
El FC Barcelona empieza a ver un poco más cerca a Rodri Hernández. No porque el Manchester City haya rebajado sus pretensiones —más bien todo lo contrario—, sino porque la salida de Ferran Torres rumbo al París Saint-Germain puede proporcionar al club azulgrana el margen económico que necesita para afrontar el fichaje del centrocampista madrileño. Dos operaciones que, pese a ser independientes sobre el papel, han terminado cruzándose en el despacho del director deportivo del Barça, Anderson da Souza Deco.
El acuerdo entre el Barça y el PSG por Ferran está prácticamente encarrilado y se sitúa en torno a los 50 millones de euros. El delantero valenciano, que llegó al Camp Nou precisamente procedente del Manchester City en enero de 2022, está a un paso de regresar a Francia, donde se reencontrará con Luis Enrique Martínez. La operación, además de dejar una importante cantidad en las arcas azulgranas, permitirá al Barcelona liberar masa salarial.
Y ahí aparece Rodri. El internacional español es desde hace semanas uno de los grandes objetivos de la dirección deportiva azulgrana y, según las informaciones publicadas en las últimas horas, el jugador habría dado su visto bueno para recalar en el Barcelona. El problema nunca ha estado tanto en convencer al futbolista como en conseguir que el Manchester City acepte dejarlo marchar por una cantidad asumible para un Barça que sigue obligado a hacer auténtica ingeniería financiera si quiere cumplir con la regla 1:1 del fair play financiero que marca LaLiga.
El City no baja de los 80 millones
Las primeras conversaciones han dejado clara la posición del club inglés. El Barcelona ya ha presentado una oferta que rondaba los 60 millones de euros entre fijos y variables y que fue rechazada por el City. Desde Inglaterra apuntan a que el conjunto de Enzo Maresca no estaría dispuesto a negociar por debajo de una cifra próxima a los 80 millones.
El escenario, por tanto, sigue siendo complicado. Rodri sigue siendo a día de hoy jugador del Manchester City, pero su situación contractual juega también a favor del Barcelona. El madrileño termina su vinculación el 30 de junio de 2027 y, con 30 años, el conjunto inglés se enfrenta a la disyuntiva de retener a una de sus grandes figuras o aceptar ahora un traspaso que le permita ingresar una cantidad importante.
El Mundial 2026, además, ha vuelto a disparar la cotización de un futbolista que ya fue Balón de Oro en 2024. Rodri ha recuperado su mejor nivel después de la grave lesión de rodilla que le apartó durante buena parte de la temporada anterior y se ha convertido de nuevo en una pieza absolutamente diferencial. Su rendimiento en la Copa del Mundo ha reforzado todavía más la posición negociadora del City.
Ferran, la pieza que faltaba
En Barcelona son conscientes de que para fichar a Rodri hay que hacer números. Y la venta de Ferran Torres ayuda precisamente en ese sentido. El traspaso al PSG no permitirá pagar por sí solo los alrededor de 80 millones que pretende el Manchester City, pero sí genera un margen que puede resultar determinante para mejorar la propuesta y, sobre todo, para asumir el impacto salarial de la operación.
El Barça trata así de convertir una salida en la puerta de entrada de un fichaje de enorme calado. Ferran llegó desde el City por unos 55 millones de euros más variables y ahora puede dejar una cantidad cercana a los 50 millones en el club azulgrana. El negocio, desde el punto de vista económico, no ha sido especialmente brillante, pero su salida puede terminar teniendo una consecuencia mucho más importante para el proyecto de Hansi Flick: despejar el camino para Rodri.
Sin embargo, la operación ni mucho menos está cerrada. El City ha rechazado ya dos propuestas del Barça y mantiene una valoración elevada por su centrocampista. Pero en el Camp Nou mantienen la ofensiva y confían en que la voluntad del futbolista termine inclinando la balanza. Rodri quiere jugar en Barcelona y el Barça quiere convertir ese deseo en uno de los grandes fichajes del verano.
Mientras Ferran prepara las maletas rumbo a París, Rodri tiene que hacer lo propio con Mánchester. De momento, el madrileño debe regresar a los entrenamientos con el City, que este domingo se mide al Arsenal en el primer partido de la temporada en Inglaterra —la Community Shield, que enfrenta en el estadio de Wembley al campeón de la Premier League contra el de la FA Cup—, pero las conversaciones entre los dos clubes siguen abiertas.
El Barcelona necesita ahora encontrar la fórmula. Una cantidad fija más variables, probablemente, para acercarse a las pretensiones del Manchester City sin poner en riesgo su equilibrio financiero. La operación puede superar los 80 millones de euros en el traspaso y dispararse todavía más si se tiene en cuenta el salario del jugador durante los años de contrato. De hecho, en este sentido, se asegura que entre el traspaso y el salario bruto del jugador —que firmaría por cuatro años— podría irse en total a los 210 millones de euros.
La salida de Ferran, por tanto, no garantiza la llegada de Rodri. Pero sí elimina uno de los obstáculos que tenía el Barça para afrontar una operación que hace apenas unas semanas parecía mucho más complicada. Ferran se va al PSG. Rodri sigue en Mánchester. Y, entre ambos movimientos, el Barcelona empieza a ver un poco más cerca el fichaje que puede cambiar por completo su centro del campo.



