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El PSOE asiste impertérrito al último giro de Sánchez: "Ganar o morir"

Los socialistas tratan de cerrar filas con el presidente del Gobierno y en su entorno reconocen que su decisión evita abrir el melón interno.

Los socialistas tratan de cerrar filas con el presidente del Gobierno y en su entorno reconocen que su decisión evita abrir el melón interno.
Ferraz mientras Pedro Sánchez celebra la Ejecutiva. | EFE

A un ludópata electoral como Pedro Sánchez no le quedaba otra opción que jugársela todo a unas elecciones. Ya apostó todo su capital político a una repetición electoral en 2019, pese a que las cartas le habían salido favorables, y ha vuelto ahora a aceptar el envite, cuando las condiciones le son más adversas. Sánchez se lo juega todo.

"Ganar o morir", resumen algunos en Ferraz mientras el partido asiste impertérrito a la última jugada de un osado o un suicida, acostumbrado a andar en el alambre. Sólo un puñado de personas sabían la decisión del presidente. La noche electoral los ministros de Hacienda, María Jesús Montero, y de Presidencia, Félix Bolaños, abandonaron Ferraz cuando vieron la magnitud de la debacle. No se fueron a casa sino a Moncloa donde Sánchez ya dejó entrever las cartas de madrugada. A su lado estaba el secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán.

El lunes, a primera hora de la mañana, se enteraron el resto del núcleo duro del PSOE y La Moncloa. Ahí estaban otros ministros como la de Educación, Pilar Alegría, o la portavoz, Isabel Rodríguez. La decisión estaba tomada: habría adelanto electoral. En la cúpula creen que había que dar una respuesta a la debacle electoral y que ésta se comunicaría a las 11 de la mañana, cuando se cumplían 12 horas del hundimiento de la izquierda.

Los dos motivos

"El 23 de julio sólo habrá dos opciones. O un Gobierno de progreso o un Gobierno del PP con ministros de la ultraderecha", repiten fuentes cercanas a Sánchez como leitmotiv de la campaña pese a que ese dilema ya les llevó al naufragio en las últimas elecciones andaluzas o madrileñas.

En el partido explican la decisión del presidente por dos motivos. Uno, evitar que se abra un melón interno. La decisión se comunicaba por sorpresa a todos los españoles y luego se analizaba en una Ejecutiva del PSOE. Los críticos no han tenido tiempo de organizarse. El próximo Comité Federal, el máximo órgano entre congresos, será en apenas 20 días y tendrá como principal punto del orden del día la aprobación de las listas para el 23 de julio.

El segundo motivo es para evitar que el PP pueda "resituarse". Los socialistas esperan que a Génova se le atraganten las negociaciones con Vox para formar los Gobiernos de Extremadura, Aragón, Baleares o Comunidad Valenciana. En Ferraz anhelan que a las primeras planas vuelvan polémicas como el PIN parental o el aborto que sirvan para movilizar el voto de la izquierda. El problema es que el PP y Vox pueden postergar la conformación de Ejecutivos hasta después del 23 de julio mientras alargan las negociaciones.

Poca autocrítica

En el PSOE evitan la autocrítica. Dicen que están en mejores condiciones de ganar las elecciones de julio que las de diciembre. Añaden que el calvario del último semestre del año habría sido terrorífico. Incluso se ven con posibilidades en los comicios estivales. En el partido aseguran que la diferencia entre los populares y socialistas es de apenas un 3% y que la pérdida de poder institucional no se corresponde con esa cifra.

Obvian el voto en localidades pequeñas a la persona, donde el castigo a las siglas fue menor, o que más de un 10% de votantes de Page no optaran por la papeleta socialista en unas Generales. En Ferraz prefieren culpar de la pérdida de poder a la división de la izquierda.

También analizan que, frisando el 5%, Podemos se ha quedado fuera de los parlamentos de Madrid o Comunidad Valenciana y que en unas Generales entrarían en esas circunscripciones. Aún así, pedirán una "reflexión" a su izquierda mientras tratan de "poner en contexto" todos esos datos.

De lo que no hay dudas es de la continuidad de Sánchez como cabeza de cartel. "Es nuestra mejor apuesta", afirman en el PSOE donde creen que inviable abrir un proceso de primarias exprés. Pese al run run de algunos socialistas a primera hora de la mañana, los más próximos a Sánchez cortaron de raíz cualquier hipotética marcha aclarando que eso no estaba sobre la mesa.

Tristeza

Todos estos argumentos se escucharon en la Ejecutiva del PSOE. Los que estaban dentro definen el ambiente como "triste". Las caras de estupefacción a la salida lo decían todo. Algunos repetían, con poco convencimiento, que estaban ante "el día 1 de la remontada". Su cara expresaba todo lo contrario.

Otros reconocen que la jugada es arriesgada y que Sánchez puede morir en el último envite, cinco meses antes de lo previsto, y renunciando a la presidencia de turno de la UE si es derrotado en julio. Lo que más ilusión le hacía y lo que creía que podría ser su trampolín de cara a las Generales. Ahora todo salta por los aires. Sánchez puede morir pero morirá matando.

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