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La posición de Sánchez sobre Venezuela en 3 tuits y una carta a la militancia: de la equidistancia a líder anti-Trump

Sánchez vuelve a separarse de la postura oficial de la Unión Europea y se coloca como líder del frente izquierdista anti-Trump.

Sánchez vuelve a separarse de la postura oficial de la Unión Europea y se coloca como líder del frente izquierdista anti-Trump.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece para efectuar un balance del curso político y presentar el informe periódico de rendición de cuentas Cumpliendo. | EFE

Pedro Sánchez es experto en tratar de sacar ventaja de cualquier oportunidad que la situación interna o internacional le brinde. Con un Parlamento paralizado, sin Presupuestos Generales, sin mayoría social, rodeado por casos de corrupción y escándalos de acoso sexual... cualquier oportunidad que le brinde la actualidad, se llame Gaza o Venezuela, la exprime hasta la saciedad según sus necesidades, o si las presiones de sus socios de Gobierno le empujan a ello.

El hecho es que, en apenas 24 horas, se ha podido ver una evolución en las manifestaciones públicas a través de la red social X del presidente del Gobierno en relación a la conmoción mundial que ha provocado la intervención de EEUU en Venezuela con la extracción de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, en una operación quirúrgica, con intervención de la CIA y la DEA, que ha puesto a ambos a disposición judicial en Nueva York con cargos de narcotráfico que se derivan de una resolución de un tribunal federal del año 2020.

Equidistancia sin complicaciones

En su primera intervención pública el sábado 3 de enero por la mañana, día D, el jefe del Ejecutivo se limitó a hacer "un llamamiento a la desescalada y a la responsabilidad" y a advertir de que "hay que respetar el derecho internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas".

Una declaración poco comprometida, que no implicaba tampoco una crítica dura a la intervención de EEUU.

Un mensaje ignominioso e hipócrita

Fue después de la intervención de Donald Trump a las 17:00 horas del sábado cuando se produjo un primer viraje en la postura de Sánchez, quizás también espoleado por las críticas del ala izquierda de su Gobierno. "España no reconoció al régimen de Maduro. Pero tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo", señaló Sánchez en X, en un mensaje como poco ignominioso e hipócrita.

Lo cierto es que fue en suelo español (en la embajada de España en Caracas) donde se hizo renunciar al ganador de las elecciones de julio de 2024, Edmundo González Urrutia, delante de los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge, y se le "facilitó" su huida a España para solicitar asilo político. González Urrutia firmó una carta en la que reconocía la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela de validar la victoria electoral de Nicolás Maduro en las elecciones de julio de 2024, documento que refrendaba esa ratificación oficial. Pero el propio González ha declarado que firmó el documento bajo coacción, chantaje y presión como condición para poder abandonar el país y salir al exilio, diciendo que no tuvo otra opción si quería evitar consecuencias graves.

Con esta actuación en suelo español se legitimó definitivamente el pucherazo de Nicolás Maduro —que según el informe de la ONU no tuvo precedentes en la historiay todas las tropelías cometidas por su régimen, con el silencio cómplice de José Luis Rodríguez Zapatero. De las relaciones de Zapatero con Sánchez está todo escrito y poco más hay que añadir.

Pedro Sánchez critica en su mensaje en X la violación del derecho internacional, cuando avalaron la flagrante violación del derecho de los venezolanos en unas elecciones en las que la oposición, liderada por María Corina Machado y González Urrutia, arrasó a los seguidores del régimen. Una postura, la española, más grave aún si se tiene en cuenta que la posición española en relación a Hispanoamérica tiene gran predicamento en la Unión Europea.

Es cierto que España mantuvo la ambigüedad calculada de negarse a reconocer a Nicolás Maduro hasta que se publicaran las actas electorales de manera "íntegra y verificable", algo que no llegó a suceder nunca, pese a que el Centro Carter mostró las actas que daban la victoria a González Urrutia. Y así hasta hoy. Esa ambigüedad le permite a Pedro Sánchez escribir sin sonrojarse ese mensaje en X diciendo "España no reconoció al régimen de Maduro", mientras que con sus actos legitimaba el régimen. No solo con lo que ocurrió en la embajada de Caracas con Edmundo González Urrutia, sino con los tejemanejes de Zapatero antes, durante y después de las elecciones de 2024.

La carta a la militancia

Horas después, ya el día 4, Pedro Sánchez insistió en su tesis, esta vez en una carta a la alicaída militancia socialista, donde alude de nuevo a la violación de la legalidad internacional en Venezuela, reitera su condena a la intervención de EEUU y se pone una medalla, recordando lo importante que es "contar con un Gobierno en España que abogue y defienda, siempre y donde sea, el derecho internacional y la resolución pacífica de los conflictos".

Tan importante es el papel que juega España que no ha servido para nada: EEUU ha entrado en Venezuela y en cuestión de horas ha extraído a un narcoterrorista asesino y violador de los derechos humanos para ponerlo a disposición de la justicia. No creo que Donald Trump haya tenido en cuenta en ningún momento ni el importante papel de Pedro Sánchez en el mundo ni mucho menos el de José Luis Rodríguez Zapatero. Al menos que tengamos noticia de ello.

Líder del frente anti-Trump

Pero el giro más grave se produce el domingo por la tarde cuando, también a través de X, Pedro Sánchez anuncia que ha suscrito un comunicado conjunto junto a los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, Uruguay y México, en el que expresan que "la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional", un mensaje en el que la hipocresía del presidente del Gobierno vuelve a relucir en todo su esplendor, cuando en julio de 2024 precisamente lo que no se hizo fue respetar "la voluntad del pueblo venezolano".

El comunicado convierte a Pedro Sánchez en una especie de líder del frente anti-Trump izquierdista, que ya avanzaba en su carta a la militancia socialista, con miembros que en su mayoría forman parte del llamado Grupo de Puebla —la excepción es Gabriel Boric, que firma el comunicado estando en funciones, pero que no forma parte del Grupo de Puebla y ha sabido mantenerse distante de Nicolás Maduro y de otras figuras como Daniel Ortega o Evo Morales—, y vuelve a colocar al presidente español en una posición excéntrica en relación a la postura oficial mantenida hasta ahora por Bruselas. Tanto Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, como Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de los 27, defendieron en X para Venezuela una "transición pacífica" bajo el "respeto a la legislación internacional", pero sin más valoraciones y cuidándose mucho de no criticar abiertamente la intervención de EEUU.

Todos los que suscriben el comunicado están situados ideológicamente a la izquierda y hay que recordar que tanto Gustavo Petro (Colombia) como Claudia Sheinbaum (México) han sido amenazados por el mandatario norteamericano.

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