IGLESIA Y PRESERVATIVO
Nuestro campo es el mundo
¡Señor, qué caos! Después de todo lo leído y lo oído en torno a la Iglesia y el preservativo, resulta difícil rescatar el hilo de Ariadna que nos permita arrojar un poco de luz sobre lo que ha sucedido estos días, pero quizás no sea completamente inútil intentarlo. Lo primero y casi olvidado, es el carácter singular de la entrevista con la que comienza todo. Digo singular porque por una vez, y quiera Dios que no sea la última, un hombre de Iglesia ha tenido la lucidez y el arrojo de tomar la iniciativa en el áspero y difícil diálogo con el mundo, con un mundo que (por mucho que nos duela) ya no es cristiano.