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Sarna, sida y locura

Sobre la situación sanitaria de los inmigrantes que han invadido Ceuta sabemos exactamente lo mismo que sobre sus antecedentes penales: nada.

Sobre la situación sanitaria de los inmigrantes que han invadido Ceuta sabemos exactamente lo mismo que sobre sus antecedentes penales: nada.
Europa Press

Las enfermedades infecciosas son inmunes a los sentimentalismos. Los virus ni siquiera entienden de racismo y xenofobia, por eso infectan por igual a cualquiera que se les ponga a tiro. La biología, qué le vamos a hacer, responde solo a prosaicas realidades fisiológicas. Lo que hoy ocurre en Ceuta resulta sanitariamente temerario: el Gobierno está jugando a la ruleta rusa con el realojo en nuestro suelo de excedentes demográficos procedentes de un continente cuyo control de enfermedades contagiosas resulta equiparable al propio de Europa durante la Edad Media. El Ejecutivo está poniendo en riesgo la salud de la población local de Ceuta y de la península con el asentamiento de miles de individuos cuyo estado de salud remite a una absoluta incógnita.

Y lo peor es que llueve sobre mojado. Resulta inconcebible que llevemos años permitiendo que se instalen en España súbditos africanos sin que previamente se acredite su perfil clínico. Sobre la situación sanitaria de toda esa gente sabemos exactamente lo mismo que sobre sus antecedentes penales: nada. Estos días, ante las noticias reiteradas de violaciones de niñas y mujeres, nadie en las instancias oficiales parece recordar la incidencia masiva del VIH/sida en África, donde se concentran dos tercios de los contagiados globales, afectando en ese continente a uno de cada 35 adultos. Algo que reduce tendencialmente a cero la probabilidad matemática de que no existan infectados de sida entre los asaltantes de Ceuta.

A ese panorama procede añadir el número insólitamente alto de enfermos mentales graves procedentes de la inmigración que ahora mismo vagan a la deriva por las calles y parques de ciudades como Madrid o Barcelona. Otra consecuencia alarmante de esa misma realidad que igual tiene como causa la desidia por parte de las autoridades españolas a la hora de tolerar la entrada en la península de personas que, en circunstancias normales, estarían internadas en psiquiátricos y bajo constante escrutinio clínico. En fin, ahora que tantos tertulianos han descubierto que existe algo llamado "guerra híbrida", solo hace falta explicarles que las enfermedades contagiosas importadas forman parte también de esa categoría analítica.

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