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1493: Colón es recibido por el rey de Portugal

El 4 de marzo de 1493 Cristóbal Colón es recibido en Lisboa por el rey Juan II de Portugal. Colón regresa triunfal tras haber descubierto, según cree, una ruta a las Indias por el oeste. Al Rey portugués le había ofrecido el viaje antes que al español, pero aquél prefirió explorar otras rutas alrededor de África. Antes de desembarcar en Lisboa, Colón y su tripulación habían hecho escala en el archipiélago de las Azores. Una inesperada tormenta separaba las dos carabelas y la Pinta, con su capitán Martín Alonso Pinzón, había desaparecido. El almirante pudo tomar puerto en la Isla de Santa María, pero el buen recibimiento inicial se convirtió en hostilidad. El gobernador apresó a la mitad de la tripulación y quiso retener a Colón. Es difícil suponer que lo hiciera por reacción al descubrimiento, más bien cabe atribuirlo a que la relación entre ambos países era tensa y cualquier expedición naval era entorpecida por norma. Pero Colón, con su título de almirante castellano y su exitosa expedición a cuestas, logrará solventar el incidente con diplomacia y nueve días después de pisar tierra portuguesa, el 24 de febrero de 1493, parte de nuevo rumbo a Palos.

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1766: Antonio Ulloa, gobernador de Luisiana

El 5 de marzo de 1766 el nuevo gobernador de Luisiana, Antonio de Ulloa, llegaba a Nueva Orleans para instalarse en su puesto. España había recibido esta extensa región en virtud del Pacto de Familia con Francia y en compensación por las pérdidas derivadas de la guerra con Inglaterra. El cargo era de gran complejidad pues los colonos franceses no aceptaban la nueva autoridad, ni la nueva lengua, ni leyes comerciales diferentes y no pocas veces hubo que recurrir a la fuerza. Abandonaría el cargo antes de cumplir un año y regresaría a la Península tras una breve estancia en La Habana.

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1492: Nace el humanista Luis Vives

El 6 de marzo de 1492 nacía en Valencia el filósofo y escritor Luis Vives. Hombre de tránsito entre la Edad Media y el Renacimiento, Luis Vives nacía en el seno de una familia de conversos que tuvo serios problemas con la Inquisición.

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1820: Fernando VII acata la Constitución de Cádiz

El 7 de marzo de 1820 Fernando VII juraba la Constitución de Cádiz. «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional», había dicho el monarca reinventándose. Claro que dos meses antes el general Riego había conseguido hacer triunfar un amago de alzamiento liberal que el Rey, lejos de combatir, quiso de pronto liderar.

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1576: Es enterrado en Flandes Luis de Requesens

El 8 de marzo de 1576 era enterrado en Flandes Luis de Requesens, de quien pretendieron que fuese la solución diplomática al problema de los Países Bajos. De los muchos asuntos que atendió Felipe II durante su próspero reinado hubo uno al que no supo poner solución, que no acertó a encauzar ni llegó a comprender, quizás porque carecía del origen y las cualidades de su padre para hacerlo. Felipe II no era un rey cosmopolita, ni hablaba idiomas, ni compartía la cuna flamenca ni el acopio de poderes del emperador Carlos V. Para él Flandes fue un problema heredado que sumó a los suyos y acometió conforme a sus principios. Por eso, cuando estalló la revuelta calvinista envió como primera opción al duque de Alba, y permitió que éste iniciara una durísima represión que no hizo más que agravar el asunto y sumar efectivos a los rebeldes.

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1809: Juan Clarós, una piedra en el zapato de Napoleón

Es sabido que el término «guerrilla» fue creado para denominar las acciones militares rápidas, con pocos hombres, durante la Guerra de la Independencia de España contra Francia. Juan Clarós fue en ese tiempo un auténtico guerrillero, de los más famosos y admirados. Toda su acción se desarrolló en Cataluña, donde nació en una fecha imprecisa de finales del setecientos. Se sabe que antes del levantamiento contras las tropas napoleónicas había sido militar, exactamente ayudante mayor del Batallón Ligero de Gerona, y que había desempeñado un buen papel en la anterior guerra contra Francia, en 1793. En 1808 se puso al mando del Segundo Tercio de Migueletes, con el propósito de detener a los convoyes que fuesen hacia la frontera o regresaran de ella e incautarse de sus mercancías. En esa función, derrotó a una división enemiga, causándole centenares de bajas, en las inmediaciones de Molins de Rey. Aquel mismo año, estando sitiada la ciudad de Gerona por el general Duhesme, Clarós, a las órdenes del general Caldagués, no sólo recuperó la plaza, sino que persiguió a Duhesme hasta la frontera, contando para ello con los guerrilleros locales. Ello no impidió un segundo y un tercer sitio de Gerona, ciudad en la que los catalanes actuaron con gran valor, defendiéndose con sus propios recursos y un valor a toda prueba.

