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¿Por qué? La historia de los siete clásicos

Hasta siete veces se enfrentaron en 2011 el Real Madrid y el Barcelona en la más larga y dura serie de "partidos del año" de la historia.

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Lo más destacado de la actualidad deportiva en este 2011 que nos deja –tratándose de un año impar, no hubo ni Mundial, ni Eurocopa ni Juegos Olímpicos– ha sido la serie de clásicos entre el Real Madrid y el Barcelona. En siete ocasiones se han enfrentado los dos mejores equipos del mundo en un espacio de ocho meses –entre el 16 de abril y el 10 de diciembre–, aunque la auténtica maratón se vivió en primavera, con cuatro duelos entre mediados de abril y principios de mayo. Una locura.

El primer clásico, correspondiente a la Liga, se jugó el 16 de abril y luego le siguieron la final de la Copa del Rey, cuatro días después en Mestalla, con triunfo para los blancos, y el doble duelo de semifinales de la Liga de Campeones, resuelto a favor de los azulgranas, que semanas después acabaron conquistando la cuarta Copa de Europa de su historia tras derrotar al Manchester United en la final de Wembley.

Hubo que esperar a mediados de agosto para que los dos grandes del fútbol español se midieran, de nuevo por partida doble, en una Supercopa de España que se adjudicó el Barcelona. Y ya en diciembre, con las relaciones restablecidas entre ambas entidades tras unas semanas muy convulsas, se registró el último clásico, con triunfo para los azulgranas para asaltar nuevamente el estadio Santiago Bernabéu. Se marchaba así el equipo catalán con una sonrisa de oreja a oreja a Japón, donde días después conquistaba el segundo Mundial de Clubes de su historia –derrotó en la final al Santos de Neymar, quien precisamente puede tener su futuro en el Camp Nou– para poner el broche de oro a una temporada prácticamente perfecta al conquistar cinco de los seis títulos en juego.

Siete clásicos que se han saldado con tres victorias culés, tres empates y un solo triunfo merengue, en una final de Copa que tuvo que resolverse en la prórroga. 660 minutos de alto voltaje en los que se han registrado 20 goles (doce del Barça y ocho del Madrid), además de tanganas, expulsiones, duras entradas, tantos anulados y hasta balonazos al público... Sin olvidar los piques dialécticos entre los dos técnicos, José Mourinho y Pep Guardiola, la guerra entre los medios afines a los clubes y, cómo no, el dedo en el ojo de Mou a Tito Vilanova. Muchas, tal vez demasiadas, polémicas que han servido de carnaza a más de uno.

Pero los Madrid-Barça tampoco pueden entenderse sin el duelo entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo, los dos mejores futbolistas del planeta. Ahí resulta claramente vencedor el argentino, que casi siempre suele dar la talla ante el eterno rival, mientras que el portugués, salvo en la final de Copa –marcó el único tanto que permitía a los madridistas volver a conquistar el trofeo dieciocho años después–, suele pasar completamente desapercibido.

Para comprender mejor lo que ha ocurrido en los clásicos de este 2011, a continuación detallamos la historia, tanto en el campo como fuera de él, de cada uno de ellos...

1.- Estocada a la Liga. Tres meses y medio después de la manita del 29 de noviembre de 2010 en el Camp Nou (5-0), el Real Madrid esperaba al Barcelona en el Santiago Bernabéu. Buscaba la venganza y, de paso, reengancharse a la Liga, mientras que los azulgranas estaban dispuestos a dejar sentenciado el campeonato. Tras una primera parte sin goles, Messi adelantó a los culés en la reanudación al transformar un penalti de Albiol sobre Villa que le costó la roja directa al central valenciano. Cristiano Ronaldo establecía la igualada al convertir otro penalti, de Dani Alves a Marcelo. El clásico dejó también la imagen de un Messi desquiciado, lanzando un balonazo a la grada. Al final, empate (1-1) que acercaba aún más al Barça al título liguero, pues salía del Bernabéu con ocho puntos de ventaja –nueve teniendo en cuenta el goalaverage particular– pero con una jornada menos por delante.

