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José García Domínguez

Chicos, dejad el 'Bella Ciao' y leed

En lugares donde el Partido Comunista había sido hegemónico desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el pasado domingo arrasó Meloni en las urnas.

En lugares donde el Partido Comunista había sido hegemónico desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el pasado domingo arrasó Meloni en las urnas.
Giorgia Meloni en un acto de Vox | Vox

Seguramente al lector no le dirá gran cosa el nombre de Guy Standing, el sociólogo inglés que hace unos años creó el término "precariado" para designar a una nueva clase social caracterizada por su crónica inestabilidad económica, laboral y vital, el grupo que ha emergido en Europa y Estados Unidos al mismo tiempo que se consolidaba la mundialización del orden capitalista. Standing es un científico social ubicado ideológicamente en lo que se suele llamar extrema izquierda, alguien, por tanto, poco sospechoso de veleidades liberales y mucho menos aún de la menor connivencia intelectual con los partidos de la derecha dura y soberanista del tipo Fratelli d’Italia.

Y ahora mismo, por cierto, está trabajando en España, por más señas en Cataluña, para asesorar a la Generalitat en el diseño de un proyecto de renta básica universal, que fue parte del precio exigido por la CUP para votar la investidura de Aragonès como presidente. Estamos hablando, por tanto, de un pensador de referencia para la CUP. Bien, pues una vez hechas las oportunas presentaciones, yo invitaría a todas las almas progresistas en pena, esas que llevan un par de días alertándonos entre grandes aspavientos retóricos del muy inminente retorno del fascismo a Italia, a que lean el libro de Standing. Y es que nada ocurre porque sí.

Standing estudió a finales de la década de los ochenta cómo la competencia desleal de una nueva industria textil procedente de China, la asentada en la región de Florencia y que basaba su ventaja en precios frente a los locales en la explotación de de una mano de obra integrada en exclusiva por inmigrantes ilegales de la misma nacionalidad, destruyó no sólo a las empresas italianas del sector, provocando quiebras en cadena, sino que también acabó, y para siempre, con la hegemonía histórica de la izquierda en aquellos territorios. Así, en lugares donde el Partido Comunista había sido hegemónico desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el pasado domingo arrasó Meloni en las urnas. No, nada ocurre porque sí. "A medida que se extendían los talleres de trabajo esclavo chinos, los italianos perdían su identidad proletaria y se veían obligados a porfiar por un subempleo precario", escribe nuestro autor. Chicos, dejad un rato el Bella Ciao y leed a Standing.

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