Carlos Cuesta analiza con dureza lo que califica como una de las mentiras fundacionales de la carrera de Pedro Sánchez: el mito de su Peugeot. El presentador del Programa de Cuesta sostiene que el actual presidente del Gobierno ha construido una imagen de humildad totalmente artificial, utilizando un vehículo que se convirtió en el símbolo de su campaña por las primarias del PSOE. Según Cuesta, esta narrativa de hombre sencillo que no tenía recursos y se echaba a la carretera en solitario es una "trola sideral" diseñada para engañar a los militantes y votantes de izquierda.
El periodista destaca que el relato de Sánchez se basaba en la idea de un coche viejo y casi precario, comparándolo irónicamente con un modelo soviético de hace cincuenta años al que hubiera que ponerle tiritas en el tubo de escape. Sin embargo, Cuesta revela que el famoso Peugeot ni siquiera pertenecía a Sánchez, sino que era el coche de su mujer. Esta revelación, recogida con detalle en un libro de Ketty Garat, vendría a confirmar que el presidente ha sido un "mentiroso" desde sus inicios en la política nacional, ocultando la realidad de su situación económica tras un decorado de austeridad ficticio.
Uno de los puntos más críticos de la exposición es la descripción de la estrategia de ocultación que Sánchez empleaba durante sus viajes. Según el análisis de Cuesta, mientras el equipo de propaganda difundía fotos del Peugeot, el dirigente socialista se desplazaba en un vehículo de gama alta, concretamente un Mercedes modelo GLC. Para no romper la ilusión de pobreza ante sus seguidores, Sánchez aplicaba una maniobra de distracción: aparcaba el Mercedes a unos cien o doscientos metros de su destino y llegaba caminando o cambiaba de vehículo para que se le viera con el Peugeot.

