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Mercedes arrasa en Australia y Alonso cumple con el guion

EFE
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El GP de Australia nos ha dejado las primeras certezas y quizás la más reveladora, aunque no era desconocida, es que el monoplaza de Mercedes está a otro nivel. Sea por su truco con la compresión en el
motor que la FIA no controlará en caliente hasta el mes de junio, o por la eficiencia en su motor y sistemas de aerodinámica activa, de recuperación de energía, lo cierto es que el doblete conseguido por Russell y Antonelli, respectivamente, les coloca líderes del Mundial y son, sin duda, el equipo de referencia en esta recién inaugurada era incierta.

Sólo los Ferrari, que han demostrado ser los coches más competitivos en las complicadas salidas de esta nueva etapa de la F1 han podido disputar, aunque fuera durante algunas vueltas, diez, la posición a las balas de plata. Leclerc, que al final ha sido tercero, protagonizó un primer stint divertido con Russell. Los dos pilotos pudieron familiarizarse con los distintos modos de recuperación y activación de la energía protagonizando diez vueltas de continuos adelantamientos que no eran tales. El espectador no sabe si los monoplazas se adelantan porque el de atrás es más rápido, y tiene el plus del overtake, o simplemente porque la gestión de energía de uno y otro ha sido distinta. A quien dice que estos adelantamientos son de
mentira, puro artificio si además después, como ha demostrado Mercedes, encienden el turbo y se van de todos y también de los Ferrari, puede que tenga razón. Además, el equipo alemán ha demostrado ser capaz de mantener ritmo y fiabilidad con un bajo consumo o degradación de neumáticos que les abre un
sinfín de posibilidades en la estrategia de carrera.

Está claro que los pilotos tienen que dejar atrás cualquier tipo de pilotaje anterior y empezar a familiarizarse con las nuevas herramientas de gestión como la aerodinámica activa. Quien primero sepa cómo sacarle el máximo rendimiento al uso de las baterías y cómo usar cada circuito y trazado a su favor, tendrá una gran ventaja sobre el resto. De nada le servirá, aunque sea Max Verstappen, quejarse por una F1 que parece en pañales y que, pese a los adelantamientos del inicio de carrera, genera muchas
dudas.

Ferrari empieza como siempre, errando la estrategia

De nuevo la escudería del Cavallino Rampante ha errado donde siempre, en la gestión, pero no de la energía sino de su estrategia. Tras la rotura del motor en el monoplaza de Hadjar los coches rojos fueron de los pocos que no pararon para hacer el primer cambio de neumáticos durante el virtual safety car.

Ninguno de los dos paró, y aunque esto les permitió liderar el gran premio durante un gran puñado de vueltas, perdieron las opciones para la victoria que estaba reservada para los Mercedes. Leclerc tuvo que conformarse con la tercera posición y Hamilton, cuarto, con ver los toros desde la barrera con enfado incluido con el equipo por no haber variado la estrategia de sus dos pilotos y haber copiado los
movimientos de Mercedes en la primera parada en el pit.

Tras la traca de las primeras vueltas y el error de cálculo de Ferrari, Mercedes cogió las riendas de la carrera en cuanto Leclerc y Hamilton pararon y quedaron lo suficientemente lejos como para poder
alcanzar a las flechas plateadas.

Alonso y Sainz sufrieron más que disfrutaron

En el caso de Aston Martin aguantó más de lo que se esperaba. Catorce vueltas dio Fernando Alonso a Albert Park y lo hizo dejando, como casi siempre, su huella de maestro después de ascender desde la decimoséptima a la décima posición en la salida. Tras el accidente de Hadjar el coche, que estaba más en modo prueba que en modo carrera, paró en el garaje para volver a salir a pista unas vueltas después y abandonar definitivamente tras cumplirse la trigésima vuelta, por un problema en los datos que reportaba
el monoplaza. Son vueltas valiosísimas para el equipo inglés que se ha planteado este gran premio como un fin de semana de pruebas, entrenamiento y aprendizaje. No hay otra opción después del fiasco de Honda, sus problemas y la escasez de componentes e ideas para resolver un problema inconcebible y que esperemos se pueda corregir pronto. De hacerse, seguro, Alonso peleará por el podio.

Mejor suerte corrió el Williams de Carlos Sainz, que pudo terminar el gran premio, no lo hicieron seis monoplazas, y consiguió cruzar la línea de meta en decimoquinta posición. Pese a terminar, los problemas de Williams son mayúsculos. Problemas de velocidad, gestión y fiabilidad que deberán ir solucionando en las siguientes carreras. Carlos, que en los test de pretemporada fue uno de los pilotos que defendió esta nueva era de la F1, mostró sus dudas tras la primera salida de la temporada. El piloto madrileño ha
asegurado que el arranque fue un peligro con todos los pilotos usando la aerodinámica activa, teniendo problemas o aprovechando el rebufo y adelantándose de forma reiterada, y según Sainz, fue una primera
vuelta muy peligrosa.

Tampoco salieron contentos los dos últimos campeones del Mundo, Max Verstappen sexto y Norris quinto. Mientras que Verstappen venía desde las últimas posiciones y pudo firmar una buena remontada pese a su error en clasificación, Norris que defendió solo los intereses de McLaren, después del accidente de Piastri que le dejó fuera de carrera, pasó demasiado desapercibido. Esto no es ni bueno, ni malo en una temporada larga y donde las mejoras en los equipos serán importantes y aún inciertas. La regularidad, y después de tantos abandonos y dudas, será una de las claves de esta nueva Fórmula 1.

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