdón ni asumido responsabilidad alguna ni por el golpe de Estado de 1934, ni por el electoral del 36, ni por la Guerra Civil que se deseó ni por los crímenes cometidos en las retaguardias.

Luego el franquismo fue el único culpable de todo. Ya sabemos. En cuanto fraguó la democracia, vuelta la burra al trigo. Cuando el síndrome tóxico de 1981, el PSOE pidió la reprobación de varios ministros. Cuando gobernó Felipe González, las inundaciones del País Vasco de 1983 fueron una fatalidad sin responsables. Tras la victoria de Aznar, compárese el comportamiento del PSOE en el caso Prestige, en el del Yak-42 o el atentado del 11-M.

Cuando presidía Zapatero, se eludió toda responsabilidad por el Incendio de Guadalajara de 2005 aunque Castilla la Mancha la gobernaba el PSOE y en el terremoto de Lorca de 2011, se actuó rápido pero se pagaron mal y tarde las ayudas prometidas sin que nadie asumiera responsabilidad alguna.

¿Qué hubiera hecho el PSOE si bajo un gobierno conservador se hubieran producido penalidades como la Riada de Sant Llorenç, Mallorca en octubre de 2018; la DANA del Sureste de septiembre de 2019 o la Borrasca Gloria, enero de 2020, con decenas de muertos entre las tres tribulaciones?

¿Qué con una pandemia de COVID-19, desde marzo de 2020, con casi 150.000 muertos reconocidos hasta diciembre de 2022 con colapso sanitario y mentiras asombrosas? ¿Qué con la Borrasca Filomena y su ola de frío y su nevada brutal de enero de 2021? ¿Qué con la erupción volcánica de La Palma, las olas de calor e incendios de 2022 con miles de muertos reconocidos? ¿Qué con la DANA de 2023?

Tras otros infortunios, llegó la DANA de 2024, con 238 muertos y graves daños. Luego ocurrió el gran apagón ibérico de abril de 2025 sin que nadie asumiera responsabilidad alguna. Después sobrevinieron los incendios forestales de 2025, el calor extremo, los temporales e inundaciones del pasado invierno y ahora la gran ola de incendios. Ya saben cómo se comportó el PSOE en accidentes ferroviarios anteriores y cómo ha sido su conducta en el gravísimo de Adamuz, con el ministro Puente indimitible al frente.

El problema del socialismo español, y de lo que hay a su izquierda, es su predisposición a saltarse la ley y las normas cuando le conviene, sobre todo cuando gobierna el adversario político, mientras que no exhibe una gestión adecuada cuando las catástrofes ocurren bajo su gobierno. En contadas ocasiones, las inundaciones del País Vasco de hace 40 años, ha mostrado un gobierno socialista una visión nacional de la desgracia. Casi siempre acude al sectarismo partidista a la hora de acusar o defenderse, según su posición en cada momento.

Puede establecerse un patrón, que, lamentablemente otros partidos también repiten demasiadas veces. Cuando el gobierno está en manos de otros, el PSOE suele exigir de forma inmediata responsabilidades políticas y dimisiones y trata de presentar la devastación, no como resultado de factores naturales o accidentes imprevistos, sino como demostración de incompetencia bien del sistema democrático o capitalista o del Gobierno adversario.

Cuando gobierna el PSOE, se subraya la excepcionalidad del desastre, se alude al cambio climático y a otros factores incontrolables y se elude o se prohíbe incluso que se asuman responsabilidades que enturbien el relato del partido. Después de lo visto en el accidente de Adamuz, se podía esperarse cualquier cosa.

Óscar Puente es el ejemplo perfecto del comportamiento socialista en los cataclismos de todo tipo. Cuando los incendios asolan Castilla la Mancha, Madrid y otras zonas, él saca la consigna anti-Ayuso y larga: "Ellos reducen impuestos a los ricos, privatizan los servicios públicos y luego le piden al gobierno que les resuelva la papeleta". Cara dura con Zapatero de cuerpo presente y adelante con los faroles.

Eso sí, un poco jartitos estamos de tanto miserable.

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