La película La chica zurda, dirigida por Shih-Ching Tsou y producida por Sean Baker, llega tras trece años de desarrollo y un exitoso paso por festivales como el de Cannes o la Seminci de Valladolid. Esta producción taiwanesa destaca por contar con el respaldo de Baker, ganador del Oscar por Anora, y ha logrado emocionar al público gracias a su tierna historia.
La trama sigue a una madre que se traslada con sus dos hijas a Taipei para trabajar en un frenético mercado nocturno. La directora emplea una técnica innovadora al grabar gran parte de la cinta con un iPhone, situando la cámara a la altura de los ojos de la protagonista de cinco años, lo que otorga una sensación de realismo inmersivo al captar la actividad cotidiana del mercado sin utilizar figurantes.
El filme aborda el choque entre las tradiciones y la modernidad, centrándose en el estigma de ser zurdo, algo que el abuelo de la niña califica como tener la mano del diablo. Esta creencia lleva a la pequeña a cometer pequeños hurtos en el mercado, atribuyéndole la culpa a esa influencia maligna para limpiar su propia moralidad en un relato que mezcla la inocencia infantil con las presiones generacionales.
Pese a las duras condiciones de vida que retrata, La chica zurda evita caer en el victimismo de sus protagonistas femeninas y mantiene un tono luminoso y cargado de optimismo. Aunque fue la candidata de Taiwán para los premios Oscar y no pasó el corte final, la película se consolida como una propuesta cinematográfica conmovedora que no defrauda al espectador.
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