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LOS LIBROS DEL DíA

Recomendados en Libertad Digital

Ensayo, novela, literatura infantil... Estas son las recomendaciones de Libertad Digital. Cinco apuestas por la lectura que pasan por el testimonio de una niña en Afganistán en un mundo de hombres donde la mujer no puede, ni siquiera, educarse en las escuelas. Además, un acercamiento a uno de los fenómenos más sugestivos de la Edad Media: la caballería.

LUNES: EL DESARROLLO DE LA CABALLERÍA por César Vidal

La institución de la caballería constituye uno de los fenómenos más sugestivos de la Edad Media y, sin ningún género de dudas, de los que han tenido mayor repercusión histórica posterior. No debería por ello extrañar que haya provocado un animado debate sobre su aparición y desarrollo que le ha adjudicado desde unos orígenes enraizados en el imperio romano a otros referidos a la crisis de la sociedad occidental en torno al año mil. No menos interesante ha sido la discusión referente a su interpretación, su ideología y su influencia.

El libro de Flori constituye un magnífico prontuario en el que no sólo establece el origen exacto de la caballería —la quiebra del Bajo imperio pero también las transformaciones sufridas por la Europa occidental— sino que además narra de manera detallada, amena y documentada cómo se alcanzaba la condición de caballero, la forma en que se combatía como tal, la relación de la caballería con estamentos como el nobiliario y el eclesiástico y su visión relativa al amor o a la violencia. En relación con este último aspecto debe recordarse que la institución estaba impregnada de idealismo cristiano y que, precisamente por ello, no pocas veces chocó con elementos que procedían de tradiciones como la romana o la germánica. Así, la participación en torneos fue grata para muchos caballeros pero recibió censuras eclesiásticas porque, a su juicio, desvirtuaba una institución llamada a deberes más elevados que el de satisfacer la propia vanidad mediante la destreza de las armas.

Estos y otros datos convierten el libro en una ocasión gratísima de lectura en la que no sólo disfrutamos una magnífica obra de Historia sino también a un acercamiento a uno de los mitos que, afortunadamente, aún sigue arrojando su luz sobre la cultura occidental.

Jean Flori, La caballería, Madrid, 183 páginas.


MARTES. GRITOS DE LIBERTAD por Olga Quintanilla

Muchas son las razones que invitan a los ciudadanos de un país a convertirse en emigrantes: las injusticias sociales, las guerras, las persecuciones, la pobreza y hasta la frustración. Pero son muchos los raseros con los que se miden las oportunidades de acceder al asilo en un país rico. Jeremy Harding nos introduce a través de su obra en el escenario más crudo de los inmigrantes ilegales que alcanzan el país de destino tras un exhausto viaje salpicado de aventuras, miedos y no pocas dificultades.

Este ensayo está dividido en dos partes bien diferenciadas: en la primera, el autor traza la historia de las migraciones a Europa durante el siglo XX y la evolución de la legislación al respecto, al tiempo que expone los paralelismos existentes entre la situación actual y la vivida en el siglo pasado; en la segunda, nos adentra de forma personal y de la mano del reportaje periodístico en las experiencias sufridas por varios inmigrantes recopiladas en los viajes del autor por el Mediterráneo. Harding disecciona con cautela el término refugiado en toda su extensión, y nos presenta las distintas piezas que amenazan la permanencia del inmigrante ilegal, como si de un tablero de ajedrez se tratase, que corre el grave riesgo de acabar ligado a la delincuencia y al crimen organizado, si no llega a regularizar su situación.

De la lectura de “Reservado el derecho de admisión” puede interpretarse una visión victimista a favor del inmigrante, cuestión que Harding pretende superar mediante un pormenorizado estudio de la inmigración cuyas consecuencias le conducen a reflexionar, sobre la intención de los países ricos en debilitar el contenido del Estatuto de la Convención de 1951 para el refugiado que solicita asilo, y a convertirla irremediablemente en un anacronismo. El autor apunta que la regionalización como método para frenar la inmigración, puede ser “muy recomendable desde el punto de vista abstracto” al tiempo que plantea serios interrogantes.

