Aparcado momentáneamente el McGuffin de Franco, hasta la próxima vez que a alguien le pillen con el carrito del helado y saque de su tumba al Generalísimo para opinar de un período de la historia de España que no vivió, lo verdaderamente insólito habría sido sin lugar a dudas que Laporta hubiera aportado datos nuevos relevantes en la Asamblea de este miércoles que no incluyera en su performance del lunes, esa en la que nos tomó a todos por gilipollas. No dijo nada el lunes porque nada podía decir y hoy, miércoles, tampoco ha dicho nada porque seguía sin poder decir nada. O, aún peor, ha seguido al parecer justificando el hecho de que el Fútbol Club Barcelona se tirara diecisiete años pagando al número dos de los árbitros en activo porque, según él pero sin aportar dato alguno que lo acredite, eso lo hace todo el mundo. Que conste que a mí el paréntesis del franquismo y la alusión del presidente culé al Régimen no me han parecido mal ni creo tampoco que vayan a apartar nuestra mirada de lo que realmente importa, que es Negreira, y además el vídeo del Real Madrid ya lleva tropecientos millones de visitas y subiendo, en español y también en inglés, que joroba más.
Ya se sabe en todo el mundo a quién benefició, ayudó económicamente y respaldo Francisco Franco, al Barça, el más franquista de todos los clubes franquistas, pero ahora debemos regresar al hoy, al presente, que es lo que quiere eludir a toda costa el Barça. Por lo que se ha filtrado de la reunión de los clubes, Laporta ha vuelto a salir trasquilado. Nadie le ha creído, cuestión ésta que empieza a ser demasiado habitual. Sus propios compañeros de la Liga saben que miente, que no dice la verdad, empezando por supuesto por Tebas y acabando por Gil, Castro o Catalán. Si de interponer demandas se trata, Laporta va a tener trabajo con los responsables de los otros cuarenta y un presidentes de clubes de Primera y Segunda División. Porque, ¿a santo de qué podría Anticorrupción respaldar la personación del Real Madrid en el caso si no fuera porque creen que es lógico que se sienta perjudicado? ¿Y por qué debería sentirse justamente perjudicado, según la Fiscalía, el Real Madrid Club de Fútbol si no es por la influencia que pudieran tener los Negreira con sus decisiones en el resultado de algunos partidos?
Ha habido quien, en la reunión de hoy, ha dicho, y con bastante razón, que no está en juego sólo el prestigio del Barça, que está por los suelos, sino la reputación del fútbol español, que también anda tocada. El daño que el club catalán le ha hecho a nuestra Liga es simplemente irreparable, tardará mucho tiempo en poder equipararse a la Premier, por ejemplo. En Libertad Digital, Miguel Ángel Pérez publica la confesión de Negreirita, el hijo de Negreira, Negreira junior, un documento que se incluye en el sumario del caso, acerca de los paseos en coche desde el hotel de concentración de los árbitros hasta el Camp Nou, únicamente al Camp Nou: "Dicho vehículo sirve para acompañar prácticamente cada semana a un equipo arbitral durante su estancia en Barcelona, también para acudir a diferentes estadios con una frecuencia muy elevada situados en Villarreal, Valencia, Tarragona, Gerona y Zaragoza". En ese coche no viajaba, que se sepa, el Caudillo, por mucho que haya tratado de exhumarlo el barcelonismo. En lugar de hacer el paripé, Laporta podría haber respondido a la pregunta de ¿por qué? el pasado lunes. También hoy. Él lo sabe. Lo sabemos todos. En vez de eso tiró del Francomodín, como ha dicho esta mañana la presidenta Ayuso en el programa de Federico. Es la táctica del avestruz. Y todo por no decir la verdad. Todo por no confesarlo todo. Todo por seguir ahí medio minuto más. Como dice José Hierro en Cuaderno de Nueva York, "después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo". En este caso, y aunque él no lo sepa aún, o quizás sí, esto finalmente no le servirá de nada a Laporta. El carrito es verde, el helado es de vainilla y el sirope es de arce.