Mientras este gobierno tiene la colosal desfachatez de maquillar como "escudo social" lo que no es más que una normativa en favor de la impunidad de okupas e inquiokupas, esta es la hora en la que el Ejecutivo no ha anunciado una sola medida para aliviar fiscalmente el consumo de alimentos o carburantes cuyos precios están disparándose como consecuencia de la guerra con Irán.
Así, mientras empresarios, organizaciones de consumidores y dirigentes políticos, como Feijóo o Abascal, están pidiendo rebajas fiscales -especialmente el IVA-, a alimentos y carburantes, el Ejecutivo social/comunista de Sánchez se dedica únicamente a poner en riesgo nuestras exportaciones a los EE UU y a entonar su vacuo y falaz "no a la guerra" como si con ello desaparecieran los efectos económicos de la misma. De esta forma, Sánchez hace oídos sordos a las demandas de rebajas fiscales como las que ya han llevado a cabo otros países como Portugal.
Es más. La voracidad fiscal de este gobierno llega a tal extremo que hasta la Comisión Europea -no caracterizada precisamente por su afición por las rebajas fiscales- ha anunciado este miércoles que va a llevar a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y le va a pedir una sanción económica para el país por no haber traspuesto aún dos directivas en materia de IVA, entre ellas la que permitiría a pymes españolas aplicar una exención de este gravamen cuando operan en otros Estados miembros o la que da la opción a los países a permitir a los autónomos con cierto nivel de recaudación que no cobren el IVA.
A este respecto, conviene recordar que ya en 2025, Bruselas abrió expediente a España por estos asuntos y lanzó sendos ultimátum al país en julio, pero España "aún no ha notificado la transposición de ambas directivas al derecho nacional" y además "es el único Estado miembro que no lo ha hecho", según ha explicado el Ejecutivo comunitario que recuerda que dicha normativa debía haber sido transpuesta a nuestra legislación nacional antes de concluir 2024.
Así las cosas, es harto dudoso que Sánchez haga otra cosa que no sea la liberación de reservas de petróleo o la prédica contra "los ricos", algunos de los cuales les acusa con ánimo censor de "propagar el odio". Y es que si, parafraseando a Stuart Mill, la envidia es "la más antisocial de las pasiones", bien podemos añadir que la voracidad fiscal y el derroche en el gasto público, es la más antisocial de las políticas.

