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McLaren se suicida, Sainz al podio y Verstappen huele el Mundial

Max Verstappen celebra su victoria en Qatar.
Max Verstappen celebra su victoria en Qatar. | EFE

No se puede fallar más que McLaren. Cuando parecía que tenían el Mundial más que atado, la presión, los nervios o la falta de concreción les han metido en un problema. Nervios que se notan en el todavía líder, Lando Norris, que volvió a fallar en la salida y perdió la posición ante Max Verstappen, al que no se le puede dar ni unos metros si no quieres que te gane la partida.

Nervios también en el muro de los coches papaya al dejar a los dos monoplazas fuera cuando el resto aprovechaba el safety car provocado por el accidente de Nico Hulkenberg para hacer la primera parada. Una estrategia fallida que puso en bandeja la victoria a Verstappen, quien ha logrado adelantar a Oscar Piastri en la clasificación general y se ha quedado a solo 14 puntos de Norris, después de que el inglés solo pudiera ser cuarto.

Parecen suficientes como para que Lando pueda cerrar su primer título, pero tratándose de Verstappen no hay nada seguro. Lo cierto es que gran parte de la afición deseaba este resultado para que la emoción dure hasta el último momento. Y la mayoría, además, apuesta y quiere que sea el actual campeón del mundo quien consiga una nueva corona. Y es que en la F1 nos gustan los chicos malos, los depredadores, en lugar de pilotos más templados y con poco carisma.

Doble error de McLaren

No tiene perdón el doble error consecutivo de McLaren. El pasado fin de semana, por un problema con el fondo plano, los dos coches fueron descalificados en Las Vegas y este fin de semana, en el circuito de Losail, ellos mismos se han descalificado. Ni siquiera la pole de Piastri le ha servido al australiano para engancharse al Mundial, y la segunda posición en carrera se ha quedado corta ante la victoria de Verstappen.

Carrera emocionante decidida por estrategia y con inteligencia por parte del muro de Red Bull, pero no han sido los únicos. Williams, de nuevo con Carlos Sainz a la cabeza, sacó petróleo del coche de seguridad y volvió a firmar un podio, el segundo del madrileño esta temporada. Posiblemente, la de este domingo haya sido una de las mejores y más importantes carreras del piloto español, que se acerca en la general a su compañero de equipo y disipa las dudas que gran parte de la prensa, sobre todo británica, había vertido sobre él.

Y, por una vez desde hace mucho tiempo, el Aston Martin fue competitivo. Fernando Alonso, que cruzó la línea de meta séptimo, mejoró una posición con respecto a la de salida. Y podría haber sido mejor, después de que perdiera dos posiciones debido a un trompo que dejó ver al asturiano conducir casi sin neumáticos. Está claro que el efecto Newey funciona.

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