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Ultraje en el José Martí

Un representante electo del Parlamento español ha sido el involuntario protagonista de uno de los episodios más vergonzosos de la larga historia de relaciones diplomáticas entre España y Cuba. La tiranía castrista ha prohibido la entrada al país al diputado del PP Jorge Moragas, ¿La razón aducida por los funcionarios de aduanas?, ninguna, apenas un balbuceo sobre no se sabe bien que leyes internas.

De Castro y sus verdugos podemos esperar cualquier cosa, y, en cierto modo, el diputado Moragas podría haber salido peor parado de la isla-cárcel. Lo verdaderamente lamentable ha sido la reacción de PSOE e IU. Los socialistas, con Trinidad Jiménez al frente, se han limitado a hablar de "problemas burocráticos", mientras que el destacamento castrista en Izquierda Unida, liderado por Gaspar Llamazares, ese alumno privilegiado de la robolución,  ha tachado a Moragas de "provocador".

A Eric Campos, baranda de las Juventudes del PSOE, no le pusieron tantas pegas cuando, el pasado verano, viajó a la Isla a lustrar las botas de los jerarcas revolucionarios. Los periodistas del pesebre castrista, estilo Maria Antonia Iglesias o Carlos Carnicero, no suelen encontrar objeciones cuando se desplazan hasta La Habana. ¿Cuáles son esos problemas burocráticos?, ¿qué significa provocar en lenguaje revolucionario?

Un representante de todos los españoles ha sido ultrajado inexplicablemente en el José Martí, aeropuerto de La Habana. Exigimos una respuesta.

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