Pero lo mejor se habría producido en el túnel de vestuarios tras el partido. Según aseguró Marca el 19 de abril, tres días después del partido y en la víspera de la final de Copa del Rey, Piqué se dirigió en términos despectivos a los jugadores españoles del Madrid espetándoles: "¡Españolitos, os hemos ganado vuestra Liga y ahora os vamos a ganar la Copa de vuestro Rey!". Mientras, Mundo Deportivo acusó a Pepe de haber escupido a algunos jugadores del Barça. Los medios de comunicación se encargaban de calentar la cita de Mestalla.

2.- La final de Copa. Segundo Madrid-Barça en apenas cuatro días, en esta ocasión con el primer título del año en juego. La polémica previa a la final de Copa del Rey giró en torno a la petición de José Mourinho de que no se regase el césped de Mestalla para perjudicar el juego de toque de los azulgranas, y al final el portugués se salió con la suya. Después de 90 minutos de auténtico infarto, con ligera superioridad de un Madrid que tuvo alguna ocasión más, el partido hubo de resolverse en la prórroga. Y ahí, por fin, brilló Cristiano. Rebelándose contra su propia impotencia frente al Barça, el portugués remató de cabeza un centro de Di María y batió a Víctor Valdés para firmar el 0-1 definitivo y dar al Madrid su decimoctava Copa del Rey, un trofeo que se le resistía a los blancos desde 1993. "Una obsesión" para el club, como reconoció Florentino Pérez. La euforia se desató en el madridismo y las celebraciones pasaron factura a más de uno. Entre ellos a Sergio Ramos, quien dejó escapar el trofeo de las manos y vio cómo el autobús lo acababa aplastado, lo que le valió ser objeto de burlas en las redes sociales.

3.- "¿Por qué?". Tercera entrega de la saga. La ida de semifinales de Champions ya la habían empezado a jugar el día antes Mourinho y Guardiola en la sala de prensa. El portugués acusó al técnico de Sampedor de "criticar los aciertos de los árbitros". No tardó en responderle éste, visiblemente molesto, afirmando que Mou "es el puto amo" en las comparecencias ante los medios. "Le regalo a Mourinho su Champions particular", añadió el preparador catalán, que también denunció la existencia de una supuesta trama de periodistas afines a Florentino a la que se refirió como "central lechera". Ya sobre el césped, los dos equipos mantuvieron una enconada lucha y las fuerzas se mantuvieron más o menos equilibradas. Hasta el minuto 61, cuando el colegiado alemán Wolfgang Stark expulsó a Pepe con roja directa por una supuesta entrada a Dani Alves que las imágenes de televisión, con vídeos incluso manipulados, no terminaron de aclarar. Lo que sí es cierto es que en la media hora final del choque sólo existió un equipo. Ante un rival en inferioridad numérica, el Barça pasó por encima del Madrid y, con dos goles de Messi y las ayudas arbitrales, dejó prácticamente sentenciado el pase a la final (0-2).

Faltaba el show de Mourinho. En una de las mejores ruedas de prensa que se recuerdan, el técnico de Setúbal, que en el campo también había sido expulsado por sus airadas protestas, no dejó títere con cabeza y dejó frases para la galería: "Si hablo, acaba mi carrera hoy mismo" o "Me da asco vivir en este mundo". Pero lo que pasará a la historia fue su famoso "por qué". "¿Por qué este año quieren acabar con la eliminatoria? Yo no entiendo por qué. No sé si es por la publicidad de Unicef, porque son muy simpáticos... ¿por qué?", se preguntaba el luso, que fue el primer entrenador en comparecer ante los medios. A diferencia de lo que había ocurrido apenas unas horas antes, Guardiola no quiso entrar esta vez al trapo de estas declaraciones que, unidas a la expulsión, le acabaron costando a Mou una sanción de cinco partidos, aunque luego la UEFA le rebajó el castigo.

