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Italia se rinde ante un Márquez que buscará el título en Japón

EFE
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Si algo ha demostrado Marc Márquez en Italia es su inquebrantable capacidad mental para reponerse de un error, aprender de lo ocurrido y salir reforzado de la situación. La caída del sábado en la esprint, con los pitidos incluidos de los aficionados italianos, no quebrantó la moral ni los nervios de Marc que salió, si cabe, más concentrado que nunca para lograr una victoria que ni siquiera un espléndido Bezzechi pudo quitarle.

Pese a que Marc podría haber optado por un pilotaje y una resultado más conservador, sabiendo que el Mundial es suyo, su carácter, ese que le hace tan especial de no querer perder ni a la chapas, nos sigue permitiendo ver carrera tras carrera una espectáculo y nivel de pilotaje que colocan a Márquez entre los mejores pilotos de la historia.

La presión de Misano y la revancha ante Bezsechi fueron motivaciones suficientes para que Marc no sólo consiguiera colocarse primero a mitad de carrera si no que fue capaz de apretar y marcar vuelta rápida cuando el italiano se acercaba. Parecía como si nada pudiera perturbar a un Márquez que se sitúa a un paso, mejor dicho, a tres de convertirse en campeón del Mundo e igualar a Mundiales a Valentino Rossi.

Se repite la historia en Motegi

Y digo a tres, porque son tres puntos los que Marc debe sacar más que su hermano en Motegi para conseguir proclamarse campeón matemáticamente. Algo que el ilerdense ya ha hecho en otra ocasión. Hace siete años, en 2018 Marc conseguía con su victoria del domingo su séptimo título de campeón, el quinto en la categoría reina. En aquella ocasión la fiesta fue perfecta ya que Márquez, que corría con el ala dorada, logró el Mundial en casa de Honda. Motegi es un lugar muy especial para el equipo nipón que verá probablemente al que fuera su campeón volver alzarse con un título pero ahora con la moto de la competencia.

Después de seis años y un infierno de lesiones, dudas, operaciones y recuperación de forma, el piloto español no sólo ha vuelto a su mejor nivel si no que ha demostrado que estos años de vagar por el desierto le han hecho más fuerte. Una fortaleza que le ha permitido ser flexible, adaptarse a las circunstancias y a los adversarios con el único objetivo de volver a ganar, de demostrarse que sigue siendo el mejor. Y vaya que si lo es.

Marc inalcanzable para el resto

No sólo es el mejor piloto, Marc hace cosas que para los demás son inalcanzables, como el propio Bagnaia que aún están intentando entender la telemetría de Marc. Y es Márquez tiene no sólo un pilotaje único, si no que es capaz de observar al resto de pilotos, de analizar la carrera y todo mientras despliega todo su potencial.

El objetivo de conseguir el Mundial en Motegi no será fácil. El trazado japonés es un circuito que invita, gracias a sus cuatro rectas, a los adelantamientos y que favorece a las motos con mejor punta de velocidad como son la Ducati y la Aprilia. Habrá que madrugar para ver si Marc logra en Japón volver a recuperar su lugar en lo más alto del motociclismo.

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