
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al amparo de lo dispuesto en el artículo 203 del Reglamento del Congreso, ha solicitado comparecer ante el Pleno del Congreso de los Diputados para informar sobre la posición del Ejecutivo ante el conflicto desatado en Oriente Medio y presentar las conclusiones de la reunión del Consejo Europeo que se celebrará el próximo 19 de marzo.
La solicitud llega después de que el PP rogase a Sánchez que preserve la relación con Washington y reclamase su comparecencia urgente en la Cámara Baja, por la postura que habría adoptado el Gobierno al no permitir a Estados Unidos —al menos en teoría— que utilizase las bases militares de Morón y Rota, y sin embargo después enviara una fragata a Chipre sin que la cuestión pasara por el Congreso.
Poco antes de que se conociera la comparecencia de Sánchez, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, se ha visto en la situación de tener que dar algunas explicaciones sobre este asunto desde Bruselas. Aunque, en lugar de encarar las preguntas, ha decidido salirse por la tangente.
La excusa de la misión europea
Bolaños ha sostenido este viernes que el envío de la fragata española se enmarca en "una misión europea, formada por socios europeos" y "ese es el contexto".
Es la forma en la que el Gobierno ha salido del paso ante las críticas que está recibiendo por cooperar en la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra el régimen de los ayatolás de Irán al tiempo que proclama a bombo y platillo su "no a la guerra".
Preguntado en concreto por la cuestión de si la decisión de enviar la fragata F-105 Cristóbal Colón debería haber pasado por el Congreso de los Diputados, Bolaños ha preferido eludir la cuestión aferrándose de nuevo al argumento de la misión europea, como si el Gobierno no tuviese ninguna responsabilidad en la movilización de la embarcación.