4.- Con las botas puestas. El Camp Nou acogió el encuentro de vuelta de la Champions el 3 de mayo y Mourinho, ante la sanción, decidió verlo desde el hotel de concentración. Como no podía ser menos, se había calentado el encuentro en la víspera, primero con un vídeo del FC Barcelona que reflejaba los dos pisotones de Pepe y Arbeloa a los jugadores azulgranas y apelaba al "sufrimiento" de los pupilos de Guardiola. Los blancos contraatacaron con otro vídeo en el que acusaban a Busquets de "teatrero" y de haber llamado "mono" a Marcelo durante el partido de ida en el Bernabéu. En cuanto al partido en sí, el Barça aprovechó su renta para acabar sellando el billete a Wembley. Tras una primera parte con claro dominio local, la segunda empezó con polémica al invalidar el árbitro belga Frank de Bleeckere un gol a Higuaín por un fuera de juego más que dudoso. Con el ánimo casi por los suelos, los madridistas vieron cómo Pedro les daba la puntilla al marcar el 1-0 y, aunque Marcelo lograba igualar la contienda poco después, apenas quedó tiempo para la reacción (1-1). El Madrid se resignaba a la eliminación porque esta vez, a diferencia de lo ocurrido en la ida, mostró un planteamiento mucho más valiente y acabó muriendo con las botas puestas en casa del enemigo.

5.- Un agosto de lo más caliente. La temporada 2011/12 comenzaba muy fuerte en España, con otros dos clásicos entre Madrid y Barça, justo después un amistoso de la selección española en Bari ante Italia (2-1). De lo más inoportuno, dicho sea de paso, porque dejó malparado a más de uno. Después de tres meses y medio sin verse las caras, Madrid y Barça parecían haber aparcado sus viejas rencillas. Llegaban los blancos a la cita embalados tras una pretemporada perfecta con siete triunfos en otros tantos partidos, mientras que los azulgranas, con la novedad en el once de Alexis Sánchez –uno de los fichajes para el nuevo curso–, presentaban algunas dudas más. Lo que quedó claro es que los dos equipos acabaron pagando demasiado peaje tras las giras en forma de lesiones. Tras el saludo, casi obligado, entre Mou y Guardiola, lo que el encuentro puso de manifiesto fue la igualdad entre los equipos ante el escaso rodaje: se adelantaron los blancos con un tanto de Özil, pero los azulgranas, en sus dos únicas llegadas a la portería de Casillas, le dieron la vuelta al partido por medio de Villa –un golazo por toda la escuadra– y Messi antes del descanso. Lejos de venirse abajo, el Madrid fue en busca del empate. Y lo logró pronto, con un gol de Xabi Alonso. Merecieron marcar el tercero los blancos, que se mostraron superiores a su bestia negra, pero al final acabó imperando el 2-2 en el marcador, quedando todas las espadas en alto para la vuelta.

6.- El dedo en el ojo. Una vuelta que se disputó en el Camp Nou tres días después en un horario inédito y no apto para menores: las once de la noche. Mourinho y Guardiola guardaban sus ases en la manga: Fabio Coentrao, que fue titular, y Cesc Fábregas, quien esperaba su oportunidad –y la acabó sabiendo aprovechar– desde el banquillo, respectivamente. El Madrid pudo adelantarse muy pronto, pero lo que primero vino fue el 1-0, obra de Iniesta, que acercaba aún más el título a los azulgranas. Empató enseguida el Madrid por medio de Cristiano, pero los de Guardiola volvían a ponerse por delante con un tanto de Messi antes del intermedio. Benzema lograba la igualada a diez minutos del final y, a tres minutos del final del tiempo reglamentario, cuando el encuentro parecía abocado a la prórroga, apareció Cesc, quien poco antes había entrado al campo en sustitución de Pedro. El de Arenys de Mar intervino en la jugada de la noche, la que supuso el definitivo 3-2. De nuevo marcó Messi para dar al Barça su tercer título de la temporada tras la Liga y la Champions y, de paso, volver a comerle la moral al Real Madrid.