Miedo a la xenofobia, acantonamiento del espacio social, pobreza, lucro, etc. Estas y otras son las razones que esgrimen los países europeos para minimizar sus cifras de acogida de refugiados. Harding sugiere que una de las razones por las que la política en materia de asilo se ha degradado tanto puede ser un problema de actitud: “A la vez que los estados-nación se hacen más difíciles de patrullar, los gobiernos se ven obligados a retroceder a gestos y técnicas de venta. La soberanía es una criatura amoldable y duradera, pero bajo las nuevas presiones de los movimientos humanos, la afirmación de la soberanía se está convirtiendo en un rictus de la fisonomía de las naciones que antes lucieron la máscara de forma bastante dócil”.

Jeremy Harding, Reservado el derecho de admisión, Ensayo Edhasa 2001. 210 páginas.


MIÉRCOLES: MEJOR NO EMPEZAR por Marta Pardo

¿De qué habla Simona Vinci en los trece relatos de este libro? Aparentemente, de cosas horribles: asesinatos, pedofilia, tendencias suicidas, descoyuntamiento del cuerpo a través del dolor y el sexo. “Lo parece, pero no lo es”, nos advierte uno de los personajes, después de desnudar a una mujer muerta y fotografiar su cuerpo desnudo. Parece necrofilia, pero no lo es. Lo que no es son las palabras que nombran las cosas. Las que mienten sobre las cosas. Cuando los nombres se instalan en nuestro ser, “el estupor se aleja para siempre y estás perdido”.

Hay pues, en el libro, una tarea implacable de despojamiento de todo sentido. Más allá de los sentimientos, de la moral, más allá del amor. También los místicos se afanaban por recorrer ese camino, pero en una trayectoria inversa: tras la materia, la totalidad de luz y sentido. Simona Vinci nos muestra otro término: tras la materia, fragmentos inconexos de carne y sangre. El ser reducido a jirones que no podrán reunirse nunca. No se trata de aberraciones porque no hay gozo; ni de transgresiones, porque no hay ninguna ley.

El silencio es una de las palabras que más se invocan en estos relatos. Silencio de los cuerpos que se juntan en el sexo o en la enfermedad, o en la muerte. “Ese preciso, exacto silencio que tanto se parece al amor” y cuya traducción es la mirada. Pero no hay ningún signo externo de reconocimiento de un ser en el otro porque no hay comunión de almas. Como se nos dice en uno de los relatos, el otro está más allá, dentro de los pensamientos, incluso de los que aún no se han pensado.

El silencio también es el cielo y la noche, ese espacio inmenso en el que la música del aire libera a las cosas de su obligación de ser. Como las hojas en otoño, comparación largamente repetida en los relatos, que suenan como monedas antes de abandonarse a una lenta disolución.

Los títulos del libro no son historias. No podrían organizarse según la lógica del tiempo y la causalidad. Tampoco hay diálogos. Hay una voz en primera persona, áspera y desnuda, atravesada por otras voces, espacios y revelaciones. Y, sin embargo, no podemos dejar de leer buscando desenlaces que no llegan. La experiencia de lo atroz se agota en sí misma. Nos asomamos a ella, pero estamos condenados a quedarnos del lado de acá. Mejor no empezar a leer este libro.

Simona Vinci, En todos los sentidos, como el amor, Editorial Anagrama, Barcelona, 2001, 184 páginas.


JUEVES: ESPERANZA PARA AFGANISTÁN por Sagrario Fernández-Prieto

Nassima es una niña afgana de diez años. Esta escueta información, que apenas contaría nada referida a una niña de otro país, se percibe como una frase cargada de dramatismo. Decir “afgana” es decir humillación, anulación, violencia, miseria... y Nassima, a pesar de sus pocos años, ya ha podido comprobar los efectos de un régimen que le impide ir a la escuela, ayudar a su padre a tejer alfombras, ver la televisión, leer o hablar con un amigo.

