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Un experto tras la derrota de Orbán: "¿Este es el modelo que querían algunos partidos en España?"

Luis F. Quintero y su equipo analizan en Con Ánimo de Lucro la derrota de Orbán en Hungría.

Cambio brusco de guion en Hungría, y con consecuencias que pueden ser muy relevantes. También desde el punto de vista económico. Y es que la economía ha sido uno de los principales motivos de la derrota de Viktor Orbán en Hungría. Orbán perdía ayer las elecciones tras 16 años en el poder en lo que ha supuesto su segundo mandato, ya que también ganó en 1998 y estuvo hasta 2002.

En 2010 Orbán heredó una terrible crisis económica, como la que sumía a EEUU y al viejo continente en su conjunto, con una crisis financiera global que golpeó a las economías menos preparadas. Hungría sufrió el rescate del FMI en 2008 con 12.500 millones. La UE puso 6.500 y el Banco Mundial 1.000. El excesivo déficit público, una fuerte deuda por encima del 72% del PIB. España, en aquel momento no llegaba al 40% del PIB de deuda pública. Hoy, Hungría mantiene el mismo porcentaje de deuda, un poco por encima, está en el 73,5% de deuda sobre PIB, unos 165.000 millones de euros mientras que España se ha ido por encima del 100% de deuda pública en 1,7 billones de euros.

Sin embargo, Hungría tiene una quinta parte de la población que tiene España. Más allá de estas comparaciones, la clave económica del Gobierno de Orbán fue la adopción de algunas medidas liberales en lo económico y otras profundamente intervencionistas. Bajó drásticamente los impuestos poniendo un tipo único de IRPF en el 16% que luego bajó al 15% y redujo de manera significativa el Impuesto de Sociedades al 9%.

Sin embargo, el plan de Orbán no era liberal, era intervencionista. Porque al mismo tiempo cobró impuestos "Robin Hood" a las multinacionales, para compensar las bajadas anteriores. Y, además, nacionalizó los fondos de pensiones privados e intervino la economía, dominando desde lo público la mayor parte de la actividad económica del país. Quiso rehungarizar la economía recuperando el control de diferentes sectores que habían sido privatizados tras la caída del comunismo. Ahí está el sector bancario húngaro. Hoy el 50% del sector está en manos húngaras, también la energía y los servicios públicos, o las telecos.

¿Por qué es importante esto unido a su derrota? Porque la crisis económica que vive Hungría hunde al país por detrás de competidores a los que había sido capaz de sobrepasar hasta hace poco. Y por otro, que ese modelo híbrido que trata de pintarse de liberal, cuando es profundamente nacionalista e intervencionista, se adivina un error. Y son muchos los líderes conservadores los que tratan de imponer estas ideas, entre otros, Santiago Abascal en nuestro país.

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