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EDITORIAL

El gobierno de Sánchez, una bendición para todo tipo de delincuentes

Ha beneficiado a todo tipo de delincuentes, ya sean corruptos comisionistas, malversadores o golpistas, okupas, violadores o narcotraficantes.

"El último aizkolari socialista", "un titán contra los desahucios", "un referente político en la lucha contra los efectos de la crisis y las políticas de la derecha". Así elogiaba Pedro Sánchez en 2014 a Koldo García Izaguirre, exportero de un club de alterne convertido en mano derecha de su exministro de Fomento, José Luis Ábalos, y que ha sido detenido este miércoles por su supuesta pertenencia a una trama que se habría dedicado a cobrar comisiones ilegales por la venta de mascarillas durante la pandemia del coronavirus.

Tiempo habrá de conocer hasta donde llegan las ramificaciones de esta trama corrupta protagonizada por este exconcejal socialista que también fue encargado de custodiar los avales de la polémicas primarias que auparon a Pedro Sánchez como secretario general del PSOE; por de pronto se ha sabido que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dio un contrato de 3,5 millones al proveedor de mascarillas investigado porque se lo recomendó Ábalos. Y lo que parece innegable es que, mientras el Gobierno de Sánchez se dedicaba a criticar la esplendida gestión de la Comunidad Madrileña contra la pandemia —llegando al extremo de calumniar al hermano de la presidenta Ayuso—, en su seno se gestaba una trama corrupta dedicada a enriquecerse a costa de la lucha contra el virus.

Precisamente, la investigación de la Fiscalía Anticorrupción que ha llevado a la detención de García Izaguirre dio comienzo con una denuncia del Grupo Parlamentario de Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid contra una docena de contratos por valor de 326 millones de euros, relacionados con Ábalos, el propio presidente del Gobierno o la entonces ministra Nadia Calviño.

Ni que decir tiene, sin embargo, que ni Sánchez ni Ábalos han asumido la menor responsabilidad política por este asunto —Ábalos actualmente es diputado del PSOE por Valencia—. Lo que ha hecho Sánchez es desvincularse desde Rabat de su otrora elogiado "aizkolari socialista" y volver a hacer calumniosas insinuaciones contra la presidenta de Madrid y su familia. Eso, sin dar explicación alguna —por cierto— de los motivos de su viaje a Marruecos ni de por qué su gobierno desarticuló hace 16 meses el cuerpo policial de choque contra los narcos en el estrecho.

Lo que es evidente es que el gobierno de Sánchez ha constituido y sigue constituyendo una autentica bendición para todo tipo de delincuentes; ya sean corruptos comisionistas, como García Izaguirre; ya sean malversadores o golpistas, como los beneficiados por sus indultos, amnistías y cambios legislativos; ya sean okupas, como los premiados por la nueva Ley de Vivienda; ya sean violadores, como los beneficiados por la Ley del solo sí es sí; ya sean narcotraficantes, como los que celebraron el desmantelamiento del Organismo de Coordinación del Narcotráfico (OCON) Sur. Y es que para Sánchez todo vale y cualquier compañía es buena con tal de seguir en la poltrona.

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