Si no conociéramos la terrible situación en la que han sumido a Afganistán unos locos estudiantes de teología pensaríamos que es imposible que en la realidad exista un país que viva el horror de manera tan continua y cotidiana como se cuenta en esta novela. “Realmente este es un país muy duro”, afirma el anciano Abdul recordando uno de los terribles terremotos que asolan de vez en cuando Afganistán. Ahora, este viejo pastor que ha perdido a toda su familia, advierte a Nassima y a su amigo para que no pisen el terreno sembrado de minas: los taliban limpian sólo lo suficiente para que sus camiones cargados de opio puedan circular libremente y utilizar el mercado de la droga para comprar armas. Los testimonios de los adultos se suceden en una cadena de violencia sin límite: un hombre ahorcado por permitir que su mujer ejerciera la medicina clandestinamente, un médico de las Naciones Unidas asesinado, familias espiadas día y noche por patrullas de talibanes porque resultan sospechosas. Parece imposible que en un lugar así pueda anidar la esperanza. Sin embargo, en Afganistán quedan hombres y mujeres que arriesgan su vida a diario para enseñar a leer a las niñas, para curar a las enfermas, para enseñar a las jóvenes un oficio que puedan ejercer “cuando todo acabe”.

Cuando el padre de Nassima ofrezca a su mujer y a su hija la posibilidad de huir del país se encontrará con una familia que ha decidido no rendirse y que prefiere permanecer en su tierra resistiendo y preparándose para el futuro. Este mensaje de lucha y esperanza permanece en el lector una vez terminada la lectura de este libro-denuncia. Nadie puede socavar impunemente la dignidad humana.

Mercè Rivas, Los sueños de Nassima. Ed. La Galera. Barcelona 2001. 101 páginas.


VIERNES: VIAJANDO A TRAVÉS DE ÁFRICA por Héctor Fernández

Tras las primeras ramas de los árboles en la selva se esconde un continente tan único y maravilloso como desconocido, un lugar que hasta no hace tanto tiempo ha permanecido virgen conservando su autenticidad natural. África Ecuatorial, dividida con escuadra y cartabón por las potencias coloniales, no responde a mapas, ni estados, ni siquiera a la voluntad de los hombres que con sus adelantos técnicos la roturan, esquilman y establecen vías de comunicación, porque de todos es sabido que esta victoria sobre la tierra no deja de ser un triunfo temporal.

“El pájaro de la lluvia”, de Jan Brokken, no puede catalogarse como una novela o ensayo, ni como un texto histórico ni como un libro de viajes. Es todo eso a la vez, y por eso mismo, es algo más. Constituye la descripción más completa e ingeniosa que se ha hecho de aquel lugar del mundo en el que “todo se ha quedado en el Génesis, 2: Quedaron pues acabados los cielos y la tierra”, Gabón. Y por extensión, del África Ecuatorial, una región del planeta de la que el autor comenta que “cuando se trata de asuntos surrealistas nunca decepciona. Este continente es como un estercolero; no obstante, algunas veces crecen flores maravillosas en él”.

A través de personajes de novelas como “El efecto de Luna” de Georges Simenon o personas de carne y hueso —como Du Chaaillu, Richard Burton, Van der Broecke, Gonçalves, Van Linschoten o Middelburg entre los que destacan con luz propia el aristócrata italiano nacionalizado francés Brazzà y el bastardo americano Stanley, auténticos descubridores del África Occidental—; haciendo memoria sobre el ferrocarril transgabonés del rey Omar Bongo; y sobre todo gracias a sus conversaciones con los que le acompañaron en su viaje por el río Ogooué, el escritor holandés ha conseguido plasmar en este texto la vida cotidiana, las leyendas, fenómenos como el canibalismo o sociedades secretas, ritos inveterados, la fauna y la flora, pero ante todo, la historia de esta selva fascinante.

Jan Brokken, El pájaro de la lluvia, Editorial Alba. 264 páginas.

Todos estos libros están disponibles en la Tienda de Libros de El Corte Inglés
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