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1526: Enlace de Carlos V e Isabel de Portugal

El 10 de marzo de 1526 contraían matrimonio en los Reales Alcázares de Sevilla el emperador Carlos V y su prometida Isabel de Portugal. Desde que Carlos V entrara en edad de merecer, que para un rey poderoso era prácticamente la fecha de su nacimiento, se habían intensificado las labores diplomáticas para encontrarle una novia de altura. La primera opción era la vecina Francia, estratégicamente la alianza más provechosa, pero las difíciles relaciones con el monarca Francisco I, especialmente tras la batalla de Pavía, desaconsejaban ahondar en esa dirección, vieja pretensión de su padre, Felipe de Borgoña. La lógica se inclinaba, pues, hacia Inglaterra, cuyos monarcas, Enrique VIII y Catalina de Aragón, eran tíos de Carlos, pero allí la princesa María Tudor, que acabaría casándose con su hijo Felipe, era aún una niña de seis años, una espera demasiado larga para quienes deseaban una boda real de campanillas y, sobre todo, la pronta perpetuación del linaje.

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1827: Comienza la Guerra de los agraviados o Malcontents

La llamada «Guerra de los agraviados» en castellano, y de los «Malcontents» o descontentos en catalán fue el prólogo de las guerras carlistas. Entre el 11 de marzo y mediados de septiembre de 1827 tuvo lugar una insurrección en Cataluña, parcialmente secundada en Valencia, Aragón, el País Vasco y Andalucía, contra el gobierno de Fernando VII, que había ocupado el trono en medio de un gran apoyo popular. Se trató de un movimiento popular que cuajó entre quienes se sentían agraviados por el incumplimiento de las promesas de Fernando VII tras su última restauración en el trono. Y, como suele ocurrir, tras el primer Manifiesto de declaración de guerra al Rey, su redactor, Agustín Saperes, con Josep Bossoms y otros personajes locales, conformó la Junta Suprema Provisional del Gobierno del Principado de Cataluña, con sede en Manresa. Lo cierto es que tuvieron un éxito considerable, sobre todo en la Cataluña interior, donde varias ciudades cayeron rápidamente en manos de los rebeldes, no porque éstos tuvieran una gran fuerza, sino porque la población simpatizaba con ellos. Otros «agraviados» se levantaron en pequeños grupos en Aragón, el País Vasco, Córdoba y el Maestrazgo. El Rey puso al frente de la capitanía general al conde de España, y él mismo viajó a Cataluña. Juntos entraron en Tarragona. Fernando sabía que su presencia era trascendental. Las localidades en manos de los rebeldes se rindieron sin luchar, gracias también a la buena labor política de la Iglesia. Pero además de estar allí, había que dar un escarmiento ejemplar para que los hechos no se repitieran, de modo que el monarca hizo fusilar a los cabecillas en Tarragona y deportó a trescientos de sus seguidores a Ceuta. El profundo sentimiento de los sublevados coincidía de pleno con el del hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro de Borbón, aspirante al trono, que contaba con numerosos apoyos, sobre todo en la mitad norte de España. Esto, en una España convulsa como la del siglo XIX, llevaba irremediablemente a la guerra civil.

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2010: Muere Miguel Delibes

El 12 de marzo de 2010 moría en Madrid el escritor Miguel Delibes, el último de los grandes novelistas del siglo XX. Doctor en Derecho y maestro de periodistas, Delibes se iniciaría como caricaturista en El Norte de Castilla, periódico vallisoletano en el que dejaría su impronta como director. En 1948, ganada ya la cátedra en Derecho en la Escuela de Comercio de Valladolid, se consagraría como novelista al obtener el Premio Nadal con su primera novela, La sombra del ciprés es alargada. Su primera etapa como escritor estaría marcada por esta novela y la siguiente, Aún es de día, en las que Delibes explora los mundos rurales con un costumbrismo árido, nada complaciente con el mundo que describe. A diferencia de otros escritores de su generación, como Camilo José Cela, Delibes se esfuerza en construir un mundo novelístico realista, más parco en expresividad que el gallego pero con una lograda solidez estructural.

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1311: La hazaña de los almogávares en Atenas

El 13 de marzo de 1311 un grupo de mercenarios almogávares vencía en la batalla de Cefiso y se hacía con el ducado de Atenas para la corona aragonesa. Los almogávares eran rudos mercenarios, en su mayoría catalanes, que luchaban en Sicilia a las órdenes de Federico III, hermano de Juan II de Aragón, en plena expansión de la corona por el Mediterráneo. A principios del siglo xiv el emperador de Bizancio, Andrónico II, pide ayuda al rey de Nápoles para frenar el avance de los turcos en Asia Menor. Con permiso de su hermano, Federico envía a los almogávares a Bizancio, por un lado para ayudar a su aliado, por otro para quitarse de encima a estos molestos mercenarios, tan formidables en combate como pendencieros en tiempos de paz.

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