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Tengo derecho a mi fiesta

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Me descubro tarareando la pegadiza sintonía del anuncio de IKEA mientras veo pasar a los peregrinos bajo mi balcón.

Pienso a la vez en que el miniestribillo comercial debe estar inspirado en aquella canción de los Beastie Boys, “(You Gotta) Fight For Your Right (To Party)”.

Y al mismo tiempo cavilo sobre lo complicado que es conciliar ese derecho con el de los demás, que no tienen por qué padecer las consecuencias de tus celebraciones. Ya ves, hoy mi cerebro es capaz de abarcar una cadena de pensamientos.

Soy fácil de conmover, me gusta ver a la gente pasándoselo bien.

Me da igual que estén de subidón en el Fabrik, acampados en el Festival de Benicassim, manifestándose en el Orgullo Gay, cantando un gol de la selección española o peregrinando. Por otro lado tengo un umbral de tolerancia muy bajito ante la gamberrada y el hooliganismo, así que en cuanto la cosa se desmadra mis buenos sentimientos se tornan asesinos. Tampoco soporto al que va a reventar la alegría de estas personas.

Cada cosa a su tiempo, a protestar otro día, cualquiera, que está muy feo eso de ir a increpar.

Estoy a favor de las manifestaciones “a favor” y en contra de las manifestaciones “en contra”.

Hay que reconocer que existe un rasero distinto por parte del gobierno municipal, y muy especialmente desde su sección de Medio Ambiente, a la hora de medir los distintos acontecimientos ciudadanos que toman las calles de Madrid.

Hace unos días lo pasaste en grande en la Verbena de la Paloma, venga chiringuitos con musicón, venga conciertos en la calle. Fíjate, yo creía que eso estaba prohibido.

A la hora de cortar la ciudad durante ¡¡una semana!! para la visita del Papa no se aprecian inconvenientes, a no ser que seas un vecino del centro y quieras llegar hasta tu casa, loa agentes amablemente te indicarán que eso es lo que hay.

¿Sabes lo que creo? Que todo esto es debido a una nueva política municipal de simpatía y colaboración.

Ya verás como el año que viene cuando llegue el momento de la celebración del Orgullo Gay, verbena de barrio como cualquier otra, cortarán la Gran Vía durante una semana, se instalarán escenarios por toda la ciudad, el transporte público será gratuito y volverán los chiringuitos y la ayudas para la organización del evento.

Al menos eso es lo que quiero pensar hasta entonces, más que nada para no envenenarme.

Vamos a usar este espacio para comunicarnos, dejarnos recados, enseñarnos las fotos y noticias que descubrimos... para contarnos todas esas cosas que no nos da tiempo a comentar en el día a día. Esto es, en definitiva, un blog cerrado al que sólo tenemos acceso nosotros dos, una extensión de nuestra vida

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