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El adiós de un hombre bueno

Hace pocas horas el Papa se ha despedido del cardenal Joseph Ratzinger, uno de los más firmes apoyos con los que Juan Pablo II ha contado en su largo pontificado. Ha sido breve y ha mostrado agradecimiento por los años de trabajo compartido. En la plaza de San Pedro, entretanto, una multitud de fieles sigue rezando por el alma de un Papa que está recibiendo de los suyos ese amor que siempre prodigó. Anoche, unos jóvenes que se encontraban en la plaza pusieron velas en el suelo hasta formar la frase "Con te" (Contigo), mientras oraban de corazón por el alma de ese hombre bueno que siempre fue Karol Wojtyla. Todas las personas de bien, en esta hora triste, estamos con él. 

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1 concon, día

La sorpresa y el desconcierto. En los políticos. Lo he comentado alguna vez. Filosofía de la vida de El Coyote (J. Mallorquí). Yo siempre he opinado que un buen político debe ser, antes que nada, un campeón de mus. Lo suelen ser aquellos que destacan en el toreo, en la caza, en el boxeo (antes de quedar "sonados") y, en general, aquellas profesiones que precisan poseer buenos reflejos y dominio de los nervios. Y fundamental e imprescindiblemente, ser, en el mayor grado posible, un buen psicólogo (*). Existe otra faceta que pasó a la historia. Recuerdo que, cuando mis años en los jesuítas, era recomendada, como práctica diaria, la meditación antes de acostarse (**). Un político debe saber replicar, ante situaciones inmediatas, de forma airosa y, si es bueno, contundentemente. Y debe desconcertar al contrario. Fundamental. Pero nunca debe meter la pata cuando reacciona a posteriori y con todas las ventajas. Zaplana (El Zapi que llamo yo o el Encefaloplano que dice Poc) no llega. Lo del disfraz del otro día a la Vicepasa es de ingenuo. Los facharrojos, incluyendo al Taimado, reaccionan sin sorpresas y sin desconcertar. (Los del PP no lo entienden) Y las facharrojas… Ya tenían que saber que, aunque féminas, son facharrojas (“fieras corrupias” que se definen) antes que nada. Y que se lo iban a comer. Pero sobre todo, que la reacción no iba a sorprender ni debía desconcertar. Y el Zapi quedó como se merecía. Sorprendido y, sobre todo, desconcertado. Vamos, como un pardillo, que dicen los castizosl (*) Persona dotada de especial penetración para el conocimiento del carácter y la intimidad de las personas. (**) Aplicar con profunda atención el pensamiento a la consideración de algo, o discurrir sobre los medios de conocerlo o conseguirlo. Y para corregirlo, añado yo.