
¿Qué sería de muchos, incluso de los más notables, si los mitos, por la acción de un supremo poder, o por cualquier excelsa obra humana, desaparecieran momentáneamente, sin posibilidad alguna de regeneración? No precisamos remontarnos a la antigüedad persa, ni a la egipcia, con sus adoraciones y ritos, para adentrarnos en el fenómeno de los mitos.
En la actualidad sigue habiendo mitos, bien que construidos por interés y de permanencia muy volátil. La RAE define el mito como "relato o noticia que desfigura lo que realmente es una cosa, y le da apariencia de ser más valiosa o más atractiva" [Ed. 1992]. Desde ese concepto, el mito pierde aquel tinte singular de ser producto de una divinidad o resultado del carácter heroico de su protagonista.
Nuestra España se ha visto recientemente repleta de mitos —sin mediación divina y ausente de héroes—, los más de ellos que ya han cobrado, o están en trance de hacerlo, la más cruda realidad.
Todos recordamos que la economía española, en palabras míticas del presidente del Gobierno, iba como una moto. Señor Sánchez, ¿qué pasó con la moto?, ¿quizá se le gripó el motor por falta de lubricante? No olvide que el lubricante en la vida pública es la confianza, basada en la verdad, transparencia y buen hacer.
¿Dónde quedaron sus promesas y sus proyectos de crecimiento continuo, de redistribución de rentas, garantizando los bienes necesarios a los más vulnerables —como es el acceso universal a la vivienda—, así como el equilibrio de las cuentas públicas, cuando vemos que se ralentiza el crecimiento y la deuda supera al PIB?
La última de sus promesas, publicitada hasta la saciedad, es el portal inmobiliario estatal de Casa 47, donde prometió cubrir las necesidades de vivienda pública a alquileres asequibles, cuando constatamos que estas viviendas suman un total de 800, raramente disponibles en las zonas más tensionadas.
¿Cree que con esa disponibilidad pueden atenderse las necesidades de quienes pretendan constituir un nuevo núcleo familiar?
En otro orden de cosas, ¿está usted satisfecho con la vigencia del Ingreso Mínimo Vital (IMV)? ¿No considera un fracaso que se extienda a algo más de los 2,7 millones de perceptores? Además de desincentivar del trabajo, tiene un coste próximo a los 6.000 millones de euros.
Poco optimismo cabe cuando el volumen de desempleo, a fines de agosto último, se sitúa próximo a los 2,4 millones de trabajadores, si bien esta cifra presenta dudas a las estadísticas europeas (Eurostat), en las que se hace constar en las rúbricas laborales, que las definiciones en España difieren de las de la Unión Europea (años 2021-2025, último publicado).
Además, es notoria la pérdida de credibilidad de España en los ámbitos supranacionales, ninguneando su presencia, aunque el Gobierno de la Nación parece no considerarlo. Buena, aunque dolorosa muestra de ello, es nuestra exclusión de la reunión del G20 de la semana pasada en Asheville (Carolina del Norte) EEUU, no figurando siquiera en la relación de invitados.
Refúgiese el lector en los mitos, si desea una vida sosegada; pero la realidad le despertará más alterado.