Menú

El Gran Coladero

La izquierda española ha decidido hacer todo lo posible para destruir los fundamentos materiales del modelo de sociedad que asegura defender.

La izquierda española ha decidido hacer todo lo posible para destruir los fundamentos materiales del modelo de sociedad que asegura defender.
Inmigrantes ilegales de origen magrebí y subsahariano desembarcando en el puerto de Arrecife. | EFE/ Adriel Perdomo

Dijeron que no se podía saber cuántos eran, porque cuantificar cuántas personas habitan dentro de las fronteras del Estado cuya soberanía administra supone una tarea técnica y moralmente imposible para el Gobierno de España. Pero, bueno, ellos calculaban -a ojo, claro- que serían menos de medio millón. Bien, pues a estas horas ya suman novecientos mil los que han presentado los papeles. Y todavía resta medio mes hasta que, el próximo 30 de junio, se cierre la ventanilla del Gran Coladero.

Bastante más de un millón de asaltantes de la frontera española, en consecuencia, comenzarán, en el plazo de quince días, a engrosar las listas de beneficiarios de los servicios de eso que todavía queda en pie a estas horas del tan cacareado Estado del Bienestar español. Un millón de usuarios adicionales de la Seguridad Social, que se dice rápido. Un millón de demandantes potenciales de plaza en la red de centros educativos de todos los niveles que gestionan las Comunidades Autónomas, que también se dice rápido. Un millón más de posibles aspirantes legalmente legitimados a fin de acceder a las transferencias monetarias vinculadas al Ingreso Mínimo Vital. Un casi seguro millón más añadido a la cifra de perceptores de las ayudas oficiales al alquiler que perciben los grupos de menor renta, categoría en la que se integra el grueso de la inmigración no cualificada procedente de países subdesarrollados. Suma y sigue.

La izquierda española, por razones que algún psiquiatra clínico debería investigar en un laboratorio, ha decidido hacer todo lo que esté en su mano para destruir los fundamentos materiales del modelo de sociedad que ella misma asegura defender como alternativa al orden darwinista del mercado. Porque no van a ser Vox y el PP los que cancelen en la práctica el consenso socialdemócrata que trataba de compensar en parte las desigualdades provocadas por el mercado con la provisión pública, universal y gratuita de ciertos servicios básicos. Y no van a poder ser ellos porque esa tarea de derribo ya la habrá consumado la izquierda antes de que lleguen a la Moncloa. Así de crudo.

Temas

En España

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Inversión
    • Securitas