
El Gobierno sigue endeudando a la economía española, cuando debería aprovechar el récord de recaudación para entrar en superávit y reducir la deuda en valores absolutos. Es tal el incremento de deuda de este mes, que ni siquiera consigue rebajarla en términos de PIB, sino que aumenta respecto del dato de enero.
Los datos son los siguientes:
En marzo, la deuda subió en 16.213 millones de euros y mantiene, así, su tendencia alcista, como ha hecho Sánchez durante todo su mandato.
Sólo en 2025, la deuda se incrementó en 78.108 millones…

…que con el dato de marzo se mantiene en esos más de 70.000 millones en los últimos doce meses, de marzo de 2025 a marzo de 2026.

La deuda supera los 1,7 billones de euros y se dirige hacia los 1,8 billones, y se sitúa en marzo en 1,739698 billones de euros de endeudamiento, con más 580.000 millones de euros de incremento desde que gobierna Sánchez (582.361 millones), según las notas iniciales de deuda de las AAPP emitidas por el Banco de España con carácter mensual.

De esta forma, la deuda sigue incrementándose en alrededor de 200 millones de euros al día (203,55 millones) -casi 1.500 millones a la semana, 6.000 millones al mes, casi 8,5 millones cada hora- desde que gobierna Sánchez.

O dicho de otra manera, Sánchez incrementa la deuda cada minuto en 141.355 euros (2.430 euros más al minuto que el mes anterior).
Es decir, mientras un ciudadano hace una pausa de quince minutos para tomarse un café por la mañana, Sánchez habría incrementado la deuda en más de 2 millones de euros.
Y durante una jornada laboral completa, en la que un ciudadano habrá estado trabajando duramente ocho horas, generando actividad económica, empleo y pagando sus impuestos, Sánchez habrá aumentado la deuda en casi 68 millones de euros.
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mayo 18 - a mar 26 |
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Deuda 31 mayo 2018 (millones de euros) |
1.157.337 |
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Deuda 31 marzo 2026 (millones de euros) |
1.739.698 |
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Incremento de deuda del 31 mayo 2018 al 31 marzo 2026 (millones de euros) |
582.361 |
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Días entre 31 mayo 2018 y 31 marzo 2026 |
2.861 |
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Incremento diario de deuda del 31 mayo 2018 al 31 marzo 2026 (millones de euros) |
203,55 |
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Incremento de deuda por minuto (en euros) |
141.355 |
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Millones de personas |
49,69 |
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Incremento de deuda por persona del 31 mayo 2018 al 31 marzo 2026 (euros) |
11.721 |
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Deuda 28 febrero 2026 (millones de euros) |
1.723.485 |
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Deuda 31 marzo 2026 (millones de euros) |
1.739.698 |
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Diferencia (millones de euros) |
16.213 |
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Incremento diario de deuda en marzo 2026 (millones de euros) |
523,00 |
Fuente: elaboración propia a partir de las notas mensuales iniciales de deuda de las AAPP publicadas por el Banco de España
El incremento del endeudamiento puede poner en peligro a la economía española, tanto por su capacidad para financiarla si el BCE deja de comprar deuda, como por la repercusión de sus intereses en el presupuesto, que mermará recursos para servicios esenciales y que, a su vez, incrementará el gasto. Es algo que no se tiene en cuenta, pero que constituye un peligro larvado.
Así, sobre la base de unos ingresos coyunturales, se ha ido asumiendo un incremento del gasto anual en el sector público, especialmente en el Gobierno de la nación, que nos lleva a una situación de insostenibilidad: con una recaudación adicional de más de 30.000 millones en 2022, el déficit sólo se redujo 2 décimas sobre el objetivo, que denota el importante incremento del gasto que se está produciendo (tres décimas si empleamos la revisión del PIB, pero no es comparable con la previsión inicial, realizada con un PIB estimado menor, al no haberse revisado entonces). El cumplimiento del objetivo en 2025 se debe a la recaudación extraordinaria, que ascendió a 325.000 millones de euros, por la no deflactación del IRPF y las subidas de impuestos, que asfixia a ciudadanos y empresas, y por la inflación, que los empobrece,
Este endeudamiento se agravará, con mayor crecimiento de gasto, que incrementará el gasto estructural y el déficit estructural, con presiones de gasto adicionales muy importantes como el desequilibrio existente en la Seguridad Social, que con la reforma del Gobierno se desajusta todavía más, al presionar fuertemente al gasto. La reforma propuesta del SFA, además de estar diseñada al dictado de los independentistas catalanes, pretende aumentar el gasto en 21.000 millones de euros sin reducirlos de las partidas de la AGE Ahora, no se ve, pero el deterioro estructural que provoca este crecimiento insano cortoplacista es muy intenso.
Adicionalmente, si, en un futuro, se terminase de aplicar el concierto catalán, la Administración General del Estado puede perder decenas de miles de millones de euros de ingresos, con el agravamiento de dicho déficit, al tiempo que tendría que cubrir los servicios esenciales de las CCAA receptoras de fondos ante la insolidaridad del cupo catalán, tal y como distintos organismos han publicado.
De esa manera, el déficit estructural español se sitúa alrededor de cuatro puntos porcentuales sobre el PIB, elemento que señala un grave desequilibrio de la economía española. Déficit estructural que es la gran preocupación de la Comisión Europea.
La deuda con esos 1,739 billones de euros, supone el 101,6% del PIB español según el Banco de España, pero sólo por el efecto del incremento extraordinario del PIB en la revisión de 2021 y la estimación de mayor PIB para 2026…

