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Los señuelos de la UCO para acorralar a los sospechosos del crimen de Francisca Cadenas: escuchas, carteles y homenajes

Las escuchas en su casa y en el coche, junto a la presión constante en el pueblo, provocaron las conversaciones que destaparon el crimen.

Las escuchas en su casa y en el coche, junto a la presión constante en el pueblo, provocaron las conversaciones que destaparon el crimen.
Vivienda situada en Hornachos donde se han encontrado los restos de Francisca Cadenas. | EFE

La resolución del caso de Francisca Cadenas no fue fruto de un hallazgo casual, sino de una investigación paciente y meticulosamente planificada por la Guardia Civil. Durante años, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) desplegaron en Hornachos (Badajoz) una estrategia diseñada para provocar un desgaste psicológico en los principales sospechosos: los hermanos Julián y Lolo, vecinos de la mujer desaparecida.

Esa presión constante terminó generando conversaciones incriminatorias que permitieron avanzar hacia el esclarecimiento del crimen. La presencia frecuente de agentes en el municipio, los actos de recuerdo a la víctima o incluso la difusión de carteles con su imagen no respondían únicamente a gestos simbólicos, sino que formaban parte de un plan que buscaba mantener viva la investigación y aumentar la tensión en torno a los sospechosos.

Sospechosos desde el inicio

Cuando los investigadores del grupo de Homicidios de la UCO asumieron el caso, la línea que apuntaba a los dos hermanos ya estaba sobre la mesa. La familia de Francisca Cadenas llevaba tiempo señalando esa posibilidad, y para los agentes había elementos que reforzaban esa sospecha. La desaparición se produjo en un callejón de apenas medio centenar de metros, lo que hacía pensar que quienes estaban detrás debían conocer bien el entorno.

Además, el historial de ambos en el pueblo tampoco jugaba a su favor. Con esas piezas, los investigadores concluyeron que el caso difícilmente se resolvería mediante pruebas materiales, ya que el tiempo transcurrido desde la desaparición había permitido borrar muchos rastros.

La alternativa era provocar un error o una confesión. En investigaciones de este tipo, los responsables del crimen suelen haber tenido margen suficiente para destruir pruebas o, en algunos casos, conservarlas creyendo que nunca serán descubiertos. A partir de esa premisa, la UCO diseñó una operación a largo plazo.

Micrófonos y presión

Uno de los primeros pasos fue colocar dispositivos de escucha tanto en la vivienda de los hermanos como en el coche de Julián, el menor y principal sospechoso para los investigadores. Paralelamente, la Guardia Civil mantuvo una presencia visible en el municipio, mientras la familia de la víctima continuaba recordando el caso ante los medios para impedir que cayera en el olvido.

En algunas ocasiones aparecieron carteles con la imagen de Francisca Cadenas en lugares visibles, incluso en las proximidades de la vivienda de los hermanos o en el interior de sus vehículos. Cada gesto buscaba provocar una reacción que pudiera ser registrada por los dispositivos instalados por los agentes.

Una obsesión reveladora

Las escuchas comenzaron a arrojar resultados reveladores. Julián habló dentro de su coche pensando que nadie podía oírle. En esa grabación se le escucha decir: "Vamos a ver, Francisca, ¿dónde vas?".

Los informes elaborados por la UCO describen que el sospechoso mostraba una "obsesión" sexual hacia su vecina. En distintas conversaciones, captadas por los dispositivos instalados por los investigadores, aparecían comentarios despectivos y sexualizados hacia la víctima.

En una charla con un compañero de trabajo, Julián llegó a afirmar: "Es vecina mía, cojones, ¿no la voy a conocer?". En ese mismo contexto pronunció otra frase de tono violento: "En tu país... allí con las moras no hay problema, se ponen una mijina tontas, le sacudes dos ostias".

Las grabaciones también recogieron momentos en los que hablaba consigo mismo dentro del coche. En uno de ellos se escucha claramente: "No la vais a encontrar, no la vais a encontrar". Por su parte, los investigadores detectaron que Lolo, su hermano, trataba en ocasiones de frenar esos comentarios, lo que llevó a los agentes a sospechar que estaba al tanto de lo ocurrido la noche de la desaparición.

El error final

El principio de mayo de 2025 supuso otro momento significativo en el desarrollo del caso. El municipio inauguró una placa que daba el nombre de Travesía Francisca Cadenas al callejón donde se la vio por última vez.

La reacción de Julián volvió a quedar registrada por los micrófonos instalados por los investigadores. Tras ver la placa, comentó a su hermano: "Avenida Francisca Cadenas. Estaba buena, ¿eh?".

Ese tipo de respuestas reforzaban para los investigadores la idea de que la presión estaba surtiendo efecto. El último movimiento dentro de la estrategia policial se produjo la semana pasada, cuando ambos hermanos fueron llamados a declarar en dependencias policiales.

Aunque acudieron a prestar declaración, salieron en libertad tras comparecer ante los agentes. Sin embargo, su comportamiento inmediatamente después llamó la atención de los investigadores.

Nada más abandonar las instalaciones policiales, los dos decidieron destruir sus teléfonos móviles. La tensión acumulada también se reflejó en una conversación captada por los micrófonos, en la que mostraban preocupación por que alguien pudiera descubrir lo que escondían en su "rincón".

El hallazgo de los restos

Con esa pista y tras estudiar los planos de la vivienda, los agentes centraron la búsqueda en una zona concreta del patio. Se trataba de un espacio que había sido reformado poco después de la desaparición de Francisca Cadenas mediante unas obras que, en su momento, parecieron inesperadas. Allí encontraron finalmente los restos de la víctima. La autopsia confirmó los peores temores sobre las agresiones que sufrió la mujer antes de morir.

Aunque Julián terminó reconociendo el asesinato y trató de exculpar a su hermano, la Guardia Civil no descarta que ambos participaran en el crimen. Nueve años después de la desaparición, la investigación ha permitido reconstruir lo sucedido y devolver los restos de Francisca Cadenas a su familia.

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