No quedó ahí la cosa. Cuando Fernández Borbalán ya había hecho sonar el silbato, se produjo una monumental tangana que derivó en las expulsiones de Marcelo, Özil, Villa y Pinto. Pero lo que nos dejó, sobre todo, fue la imagen de Mourinho metiéndole el dedo en el ojo al ayudante de Guardiola, Tito Vilanova. O "Pito Vilanova", como le llamó el propio Mou en la rueda de prensa posterior al choque. Unos incidentes que, ya en octubre, le acabaron costando una sanción de dos partidos al portugués y uno al segundo técnico barcelonista por parte del Comité de Competición de la Federación Española (RFEF), que decidió actuar de oficio. Saltaban más que chispas entre los dos grandes del fútbol español en el inicio de una temporada condicionada por la Eurocopa del próximo verano. Las relaciones entre ambas entidades atravesaban el peor momento de su historia y el vestuario de la selección española amenazaba con convertirse en un auténtico polvorín. En su afán de evitarlo, Iker Casillas llamó a Xavi y Puyol para pedir perdón por los incidentes, semanas antes de que Busquets y Sergio Ramos vendieran el "buen rollo" entre ambos clubes. Lo cierto es que este gesto molestó a Mou, que decidió castigar a su capitán y estar un mes sin hablarle, como salió a la luz pública en las semanas posteriores.

7.- Nuevo asalto al Bernabéu. Hubo que esperar casi cuatro meses a que Madrid y Barça volvieran a verse las caras, en el primer clásico liguero de la temporada en el Bernabéu. El conjunto blanco era ligeramente favorito en las apuestas porque, entre otras cosas, hasta entonces no sabía lo que era perder en casa. Un partido, correspondiente a la decimosexta jornada del campeonato, al que Piqué llegaba limpio de tarjetas después de que Pérez Lasa le echara una mano en el acta del encuentro ante el Rayo Vallecano (4-0). Los blancos, además, tenían una ventaja de tres puntos (37 por 34). Mejor no pudo empezar el último clásico del año para los de Mourinho, que a los 23 segundos se pusieron por delante con el gol de Benzema, tras un clamoroso fallo de Víctor Valdés. Pero el Madrid sólo aguantó el tipo durante veinte minutos y el Barcelona se dedicó a hacer lo que mejor sabe, tener la posesión del balón, para dominar el encuentro y acabar remontando con los tantos de Alexis, Xavi –que contó con la inestimable colaboración de Marcelo– y Cesc. De nuevo Ronaldo volvió a estar desaparecido en combate y, además, falló dos claras ocasiones que pudieron haber cambiado el sino del partido. Al final, triunfo por 1-3 que permitía el Barcelona salir líder del Bernabéu igualado a puntos con los blancos, aunque éstos recuperaron la cima de la clasificación una semana después al ganar al Sevilla (2-6) en la siguiente jornada, última del año 2011. Los de Guardiola, entretanto, acudían con la moral por las nubes a Japón, donde días después alzarían el segundo Mundial de Clubes de su historia tras superar en la final al Santos de Neymar (0-4).

Así pues, mucho han dado de sí estos siete enfrentamientos entre blancos y culés, que han saciado –o tal vez no– del mejor fútbol al aficionado. En 2012, año en que se celebrarán la Eurocopa de Polonia y Ucrania y los Juegos Olímpicos de Londres, habrá más, aunque no tantos como en el año anterior: un mínimo de cuatro y un máximo de seis. De momento, Madrid y Barça están llamados a encontrarse a finales de enero en los cuartos de final de la Copa del Rey siempre que superen sus eliminatorias frente al Málaga y Osasuna, respectivamente. Luego llegarán dos enfrentamientos ligueros –uno de ellos, correspondiente a la trigésimo quinta jornada del campeonato 2011/12, el penúltimo fin de semana de abril; el otro, perteneciente a la primera vuelta de la Liga 2012/13, el último trimestre del año con fecha aún por determinar–. Y, como ya ha ocurrido en 2011, también podrían verse las caras en la Champions –cuartos de final, semifinales o la final del 19 de mayo en el Allianz Arena de Múnich –.

Cuantos más Madrid-Barça, mejor. Por mucho que diga Sandro Rosell que el caviar está bien, pero que le cansaría tener que comerlo todos los días. ¿Qué quieren que les digamos? ¡Bendito empacho de caviar, bendito empacho de clásicos!

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