Bono y el libreto de Leire
Parece contrario a toda lógica que un expresidente no haya tenido su propio fusible como los muchos que, de momento, protegen el circuito principal de Pedro Sánchez. ¿Está más protegido José Bono que el propio Zapatero?
Sea cual sea su horizonte penal hay que pedir a Leire Díez que, si era verdad aquello de que estaba escribiendo un libro lo acabe. Y si no, que se ponga. Pese a las entregas por fascículos diarios de los pseudomedios, merecería la pena tenerlo todo ordenado, con su índice onomástico y sus códigos QR para escuchar grabaciones y hasta ver vídeos. Y en rústica.
Los derechos podrían destinarse a comprar equipo de verdad para los guardias de la UCO que no han cedido a las presiones. O para los que persiguen narcolanchas en cayucos con fueraborda. O para tantas cosas en esta España yacente.
PS, Por Supuesto es Pedro Sánchez. Pues Sí. Que es como decir PS de Partido Socialista, siglas parciales del acrónimo completo, PSOE, tan traducido como merecido, y que hoy puede ser Pedro Sánchez Organizó Esto. La Mafia identificada. Los códigos se pueden descifrar casi al completo en los cuadernitos de Leire Nelken, la notaria mayor del Golpe que tenía entrada en todas las instituciones, desde la Fiscalía hasta la Guardia Civil.
Se ciernen sobre Ferraz oscuros nubarrones cargados de destrucción. Todo falla. Cada día un nombre, un escándalo. Ahora estamos también en que si el "1212" es el padre o el hijo. La esposa Begoña, el hermano David, el suegro Sabiniano y, ¿ahora también otro Pedro, el padre de él, sirve de excusa? Pues como ZP con las herencias de madre y suegra, o con la prole gótica que va camino del austero y frío románico de las mazmorras. ¡Vaya joyas, también las hijas! Infravaloradas unas y otras. Y encima, Leire, que lo anotaba todo.
Pero la moviola de este drama que nos atropella a diario se remonta a principios de siglo, cuando llegó al poder el magnate del crudo, José Luis Rodríguez Zapatero, y se llevó a José Bono, fuerza viva manchega, como ministro de Defensa. Bono fue el que convenció a Felipe González de que fichara como número dos por Madrid a un tal Baltasar Garzón cuando a Zapatero no le conocía nadie.
La historia de Quintos de Mora, contada aquí muchas veces, es de sobra conocida y no acabó bien. El juez que se ponía y se quitaba la toga según la temperatura política no consiguió llegar a ministro felipista, en parte gracias a la resistencia de Margarita Robles, entonces secretaria de Estado de Interior y afanada rastreadora del capitán Khan, personaje laosiano ideado por Francisco Paesa, un espía que se pagó su esquela en El País poco después de la fuga del director de la Guardia Civil, Luis Roldán.
Enfurruñado por ver apagado su brillo que no pasaba de secretario de Estado, el de Torres, le afloró los GAL a su jefe y se calzó la toga para perseguirlo. En realidad, no sé de qué nos sorprendemos… Si llega a andar por allí Leire, ¡menudo libreto!
Y Balta es Lola, Dolores Delgado. Y juntos son el origen de casi todo, incluidas las Fiscalías Generales del Movimiento, cuyo papel es crucial para este Régimen que ha desmantelado ya la división de poderes persiguiendo a jueces, fiscales, políticos, parientes de políticos y mandos policiales que cumplen su deber. El jefe de los fiscales, Álvaro García Ortiz, pupilo de Lola, ya fue condenado, pero lleva prendida la medalla de la Orden del Fango y es reconocido por compañeros y hasta premiado por el diario Público como "personaje del año", que no deja de ser cierto.
El aquelarre de fiscales, reunidos como los Tubos, para festejar en un restaurante madrileño los ascensos conseguidos a la sombra del buen árbol lo dice casi todo. ¿Cuántas víctimas han dejado por el camino? ¿Cuántas faltan por caer?
José Bono, primer mentor de Baltasar Garzón, es un material catalizador: acelera reacciones químicas —políticas en este caso— sin sufrir cambio alguno… salvo los patrimoniales, que sólo se atisban con mucho asombro pero sin demasiado detalle. Hípicas, coches de alta gama, joyerías… borrones y cuentas nuevas coincidiendo con cambios de estado y condición. Y tantos lugares: Dominicana, Guinea, Marruecos, quién sabe si Túnez…
Un tipo campechano, de procesión de Corpus en Toledo y "España madre, no madrastra". Ojos claros, sonrisa abierta y una exitosa repoblación capilar, no como los chabacanos Dalton, que acabaron creyendo que timaron al timador que les plantó la pelusilla, hermano del asesino más buscado en uno de los casos más fangosos de nuestra crónica negra, el de las niñas de Alcacer.
Bono el simpático, el de las dehesas, los olivos y las encinas acabó interesado por la maquinaria militar, pero nunca para matar, como solía justificar. Antes muerto, llegó a decir. Hasta cambió la letra del estremecedor Homenaje a los Caídos sustituyendo "morir" por "vivir" porque eso de dar la vida por algo que lo merezca — "no supieron morir de otra manera" — no pegaba con su sonrisa ni con su valor. El ministro echó la culpa del cambio al entonces JEMAD, el general Félix Sanz Roldán, luego director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
Pero las fragatas de la paz y los aviones del arco iris eran para el amigo Hugo Chávez, el depredador comunista bolivariano al que mandó callar en vano el rey Juan Carlos. Y si algún día se desatara la tempestad… se dice que hay secretos que se le pegaron a la manga cuando se fue de su despacho y se llevó su caja de cartón, que no deja de ser el primer ataúd.
Un CNI con rama militar para un ministro de Defensa es como una caja de bombones, nunca sabes qué secreto te puede tocar. Y podría ser que Forrest hiciera y deshiciera a su antojo para llevarse a casa trocitos de miserias o deshechos de tienta en forma de cintas o de fotos borrosas pero inequívocas… Hasta publicó un libro —Leire, aprende— que unos leyeron con mucho más interés que otros pero que todos (los temerosos) compraron para consultar el índice onomástico y respirar o encoger los esfínteres. Los mejor pensados dicen que todo lo que se llevó —que no está inventariado— lo cedió a la Fundación Pablo Iglesias. Ya podemos quedarnos más tranquilos.
Las fragatas, los aviones, el petróleo y los Morodo en Venezuela no atañen en exclusiva al "Prínsipe" y, sin embargo, ha tropezado antes que el que fuera su ministro. Conviene visitar la Radioteca de Dieter para ir apuntando personajes en la pizarra, porque irán saliendo a escena. En principio parece contrario a toda lógica que un expresidente no haya tenido su propio fusible como los muchos que, de momento, protegen el circuito principal de Pedro Sánchez. ¿Está más protegido José Bono que el propio Zapatero? ¿Acaso no está implicado en episodio irregular alguno y sólo apareció en el sitio exacto con el hombre exacto y en el momento exacto, pero sin actuar, sin pestañear siquiera?
¿Por qué no aparece Bono en el detallado libreto de Leire?
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