
Dialogar, no negociar. Esa parece ser la cuestión para el régimen cubano, que ve peligrar su posición de poder y privilegio en la isla caribeña ahora que Donald Trump parece decidido a acabar —una por una— con las dictaduras comunistas de Latinoamérica. De ahí que la cúpula castrista insista en que están abiertos al diálogo e incluso reconozca que ya ha habido intercambio de mensajes con el Gobierno de Estados Unidos, pero no quiera darle la categoría de negociación. Prueba de ello son las declaraciones del viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío a Associated Press.
Trump ha dejado muy claro lo quiere conseguir: un cambio de régimen. Y eso es justo lo que la élite en el poder no está dispuesta a aceptar. El vicecanciller de Cuba explicó que la Constitución, el sistema económico y el modelo de gobierno socialista "no están encima de la mesa". Después repitió el mensaje en una entrevista concedida a la agencia de noticias española EFE en la que añadió algunas líneas rojas de cara a ese "diálogo" con la administración estadounidense, que espera sea "serio, constructivo, responsable y respetuoso con la igualdad soberana entre ambos Estados".
Según ha advertido Fernández de Cossío, la dictadura cubana descarta abordar "reformas políticas y económicas, así como una excarcelación de presos en la isla, como ha sucedido en Venezuela". No ven que el asunto de los presos sea oportuno, aseguran. "No vemos razón, no vemos qué vínculo tiene un tema (bloqueo petrolero) con el otro (presos). No tenemos intención de hablar sobre eso, no es parte del diálogo bilateral entre dos países". El régimen comunista quiere transmitir que el único problema existente es que Estados Unidos les ha agredido al no permitir que otros países les suministren petróleo. Y que eso es lo que tienen que resolver.
Escenario que se avecina
Él mismo reconoció que las opciones de Cuba son "limitadas". Aunque no lo diga, sabe que Trump no aceptará un diálogo en el que no se hable de un proceso de transición hacia una democracia y de devolver la libertad al pueblo cubano. Tanto es así que Fernández de Cossío incluso anunció que "en los próximos días" se comunicará a la población un plan de contingencia, lo que denominó como una "reorganización". Es decir, más restricciones. Un escenario difícilmente imaginable teniendo en cuenta los apagones generalizados, los cortes en el suministro de agua, la carestía de gasolina y la basura amontonándose en cada esquina.
Alerta de seguirdad: Embajada de los Estados Unidos en La Habana, Cuba – 3 de febrero de 2026
— Embajada de los Estados Unidos en Cuba (@USEmbCuba) February 3, 2026
La red eléctrica nacional de Cuba es cada vez más inestable y los cortes de electricidad, tanto programados como no programados, ocurren a diario en todo el país, incluyendo La Habana.… pic.twitter.com/5MQ38Z2bNJ
"Sólo diálogo"
El régimen cubano está dejando clara su posición a Trump a golpe de tweets y entrevistas. Mariela Castro Espín, que es hija del exdictador Raúl Castro y está muy bien posicionada —ostenta el cargo de directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX) y es diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular—, ha hablado con el medio oficialista Resumen Latinoamericano con el objetivo evidente de reforzar el mensaje de apertura al diálogo que desde el ministerio de Relaciones Exteriores, su titular, la Presidencia de Cuba, Asamblea Nacional y el PCC se ha venido sosteniendo en los últimos días. Pero también de matizar algunas cuestiones.
Una de ellas, la de insistir en que no es lo mismo dialogar que negociar. Y también en que no se fía en el colonizador de Trump ni los "mafiosos que le rodean". Cuba ha desarrollado "con mucha fuerza" —dice— los principios de soberanía, independencia y solidaridad, que Fidel les enseñó que son "innegociables". "Con el imperialismo y todas sus facetas no hay posibilidad de negociar. Como decía Jean Paul Sartre: con el fascismo no se negocia, al fascismo se le combate", ha añadido. "No hay posibilidad de negociación, sólo de diálogo", ha concluido.
"En el caso de Cuba lo que más le interesa (a Estados Unidos) es desarticular el ejemplo de que por sesenta y siete años hemos resistido al imperio", ha argumentado Mariela Castro. "Han hecho de todo, como dijo el propio Trump, y no han podido destruir esta Revolución. Y el pueblo, mientras más agresiones, más unidad, se fortalece la capacidad defensiva de nuestro pueblo y la capacidad de respuesta", dice sin ruborizarse. "Estamos en una nueva era del imperialismo en decadencia", asegura mientras a los cubanos no les queda otra que intentar sobrevivir rodeados de miseria y a oscuras —literal y metafóricamente— tras más de casi siete décadas de dictadura comunista.




