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¿Dos semanas en las que los ayatolás sólo matarán iraníes?

El más elemental sentido de la realidad nos obliga a valorar el acuerdo de alto el juego con el máximo escepticismo. Y por varios motivos

Nada más lejos de nuestra intención que ejercer de aguafiestas ante la noticia del alto el fuego de dos semanas entre EE UU e Irán que ha hecho que el precio del petróleo se desplome, las bolsas se disparen y la inmensa mayoría de los medios de comunicación le den la bienvenida con la misma esperanza, júbilo y candidez con la que tantos recibieron a Neville Chamberlain cuando volvió de Múnich en 1938 blandiendo un acuerdo de paz firmado por Adolf Hitler.

Sin embargo, el más elemental sentido de la realidad nos obliga a valorar el acuerdo de alto el juego con el máximo escepticismo. Y no por uno sino por varios motivos: Para empezar: el supuesto compromiso del criminal régimen iraní de renunciar a dotarse de armamento nuclear y llevar a cabo la apertura total, inmediata y segura del estrecho de Ormuz a cambio de que EE UU suspenda sus ataques y bombardeos es algo que se le ha escuchado a Trump, pero no a ningún representante del régimen iraní. Lo que se sabe es que, horas después de la supuesta entrada en vigor del alto el fuego, el trafico sigue casi detenido al completo en Ormuz y tan sólo un puñado de embarcaciones aparecen en movimiento en las webs de seguimiento de barcos. La mayoría de ellos siguen parados, bien frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos, en la salida del canal, o bien en el Golfo de Omán, justo a su entrada. Lo que se sabe es el compromiso del régimen iraní de "destruir" los barcos que pasen por ese estrecho "sin permiso". Ni una palabra se ha escuchado a los representantes del régimen iraní de renunciar al armamento nuclear o de dejar de financiar a los grupos terroristas que tienen como mandato divino -al igual que los propios ayatolás- exterminar o expulsar a los judíos de su territorio.

Cabe destacar, a este respecto, que, mientras que la administración Trump dice que Líbano no está incluido en el alto el fuego, el presidente iraní ha transmitido que es una parte esencial del acuerdo. En este sentido, conviene recordar que Hezbolá, grupo terrorista chií financiado por Irán, lanzó desde suelo libanés misiles y drones al inicio de la guerra contra bases militares israelíes en el norte de Israel (incluyendo cerca de Haifa) rompiendo de esta forma otro alto el fuego que se mantenía desde noviembre de 2024, tras una guerra previa en la que Israel ya había debilitado gravemente al grupo terrorista, matando a su líder Hassan Nasrallah y destruyendo gran parte de su arsenal. De hecho, Israel ha llevado a cabo este miércoles el mayor bombardeo contra El Líbano mientras Irán continúa bombardeando los Estados del Golfo que considera aliados de EE UU como Arabia Saudi, Kuwait, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos.

Teniendo todo esto presente, y aun cuando las cosas se pacificarán completamente en las próximas horas o días, cabe señalar la propia naturaleza integrista y totalitaria del régimen de los ayatolás que consideran la pacifica coexistencia con el Estado de Israel algo contrario a la ley de Dios. Esa es la principal razón de nuestro escepticismo a la hora de alcanzar una paz que no pase por el derrocamiento de ese régimen teocrático y criminal. Creemos que estas dos semanas de alto el fuego -y eso en el mejor de los casos- sólo van a servir para que la Guardia Revolucionaria Iraní se centre en terminar de aplastar la disidencia interna tal y como hicieron con los más de 30.000 ejecutados durante las escasas semanas anteriores al inicio de los bombardeos de EE UU e Israel. De hecho, el jefe del Poder Judicial de Irán, Golamhosein Mohseni Ejei, ha dado orden de acelerar las ejecuciones de manifestantes y presos políticos coincidiendo con las negociaciones de alto el fuego. Claro que a eso, y a cosas aún peores, muchos le llaman "paz" cuando invocan el "no a la guerra".

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