
El Real Madrid sigue invicto en su pretemporada y ya tiene otro trofeo en el bolsillo. Los de Jose Mourinho derrotaron al Deportivo de La Coruña por 0-1 en Riazor y conquistaron la 81ª edición del Teresa Herrera, uno de los torneos veraniegos con más solera del fútbol español. Brahim Díaz, con un golazo al borde del descanso, puso la firma a una victoria trabajada y, sobre todo, sufrida en el tramo final.
El conjunto blanco se llevó el décimo Teresa Herrera de su historia en un partido que tuvo más valor por el escenario y por la cercanía del estreno liguero que por el fútbol ofrecido. Todavía faltan muchas piezas para conocer al verdadero Madrid de Jose Mourinho, empezando por varios de los mundialistas, y tampoco estuvieron Courtois ni Konaté.
Lunin se disfraza de asistente
El Madrid llevó el mando durante buena parte del primer tiempo, con Arda Güler ejerciendo de cerebro y Bernardo Silva acompañándole en la medular. También Denzel Dumfries dejó buenos detalles por la derecha, mientras Endrick buscaba espacios y Vinícius aparecía con cuentagotas.
Faltaba, eso sí, mordiente. Hasta que apareció Lunin.
En la última acción antes del descanso, Lucas Noubi cabeceó un córner a las manos del portero ucraniano. Lunin levantó la cabeza, vio el desmarque de Brahim y puso en marcha el contraataque con un espectacular saque con la mano desde su propia área.
Brahim Díaz hizo el resto. Controló con el pecho, ganó la carrera a los defensores, avanzó hacia el área y batió a Leo Román con un derechazo seco. Un gol de esos que justifican un partido entero y que dejó al Dépor camino del vestuario con la sensación de haber recibido demasiado castigo.
El Dépor aprieta y Lunin salva al Madrid
Tras el descanso, Jose Mourinho agitó el equipo con varios cambios y el partido se abrió. El Deportivo de La Coruña, más rodado y espoleado por Riazor, empezó a discutirle el balón al conjunto blanco y encontró espacios para acercarse a la portería madridista.
Carlos Espí llegó a marcar, aunque su tanto fue anulado por fuera de juego. Después, los gallegos fueron aumentando la presión mientras el Madrid buscaba sentenciar a la contra. Vinícius, apagado durante su participación, dejó su sitio al canterano Jorge Cestero.
El equipo coruñés tuvo su gran oportunidad en el minuto 87. Tras un barullo en un córner, Miguel Loureiro enganchó una volea que llevaba veneno y que parecía destinada a convertirse en el empate. Pero allí apareció Lunin, bien colocado, para despejar el balón con la pierna.
El Deportivo de La Coruña no dejó de insistir hasta el último suspiro, pero el Madrid resistió. Sin alardes, sin necesidad de enseñar todas sus cartas y todavía lejos de su versión definitiva, el conjunto de Jose Mourinho se marcha de Riazor con otro título y una certeza: el nuevo Madrid sigue creciendo.
El Teresa Herrera ya está en las vitrinas. Y LaLiga, a la vuelta de la esquina.
