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Desatinado sectarismo

De todos es bien conocido el desprecio del anterior presidente del gobierno hacia los medios de PRISA. Durante un tiempo se jactó de haber logrado obtener la mayoría absoluta sin concederles ninguna entrevista. Sin embargo, y pese a su mal humor y la falta de carácter dialogante que parece ser le caracterizaba, ni a él ni a sus ministros de exteriores se les ocurrió vetarlos en los viajes oficiales. Un sectarismo acerado, tan contrario al buen talante que algunos aún creen ver en el gobierno socialismo, que sólo añade razones para el necesario cese de un ministro. Una venganza personal hacia quienes provocaron con preguntas incómodas las acusaciones hacia el papel de España en el golpe contra Chávez.

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