…sin esa revisión, sería del 103,7% del PIB. Es decir, la revisión extraordinaria del PIB rebaja en 2 puntos el cociente, pero la deuda sube con fuerza en valores absolutos:

Aunque es obvio que el efecto del denominador derivado del crecimiento del PIB mitiga el cociente, como vemos, seguirá siendo muy elevado porcentualmente y, lo que es más preocupante, creciente en valores absolutos.
Todo ello, nos lleva a que desde que gobierna Sánchez la deuda se ha incrementado en 582.361 millones de euros. Durante el primer año, aumentó en 38.688 millones, y al cabo de siete años y medio de mandato el incremento es de 582.000 millones de euros, según las notas mensuales iniciales publicadas por el Banco de España sobre la deuda de las AAPP.

Así, si durante el primer año creció la deuda por persona en 828,03 euros, en los más de siete años y medio de mandato de Sánchez la deuda por persona ha aumentado en 11.721 euros (casi catorce veces el incremento del primer año).

De esa forma, seguimos con un incremento exponencial del gasto. Esto impulsa el crecimiento a corto plazo, sobre unos cimientos muy débiles, que perjudican, además, a la estructura económica del medio y largo plazo, debido a la composición insana del crecimiento, donde crece el gasto público en detrimento de la inversión, que no crece como debería, aunque ahora el Gobierno la revise al alza en su cuadro macro y el INE en sus revisiones, dándose un efecto expulsión de la inversión privada por parte del gasto público, con claro ejemplo en la inversión extranjera recibida.
Este empobrecimiento se plasma en el retroceso en el PIB per cápita español al ser comparado con la media de la UE. Mientras Irlanda, por ejemplo, crece muchísimo en PIB per cápita respecto al cierre de 2017, España retrocede en ese período, que coincide con el mandato de Sánchez.
Los ciudadanos necesitan que el Gobierno les aligere de cargas, como, por ejemplo, la deflactación del IRPF, y la bajada de impuestos, no que los endeuden más.
Ahora, con la guerra de Irán, el Gobierno ya está buscando nuevas excusas para incrementar gasto a través de subsidios, cuando lo que necesitan la economía y los ciudadanos es que bajen los impuestos, reduzcan el gasto improductivo y realicen reformas que dinamicen la economía.
Es imprescindible, por tanto, reducir el gasto ineficiente, porque es el origen del problema y vuelve insostenible el mantenimiento de la estructura económica con semejante endeudamiento, incrementar la inversión tractora del desarrollo económico y fomentar, especialmente, la inversión productiva privada, eliminando el efecto expulsión que supone el desmedido gasto público estéril, y devolver a los ciudadanos la recaudación extra que el Gobierno está consiguiendo gracias a la inflación, que asfixia a los españoles, les hace perder poder adquisitivo y les impide llegar a fin de mes y poder competir, en el caso de las empresas, en los mercados.
Es decir, se necesita una política económica radicalmente distinta a la de Sánchez, que es confiscatoria e incrementalista de déficit y deuda, en suma, empobrecedora, como se ve con la pérdida de posiciones en la UE en PIB per cápita en paridad del poder de compra. Y se necesita recuperar la confianza y la seguridad jurídica, menoscabadas al no presentar PGE el Gobierno durante los últimos tres ejercicios.
