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EDITORIAL

Sánchez y la ceguera voluntaria de "su" Tribunal de Cuentas

Más insostenible aún que Ábalos o Armengol sigan ostentando sus cargos, es que Enriqueta Chicano siga siendo presidenta del Tribunal de Cuentas.

Uno de los más graves errores —por no hablar de bajezas— perpetrados por el PP de Pablo Casado fue entregar el control del Tribunal de Cuentas, supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica del Estado y del sector Publico, al PSOE de Pedro Sánchez. Se supone que la designación de los consejeros de Cuentas han de ser fruto de un amplio consenso, tanto en el Congreso como en el Senado, entre profesionales de reconocido prestigio y demostrada independencia. Sin embargo, el PP de Casado permitió, con irresponsable miopía, que este órgano de fiscalización pasara a ser una mera y sectaria correa de transmisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez hasta el extremo de estar presidido por Enriqueta Chicano, una candidata del PSOE al Senado en las elecciones de 2000. Bien es cierto que en el pecado tuvo aquel PP de Casado y de García Egea su penitencia, pues poco después de su nombramiento, el órgano presidido por la socialista Chicano sirvió de ariete del PSOE contra el PP, partido este último que fue penalizado por una delirante multa de 50.000 euros por haber aceptado una donación que no superaba los 900.

Aun así, lo más grave fue la monumental purga que perpetró Enriqueta Chicano tras su nombramiento en el Tribunal de Cuentas, donde, en cuestión de escasas semanas, ordenó más de 70 ceses que afectaban, fundamentalmente, a auditores y letrados encargados de las fiscalizaciones. Ya entonces fuentes del tribunal consultadas por Libertad Digital denunciaron que Enriqueta Chicano "está reestructurando el tribunal para ponerlo al servicio del PSOE".

Aun así, cuesta creer que al Tribunal de Cuentas se le pasara algo tan grave como que el gobierno de Pedro Sánchez no había justificado el paradero de más de 740 millones de euros supuestamente destinados a la compra de material sanitario a las CCAA durante la pandemia. Lo peor, sin embargo, no es que al Tribunal de Cuentas no apreciara esa falta de justificación en el gasto, sino el hecho de que tuvo conocimiento de la misma pero la ocultó. Así se desprende del inicial "Anteproyecto de Informe de Fiscalización del Tribunal de Cuentas" remitido para alegaciones a la junta de Extremadura en septiembre de 2021, donde sí se adviertía y denunciaba esa falta de justificación, pero que, sin embargo fue eliminada del informe final aprobado el 29 de septiembre de 2022, ya bajo la presidencia de Chicano.

Así las cosas, más insostenible aún que el hecho de que José Luis Ábalos siga ostentando su cargo de diputado, o que Armengol siga siendo presidenta del Congreso, es que Enriqueta Chicano siga siendo presidenta del Tribunal de Cuentas. Eso, por no hablar del máximo responsable de esta ceguera voluntaria, que no es otro que el presidente del gobierno.

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