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Dos lecturas antes de un discurso

Dos artículos imprescindibles en el quiosco de este lunes. Dos cuestiones ineludibles, ante las que el candidato socialista deberá ofrecer respuestas claras y directas en su discurso de investidura como próximo presidente del Gobierno de España. He aquí algunas claves que Rodríguez Zapatero hará bien en tener presentes durante la composición de su discurso.
 
Mathew Kaminski (*), editorialista de The Wall Street Journal, comenta en la pieza titulada Crisis de identidad de Europa:
 
"Cuando los atentados del 11 de marzo en Madrid impulsaron a los desvalidos socialistas al poder en España el pasado mes, un partido marginal, incomparablemente fuera de lugar, también creció espectacularmente".
 
"Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC) ganó el cuarto mayor número de escaños en el Congreso, con una cifra récord de ocho, desde el único escaño con que contaba hasta ahora. La mayoría de partidos en esta región nordoriental de 6,5 millones de habitantes respalda la expansión del autogobierno, pero la izquierdista ERC presiona por una eventual independencia. Los socialistas necesitan su apoyo para formar un nuevo gobierno a finales de esta semana, y la ERC está apuntando a un pacto duro".
 
"Así que, mientras la policía da caza a los islamistas que están detrás de los ataques terroristas, el otro drama nacional –una posible ruptura de España– entrará en escena en los próximos meses. Además de su alianza con la ERC, los socialistas han tomado una acomodaticia posición hacia los nacionalistas del País Vasco, la otra región española con tensiones secesionistas".
 
 (...) Los líderes catalanes quieren incluir su región en esta Europa extendida –independencia a hurtadillas, acusan otros españoles– . Pero, en paralelo con las demandas secesionistas de Cataluña, la Unión Europea es en sí misma un objetivo voluble. La Convención para la Constitución europea ha fallado en proveer de las instituciones estables,  al dar por sentadas sus propias cuestiones existenciales. Incluso si se adopta en junio, este pequeño-adorable documento es un tratado más que una Constitución, condenado a revisión".
 
Como ideología, además, el nacionalismo es particularmente inútil. Los catalanes conocen sus quejas y demandas por medio del alma. Pero, ¿qué hace que la otra parte rechace cualquier nueva concesión a los catalanes? El resto de españoles notan con acritud que los impuestos de Franco erigieron la industria vasca y catalana, a su costa. La intención [de los nacionalistas] de dar menos a la Hacienda nacional podría incomodar a otras regiones con una larga trayectoria en costear el desarrollo de España. Nadie puede decir con seguridad que un nuevo acuerdo dejará satisfechos definitivamente a los nacionalistas, o que otras regiones no darán un paso adelante con demandas similares".
 
 
En The Observer y El Mundo (*), el primer ministro británico, Tony Blair, publica un artículo titulado Por qué no debemos nunca abandonar a Irak:
 
"(...) la principal amenaza que pende sobre nosotros, aparte de la inmediata que representa el terrorismo, es nuestra equivocada sensación de seguridad. Cuando hay quienes atribuyen a Irak el resurgimiento del extremismo islamista, ¿es que de verdad se han olvidado de quién acabó con la vida de quién el 11 de septiembre de 2001? Cuando nos exigen que repatriemos a nuestros soldados, ¿creen en serio que así se apagará la sed de estos extremistas, por no hablar de lo que les ocurriría a los iraquíes?"
 
"En el caso de que diéramos la espalda a nuestros aliados norteamericanos y les dijéramos que se las apañaran y combatieran ellos solos, ¿qué sería de los que nos libraríamos? Si nos retiramos de Irak, nos dirán que nos retiremos de Afganistán y, a continuación, que nos retiremos completamente de Oriente Próximo y, a continuación, ¿quién sabe? Sin embargo, una cosa es segura: tienen fe en nuestros puntos débiles, exactamente de la misma manera que tienen fe en su propio fanatismo religioso. Cuanto más débiles nos mostremos, más vendrán tras nosotros".
 
"No es fácil convencer a nadie de todo esto: decir que terrorismo y Estados inestables con armas de destrucción masiva no son nada más que las dos caras de la misma moneda; decirle a la gente lo que no quiere oír; decirle que, en un mundo en el que los occidentales disfrutamos de todo tipo de placeres de la moderna existencia, los más serios y los frívolos, estamos en grave peligro".
 
"Hay una batalla en la que tenemos que participar, un conflicto en el que tenemos que ganar, y eso es lo que ahora está sucediendo en Irak".
 
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